Señor Director:

En los últimos años y muy especialmente en los últimos tres, hemos sido testigos de una manifiesta intencionalidad por desterrar las formas. 

Empezando por el Presidente de la República que ha optado por un estilo “sin corbata”, independiente de la importancia de la ocasión. Boric ha desafiado al que se le ponga por delante, con un estilo de adolescente rebelde. Saludar a la guardia de palacio con las manos en los bolsillos y dar mensajes televisivos luciendo sus tatuajes, ya se han hecho habituales. Varios ministros han seguido sus pasos, en una clara señal de “chupamedias”. Algunas ministras y subsecretarias ya lucen alambres en las narices, especialmente en mensajes televisivos, al lado o atrás de Carolina Tohá.

Pero esta tendencia provocativa, también alcanza a otros sectores de la sociedad. Hay algunas empresas multinacionales, con indudables objetivos comerciales, que han privilegiado en sus tiendas, vendedores rellenos de alambres y tatuajes en la cara y en el cuerpo. Incluso hay algunas tiendas en algunos malls en que el 90% de los vendedores están disfrazados. En muchos lugares, en que la presentación personal era un sello distintivo, hoy ya no tiene relevancia.

Los profesores dejaron de ir bien vestidos, para qué decir los alumnos. Sería preocupante que esta tendencia se imponga en las Fuerzas Armadas y en la policía. Es indudable que lo importante es el fondo de cómo las personas desarrollan sus labores, pero el total libertinaje en las formas no es una buena señal. Los matrimonios, los bautizos, las graduaciones y las actividades oficiales de gobierno no deberían perder la solemnidad que las hace relevantes.

El lenguaje grosero, la falta de respeto a los mayores y a los profesores, no son buenas noticias para la sociedad. Chile se ha puesto muy vulgar, chabacano y “rasca”. Ojalá que esta tendencia se detenga y volvamos a recuperar las formas, las que muchas veces marcan la diferencia.

Andrés Montero J.

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7 Comments

  1. Comentarios así de clasistas es lo atroz de la sociedad que vivimos, ese tipo de ordinariez “intelectual” que no respeta a quienes no son igual que ellos, y que prefiere indignarse y menospreciarlos antes que darse la oportunidad de conversar con ellos. Todos debemos aprender a mirar de Viá Naranja hacia abajo.

  2. No puedo estar más de acuerdo con tu carta Andrés ,las » formas » sí ,importan ,y mucho en nuestra sociedad .

  3. Muy de acuerdo con lo expresado en la carta del autor y con el comentario de Maria Teresa. Todos los pueblos, naciones antiguas, organizaciones, universidades centenarias, respetan y hacen suyas con orgullo las formas y formalidades. No respetarlas, es propio de chantas, de ordinarios, de mal educados e ignorantes y de soberbios.

  4. 100% de acuerdo con la carta de Andrés Montero y con los comentarios de María Teresa y de Carlos Souper. Éramos un país sencillo y esforzado pero siempre dignos, cultos y educados. Sabíamos vestirnos para las ocasiones importantes, solemnes y para ir a trabajar. Hasta la persona más sencilla hacia un esfuerzo por lucir sus mejores ropas para esas ocasiones. El problema está en casi toda esta generación que se creen niños pero bordean los 40 años. Son unos viejos! Son mal educados, vulgares, rascas e ignorantes. Nunca tuvieron que esforzarse ni trabajar ni estudiar. Creen que lo saben todo pero no saben nada. Ojalá que sea como dice Francisco en su comentario y que la vulgaridad pase de moda.

  5. Intentaré explicar a José Tomás, pues no entendió mi carta. Yo me refiero a que hay ocasiones en que es adecuado presentarse de cierta forma, acorde a la investidura que represento. El Presidente de la República no puede, por qué le da la gana, darse gustitos, pues él representa a un país y cuando se hace el lindo nos deja mal a todos los chilenos. ¿Cual es el objetivo de ser el único que no se pone corbata? Respecto de la juventud y la forma de presentarse, también hay momentos y momentos. Debemos ser ubicados. Yo no menosprecio a nadie y le aseguro a José Tomás que a mis 65 años y por ser muy sociable, he conversado con miles de miles de jóvenes de todo origen, edad y de Arica a La Antártica chilena. Finalmente no sé dónde queda Vía Naranja. Conozco más las calles de Longaví o de Fresia. Provengo del Chile profundo, soy amante de las tradiciones, admiro a nuestros héroes que dieron su vida por Chile y también a los más viejos que tienen mucho que enseñar a los jóvenes, que creen que se las saben todas. Ya con hijos, estos jóvenes empiezan a entender algunas cosas. Los que prefieren las mascotas por sobre los hijos, no entenderán nunca.

  6. Evidentemente, las formas importan.
    No es apropiado que un varón asista a un funeral vestido con una colorida guayabera o a una ceremonia oficial solemne sin corbata o que transite por espacios públicos vestido con una polera con una imagen ofensiva o indecorosa.
    Adolfo Paúl Latorre
    Abogado

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