Señor Director:
Nada es más dañino que adelantarse a los hechos a partir de supuestas intenciones, muchas veces originadas en sutiles manipulaciones de alguien poderoso. Desde el año 2024 en adelante, la Argentina de Milei pareció haber encontrado a su pareja de vida, iniciando un amoroso relacionamiento con los Estados Unidos de Donald Trump.
Entre otros hechos que sugerían esta relación, podemos recordar la visita de la comandante del SOUTHCOM a Ushuaia y el interés manifestado por el desarrollo de una gran Base Aeronaval Integrada por parte de los transandinos. Luego de una serie de gestos financieros y económicos, incluyendo la reorientación de parte del flujo exportador hacia los mercados del Pacífico mediante el corredor Andes-Atlántico, fuimos testigos de una escaramuza diplomática en que se sugirió el apoyo de Estados Unidos a Argentina en la causa de Malvinas.
Pero los imprevisibles cambios de rumbo que caracterizan al actual gobernante estadounidense provocan un brusco giro que podría estar evidenciando sus verdaderos intereses estratégicos. Pensando en los de tipo económico, ¿alguien puede dudar del interés de EE.UU. por las fuentes productoras de petróleo? Sucede que en Falklands/Malvinas pareciera haber importantes reservas de este combustible fósil, cuya explotación pretende ser bloqueada mediante sanciones impulsadas por el gobierno de Milei contra las empresas que osen trabajar en ellas. Hoy conocemos, además, la preocupación manifestada por Washington ante las consecuencias que esas sanciones podrían tener para empresas de su nacionalidad. ¿No constituye este nuevo antecedente un indicio que merece ser considerado al examinar los verdaderos intereses estadounidenses en la zona?
Por otra parte, ¿es Ushuaia la posición ideal para controlar los pasos marítimos australes, como dijo pretender EE.UU.? Resulta que, al parecer, quienes impulsaron a los argentinos a invertir millones en este proyecto olvidaron que tan solo la mitad norte de la mitad oriental del canal Beagle corresponde a aguas jurisdiccionales del país vecino, siendo el resto de Chile. Ello obligaría a considerar las restricciones de navegación aplicables en aguas chilenas y las exigencias propias de la navegación por la zona de canales australes, incluyendo la intervención de prácticos chilenos cuando corresponda. Para evitar ese paso, quien zarpara de Ushuaia debería navegar más de 100 kilómetros hacia el este, hasta superar el punto límite más allá de la isla Nueva.
Mucho han hablado algunos políticos y periodistas argentinos de la importancia de esta gran Base Aeronaval Integrada para la operación de los aviones F-16 y los P-3. Tal parece que nadie les ha dicho que las montañas que rodean Ushuaia por el Norte y el Este condicionan las posibilidades de vuelo de estas aeronaves, generando el riesgo de sobrevolar espacio aéreo ajeno durante su aproximación. Además, todo vuelo directo hacia la Antártica debería hacerse bajo control de la Fuerza Aérea de Chile, salvo que se hiciese un largo desvío por el Este de la Isla Nueva, en la boca oriental del Canal Beagle.
Cabe preguntarse si el declarado interés estadounidense por esta posición estratégica no fue más que un tanteo de voluntades hacia Chile, país que, junto con encontrarse, por fin, en plena ejecución de un proyecto de desarrollo acelerado de Puerto Williams, ha reiterado su histórica independencia estratégica, vengan las presiones de donde vengan.
Quizás, elucubrando un poco, esta inesperada reacción estadounidense ante la amenaza sobre sus compañías petrolíferas esté demostrando que comprendieron que sus intereses se verían mejor resguardados con las Falklands/Malvinas bajo ocupación británica, lo que les permitiría contar con una posición estratégica naval útil para sus intereses de control sobre los vitales pasos marítimos australes, en aguas de un aliado confiable. Esto, sin afectar las buenas relaciones con Chile, país que, gracias a Dios, ha sabido mantener su independencia mediante un adecuado poder militar, el cual, hoy más que nunca, no debe ser descuidado.
Rodrigo Cooper Cortés

Muy buenos puntos de vista