Señor Director:
En políticas públicas existe la posibilidad de incentivar o desincentivar algo, en virtud de los valores y las necesidades que pueda tener un país de acuerdo a su tradición o a un contexto determinado. Un proceso que se debe desincentivar es la inmigración hacia nuestro país. Una forma de desincentivar la inmigración es eliminando el voto migrante sin importar hacia qué sector político van dirigidos esos votos, ya que el voto migrante no puede convertirse en un instrumento electoral. Chile es uno de los pocos países que permite a los inmigrantes ejercer el derecho ciudadano al voto y elegir a los parlamentarios o al presidente de la república. El voto migrante se debe eliminar, pero no porque consideremos que los inmigrantes sean ciudadanos de segunda clase, sino porque no son ciudadanos, y cuando se conviertan en ciudadanos chilenos podrán gozar de todos los derechos que les otorga nuestra ciudadanía.
Otra forma de desincentivar la inmigración es aumentar los años necesarios para adquirir la nacionalidad chilena. Un inmigrante puede solicitar la nacionalidad chilena luego de haber vivido cinco años en nuestro país, muy distinto a los diez años que exige Austria y Suiza, o España que tiene años diferenciados según el país de procedencia del migrante. Esta medida no es actuar de manera discriminatoria, por el contrario, es ejercer la soberanía chilena y decidir quién puede ser chileno y qué requisitos le pondremos. Eliminar el voto migrante y aumentar los años necesarios para adquirir la nacionalidad chilena son dos medidas necesarias para desincentivar la inmigración, porque harán que Chile se convierta en un país menos atractivo para ser elegido como un destino migrante.
Mario Bustamante, Cientista Político
