Señor Director:
Termina el Mes del Corazón, pero no la importancia de promover la prevención y de reflexionar sobre una deuda de nuestro sistema sanitario: la inequidad territorial. Mientras la Región Metropolitana concentra 2,46 especialistas por cada mil habitantes, zonas apartadas enfrentan una realidad crítica, con tasas que apenas llegan a 0,41. En nuestro país, el lugar de residencia sigue determinando la calidad y rapidez del diagnóstico.
En cardiología, donde el tiempo es músculo, esta diferencia geográfica se traduce en resultados clínicos. Ante la sospecha de un infarto, realizar un electrocardiograma en menos de diez minutos es la diferencia entre salvar una vida o enfrentar un daño irreversible.
Superar esta brecha exige una transformación. La telemedicina, unida a la inteligencia artificial, es la herramienta más eficaz para acercar la atención a rincones remotos. Mediante modelos híbridos y resolutivos que integren estas tecnologías, es posible realizar diagnósticos de alta precisión en tiempo real, conectando centros alejados con especialistas, independientemente de su ubicación física.
No obstante, la tecnología requiere de un ecosistema que la respalde. La colaboración público-privada es la vía fundamental para escalar estas soluciones, permitiendo que la capacidad instalada y la innovación del sector privado complementen los esfuerzos del sector público. Bajo este enfoque de gestión colaborativa, podemos transformar la oportunidad de atención en un estándar, asegurando que el lugar de residencia de un paciente deje de ser un factor de riesgo y que el sistema de salud pueda responder con la misma agilidad que exige un corazón en riesgo.
Dr. Héctor Fuenzalida – Director de Desarrollo e Innovación. Atrys Chile
