Este lunes comenzará a debatirse el proyecto de reforma que habilita el proceso constituyente en la comisión de constitución del Senado, donde esperan despacharlo de manera expedita a la Cámara de Diputados, instancia donde su tramitación podría ser más complicada.

Sorteado ese paso -donde ya hay amenazas de querer introducir modificaciones-, el Congreso deberá elegir a los 24 expertos que redactarán el anteproyecto de nueva constitución, órgano que está en la mira de los sectores más críticos del acuerdo.

Quienes participaron del pacto alcanzado el 12 de diciembre y de la redacción de la reforma explican que durante las conversaciones había conciencia de que en la elección de éste órgano estaba otro de los nudos críticos del acuerdo y que podría terminar retrasando todo el proceso.

Además, para la mayoría de las fuerzas que participaron, parte del corazón del llamado Acuerdo por Chile está en que la comisión de expertos sea de calidad.

Elección a «fardo cerrado»

Con esta preocupación en la mira y las amenazas de sectores como el PC respecto a la definición de qué es un experto, los redactores de la reforma dejaron definido esta semana cómo será la elección.

“12 comisionados serán elegidos con el acuerdo de la Cámara de Diputados, en proporción a las actuales fuerzas políticas y partidos ahí representados, adoptado por los cuatro séptimos de sus miembros en ejercicio, en una sola votación», señala el texto. Misma fórmula quedó fijada para el Senado.

¿Qué significa? Los 12 expertos que elegirá cada cámara irán en una sola lista, lo que en lenguaje político se conoce como «fardo cerrado». Este «fardo» deberá ser ratificado por 4/7.

Este es un punto importante, comentan quienes participaron de las negociaciones y redacción de la reforma, ya que su objetivo es que la Cámara pueda ejercer el control de las inhabilidades y competencias de los nombres que se presenten.

Es decir, que se cumpla el requisito de contar con un título universitario o grado académico de, a lo menos, ocho semestres de duración y acreditar una experiencia profesional, técnica y/o académica no inferior a 10 años, sea en el sector público o privado.

La negociación interna

Que sea así, dicen en el Congreso, permitirá que los nombres se zanjen en la negociación interna antes de llegar a las respectivas cámaras. Algunos creen que eso permitirá bloquear cualquier intento por desfigurar la comisión, además de darle al propio Congreso la facultad de hacer el control de inhabilidades y competencias.

Además, explica a El Líbero un diputado que participó en las conversaciones y en la redacción de la reforma, «si alguien quiere presentar nombres que no cumplen los requisitos, va a tener la presión de que caerá la lista completa, afectará a su sector y retrasará el proceso completo».

El riesgo que se corría, dicen en el parlamento, es que algún partido quisiera saltarse los requisitos e iniciar un debate difícil de zanjar, y que legalmente solo podría zanjar la Corte Suprema.

La decisión se dio en medio del debate que instaló principalmente el PC, respecto a que la definición o experiencia de los expertos puede ser interpretable. Por eso en el partido sigue instalada la idea de realizar cambios a la comisión de expertos. «Si nos van a decir en el Congreso que los expertos son los tecnócratas que llevaron a Chile al despeñadero el 18 de octubre… a mí no me parece», insistió esta semana Daniel Jadue.

El traspaso de votos y el rol que jugarán las fuerzas intermedias

Otro tema que marcará la elección de expertos es la negociación para obtener cupos, dado que la composición de la comisión será «proporcional a las fuerzas representadas en el Congreso».

El panorama está más o menos claro para las grandes coaliciones.

En la Cámara de Diputados, por ejemplo, el número mágico para tener un experto es de 13 votos. Ahí la ex Nueva Mayoría y Apruebo Dignidad podrían nombrar cinco expertos. Chile Vamos, en tanto, también podría conseguir entre 4 y 5 cupos.

La pregunta es cómo se moverán las alianzas entre los votos restantes de las grandes coaliciones y las fuerzas políticas a las que no le alcanzan los votos para nominar un experto. Cómo se den, podría ir inclinando la balanza.

En el oficialismo tienen ocho votos para negociar con otras fuerzas, lo que los podría llevar a tener un sexto experto que defienda sus ideas al interior de la comisión.

Por eso, advierten en la Cámara, será importante ver cómo se moverán los seis votos con que cuenta el Partido de la Gente.

En Chile Vamos, por ejemplo, el cálculo es que tendrían cuatro cupos en la Cámara, pero podrían llegar a seis si se juntan con el Partido Republicano y el Partido de la Gente.

En el Senado en tanto, se necesitan cuatro votos para nominar a un experto. Aquí las miradas estarán puestas en lo que pueda hacer la DC y los dos senadores demócratas Matías Walker y Ximena Rincón.

Chile Vamos, tendría seis cupos dado que si se suma al senador del Partido Republicano, Rojo Edwards, tienen la mitad de los escaños. Si suman a Walker y Rincón estarían a solo dos senadores de poder sumar un séptimo.

El oficialismo y el ala izquierda, en tanto, podrían nominar cinco expertos, dado que los partidos de gobierno tienen 19 senadores y a eso se le sumarían los dos senadores del FRVS y los independientes Fabiola Campillai y Karim Bianchi.

Podrían ir por un sexto e impedir que la derecha logre 7 si suman los tres votos DC y al menos uno de los Democrátas.

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