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Publicado el 30 de diciembre, 2014

UNT, CAT y CGT: Los “otros” trabajadores acusan falta de diálogo y total protagonismo de la CUT

Autor:

Renato Gaggero

La Unión Nacional de Trabajadores (UNT), la Central Autónoma de Trabajadores (CAT) y la Confederación General de Trabajadores (CGT) tienen visiones contrapuestas sobre el proyecto.
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Renato Gaggero

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El proyecto de reforma laboral firmado ayer por la Presidenta Michelle Bachelet fue elaborado con una activa participación de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). Pero el órgano sindical encabezado por Bárbara Figueroa (PC), si bien es el que tiene más tradición y afiliados, no es el único. También existe la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), que dice representar a 326.000 trabajadores -53.000 según publicó La Segunda en 2012-; la Central Autónoma de Trabajadores (CAT), que declara representar a 350.000 -80.000 según la misma edición del vespertino-; y la Confederación General de Trabajadores (CGT), que afirma tener 15.000 afiliados -sin cifras anteriores-. Las tres organizaciones presentan visiones disímiles sobre la propuesta del Ejecutivo, pero coinciden en que la CUT ha monopolizado la representación de los trabajadores.

“El gobierno fue un poco sectario al ponerse a trabajar solo con la CUT y la CPC”, dice Óscar Olivos, presidente de la CAT y asistente a la ceremonia de ayer en La Moneda, al tiempo que señala que “fuimos a un par de reuniones a tomar café y escuchar comentarios”, pero no considera que hayan sido parte del trabajo. Por su parte, Manuel Ahumada, ex militante del PC y presidente de la CGT, señala que “es falso lo que dicen en el gobierno sobre que todos los sectores han sido consultados”, aludiendo a que no fueron invitados a la discusión del proyecto.

Quien sí reconoce una participación activa es Segundo Steilen (DC), presidente de la UNT, quien también llegó a la firma del proyecto. “Participamos en la elaboración de la reforma. Fuimos invitados a cinco sesiones”, dice. Pero agrega: “creo que hemos estado en un segundo plano porque no quisimos sacarnos una foto y dar un apoyo explícito a la presidenta Bachelet durante la campaña”. Aun así señala que comparte en un 98% la propuesta de reforma y rescata que esté centrada en el mundo privado, que los beneficios obtenidos en la negociación de un sindicato vayan solo a los afiliados y el no reemplazo en huelgas, demanda que define como “histórica”.

Sin embargo, Steilen critica el proceso de negociaciones que dio origen al proyecto. “Tengo la impresión de que en el mundo empresarial hay mucho desconocimiento, ahí faltó diálogo. También falta confianza. Nosotros no queremos un sindicalismo fuerte para destruir empresas”, dice.

Por su parte, Ahumada, de la CGT, agrega que “los millones de trabajadores que están sin organización no fueron parte de esta discusión”. “Todo esto tiene el mismo tono de las reformas de los últimos 25 años, son maquillajes, no hay una diferencia de fondo”, complementa. También apunta a que existe ambigüedad: “Es bueno que vaya a haber más información tributaria, pero tendrán que decirnos cuál. Es bueno que se prohíban los reemplazos en huelga, pero que se prohíban verdaderamente”.

En tanto, la CAT valora que el gobierno haya impulsado la reforma. Aunque no sienten que su voz se haya visto plasmada en el proyecto, se muestran abiertos para enriquecerlo en su trámite legislativo.

FOTO:FRANCISCO LONGA/AGENCIAUNO

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