Esta semana fue el tercer aniversario del gobierno, por lo que el Presidente Gabriel Boric entró a su último año en La Moneda. Esto, en medio de una carrera presidencial desatada, y luego de la renuncia de la titular de Defensa, Maya Fernández, y de su jefe de asesores, Miguel Crispi.
Además, graves hechos de violencia han ocurrido, con el asesinato de un matrimonio en Graneros, el atropello de patrulleros en Vitacura, y la encerrona en la que balearon a un carabinero en Ñuñoa.
En el programa «Mirada Líbero» el alcalde de esa comuna y excandidato presidencial de Chile Vamos en las últimas elecciones, Sebastián Sichel, abordó estos acontecimientos, la carrera presidencial y la gestión del gobierno.
«Boric pasa de ser jefe de Estado a jefe de barra en un tuit«
-Considerando que el Presidente ya comienza a enfrentar su cuarto y último año, ¿qué evaluación hace usted del gobierno?
-Mucho ruido, pocas nueces… Es un gobierno bueno para los metarrelatos, para los grandes discursos, pero malo para la construcción de proyectos. Y cuando uno está en pegas públicas lo juzgan por lo que hizo, no por lo que dijo, y ha hecho bastante poco. Partieron degradando las instituciones desde el estallido social, después degradando la economía con los retiros previsionales, y cuando llegaron al gobierno, demolieron la seriedad de nuestra economía. Soy súper crítico en esta mediocridad.
-¿Cuál será el legado del gobierno, a su juicio?
-Primero hablemos del legado político, después del legado institucional. Se acabó la superioridad moral en este país y este discurso de la pureza, la blanqueza, que no es creíble. Partió con Giorgio Jackson esta demolición, y después de ver lo de Karol Cariola y la defensa del Presidente, en el fondo estos son cuadros que se defienden a sí mismos, más que defender la cultura política de Chile. Y en el legado institucional, yo creo que nos deja una economía más dolida e instituciones más debilitadas, mucha burocracia en primera línea, con ministros, asesores, subsecretarios muy bien pagados, pero muy mala atención en la última línea del Estado. La crisis que provocó esta generación hace que su candidato principal a la sucesión sea del mundo del ‘laguismo’. Al final la renovación política que prometían tampoco ocurrió, porque se demolieron a sí mismos, pero habiendo perdido estos 20 años en el tránsito político, por la forma en que ellos hicieron política. Su legado tiene que ver con eso, nunca más probar a gente que dice ser superior, pero que a la hora de los quiubos no tiene capacidades de gobernar.
-¿Cómo ve la defensa que hizo el Presidente Boric a la diputada Karol Cariola? ¿Debe inmiscuirse en un caso así?
–El Presidente Boric pasa de ser jefe de Estado a jefe de barra en un tuit. Esa es su conversión. Y, por lo tanto, lo que hace con Karol Cariola es no actuar como Presidente de la República, sino como jefe de barra. No se acuerda que él es jefe de Estado, y que, por lo tanto, no debería inmiscuirse en acciones judiciales, no debería opinar sobre los momentos procesales en que se hace una notificación, no debería de ninguna forma intervenir en procesos judiciales que fueron resueltos por tribunales. Por lo tanto, sigue siendo un buen jefe de barra del Frente Amplio más que un buen Presidente, pero esa confusión es lo que ha provocado la ingobernabilidad, porque uno no sabe si está hablando con el Presidente de la República o con el jefe del Frente Amplio, y muchas veces ha demostrado que su corazoncito le tira más a esa vocación de jefe de barra que a la vocación de ser jefe de Estado.
Sichel por primarias en la oposición: «O van todos, o nadie»
-Usted fue candidato en la elección anterior y hoy estamos embarcados en una nueva carrera. ¿Cómo evalúa el hecho de que la derecha vaya, hasta el momento, con tres candidatos: Matthei, Kast y Kaiser?
-Una torpeza feroz, porque como decía mi abuelita, no hay peor tonto que el que comete el mismo error dos veces, y eso está haciendo la centroderecha y la derecha en Chile. Ya nos pasó…si el gobierno a Boric se lo regalamos. Él no tenía posibilidad de ganar, probablemente si hubiéramos hecho una primaria con José Antonio Kast adentro, seríamos gobierno, y no tendríamos este desastre en el país. Y yo creo que el gusto que se dan José Antonio Kast y Johannes Kaiser, que puede ser un buen proyecto para fortalecer sus propios partidos, pero al final están dándole un cheque en blanco y dándole la posibilidad de gobernar nuevamente al Frente Amplio y el PC. La estrategia es torpe, y no solo es torpe a nivel presidencial, sino a nivel parlamentario. Mira los problemas que tiene el gobierno, la diferencia entre Carolina Tohá y Karol Cariola, y no tienen ni un escrúpulo para ir juntos en una primaria. Y nosotros que tenemos puntos en común mucho más fuertes, no podemos ponernos de acuerdo (…). Kaiser y Kast tienen que tener una reflexión profunda de cuál es su objetivo. Si su objetivo es que no gobierne el Frente Amplio, vamos juntos y hagamos unidad. Si su objetivo es darse gustos para fortalecer sus proyectos individuales o políticos, pucha, están ayudando al Frente Amplio finalmente.
-Dado que Kast y Kaiser han cerrado la puerta a una primarias con Matthei, ¿la ex alcaldesa debiera competir en una primaria con otros candidatos, como Rodolfo Carter y Ximena Rincón, por ejemplo?
–No. O van todos, o nadie, porque el que va a una primaria paga el costo de la fricción de estar en campaña permanente, del daño que se hace interiormente, para que después entre alguien que va por fuera, que no pagó ningún costo, que no tuvo conflictos con los partidos, y se le empiezan a descolgar aquellos que perdieron en la campaña. Es lo que pasó conmigo, que muchos que apoyaban a los otros candidatos, terminaron apoyando a José Antonio Kast. No cumplen el compromiso del apoyo recíproco, y por lo tanto provoca un daño. Lo que uno tiene que hacer es una primaria con todos, o cada uno va a primera vuelta y compite, porque si no es asimétrico, Kast y Kaiser corren solos. Y después el que ganó la primaria mira para atrás, que es lo que me pasó a mí, y la micro va vacía, porque todos se fueron hacia el otro lado. Es una torpeza, y por lo tanto, o es todos o es nadie, prefiero ir a primera vuelta. Acá tenemos que pensar que lo peor que le puede pasar a Chile es que gobierne el Frente Amplio y el PC de nuevo y, por lo tanto, tenemos que buscar el mejor camino para darle gobernabilidad a Chile. Yo creo que es una primaria, pero si no es una primaria, nos pondremos de acuerdo en segunda vuelta.
-¿Puede haber miedo en Chile Vamos de que Matthei compita en una primaria y, eventualmente, la pierda, como pasó con usted que le ganó a Lavín hace cuatro años atrás?
-No, porque era muy distinto. Éramos gobierno, venían otras situaciones. Yo creo que el coraje de Evelyn Matthei de decir que está dispuesta a ir a primera vuelta es un coraje grande, porque lo lógico sería validarse en una primaria. Pero insisto que eso no garantiza para nada la unidad, nada te garantiza que mañana alguien por el centro no termine apoyando a Carolina Tohá, que alguien del equipo termine apoyando a José Antonio Kast y, por lo tanto, provoca un efecto estampida que hay que evitar en el sector. Este efecto estampida ya empezó, lo gatilló José Antonio Kast cuando negó y pegó un portazo, después se sumó Kaiser, lo que ha provocado es la digresión de un sector. Y es mejor ser honesto en esa digresión y llegar a primera vuelta para no pillarnos otra vez con esta dinámica del que gana la primaria termina manejando la micro sola, porque hay otras ofertas al lado que son igualmente tentadoras, pero que además te ofrecen cupos parlamentarios.
-Ahora, usted en la segunda vuelta no le dio el apoyo explícito a José Antonio Kast. ¿Podría pasar lo mismo ahora?
-Déjame transparentar algo del mito urbano de la segunda vuelta. La verdad, yo sí estaba dispuesto a darle el apoyo, pero yo entendí que en mi electorado, la gente que votó por nosotros, había mucha gente de centro, incluso de centro izquierda, que no necesariamente iba a firmar un cheque en blanco por José Antonio Kast. Y armé una carta democrática, con nueve principios que si José Antonio me decía okay, yo le daba el apoyo. Lo que pasa es que me dijo que no, que con el tema del matrimonio igualitario él no estaba de acuerdo (…). Dije que iba a votar por él, ese fue el apoyo explícito, y es lo que hice.
-¿Y cómo ve la carrera presidencial en el oficialismo y la figura de Carolina Tohá como principal candidata?
-Me parece como un círculo vacío. Todos querían ser reyes, pero no hay nadie que esté de verdad con posibilidades de competir. Pero, como te dije, somos tan torpes que le estamos abriendo esa posibilidad, por la incapacidad de ponernos de acuerdo. Tengo todo el respeto por Carolina Tohá, lo reconozco públicamente, es una gran política, pero con malos compañeros. Y uno elige el barrio donde vive, no solo la casa donde vive. La casa es buena, pero el barrio es pésimo, y al final, si va a terminar gobernando con los mismos que tiene este gobierno, da lo mismo que sea la mejor política de Chile.
«No soy partidario de la pena de muerte»
-Hemos visto graves hechos de violencia los últimos días. Por lo mismo, se reunieron varios alcaldes y enviamos una carta a El Mercurio hablando de la ineficacia en la seguridad municipal y la necesidad de legislar para que se agraven las penas de agresión contra la seguridad municipal. ¿Qué están pidiendo, exactamente?
-Lo que pasó es crónica de un desastre anunciado, es obvio lo que está pasando. El gobierno quiere ganarse un poroto diciendo ‘saqué la ley de seguridad municipal’, pero está haciendo lo mismo que hizo con el Ministerio de Seguridad, creando burocracia arriba, es decir, autorizando la creación de las unidades dentro de los municipios, pero no dotándola de atribuciones o posibilidades reales de hacer acción, y, por lo tanto, esa ley que van a aprobar así como está, es ineficaz.
-Usted decretó Estado de Emergencia Comunal, pero esta medida despertó críticas de figuras del gobierno y una controversia con el ministro Álvaro Elizalde, quien calificó la declaración como un «anuncio comunicacional» sin base en el ordenamiento jurídico chileno. ¿Qué le responde?
–La reacción de Elizalde es una reacción de mala fe, porque en el fondo él sabe perfectamente la diferencia entre el Estado de Excepción Constitucional y la situación o Estado de Emergencia Comunal que se dicta por decreto para acelerar recursos. Y por lo tanto, o estaba mal informado porque era su primer día, o trató de llevar esto a una discusión que generaba polémica, en vez de ayudar.
-A raíz del asesinato de un matrimonio en Graneros, Evelyn Matthei reabrió el debate por la reposición de la pena de muerte. ¿Está de acuerdo?
-Yo en general no soy partidario de la pena de muerte, lo he dicho. Ahora bien, si el Estado no soluciona los otros eslabones, cuesta decir, ‘mira, eso no’. Mientras no haya penas efectivas más duras y cárceles efectivas con aquellos que cometen delitos de alta connotación social, no vamos a solucionar el problema. Creo que la pena de muerte es la cola de esa discusión, yo no soy partidario, pero entiendo lo que plantea Evelyn Matthei. A mí lo que me pasa con la pena de muerte es que creo que no es disuasiva. Si ese gallo que está matando a alguien no le tiene miedo a la muerte, le tiene más miedo al narco que al Estado, y por lo tanto lo que tenemos que hacer es medidas de reclusión efectiva, cárcel efectiva.

La. consigna debiera ser por sobre todo «una mayoría parlamentaria», y eso solo se asegura con la unidad. Por Chile, por la imperiosa necesidad de dejar atrás el octubrismo y darnos la posibilidad de reconstruir el país después del intento de golpe de estado y de un gobierno fallido, debemos estar unidos el 16 de Noviembre proximo.
Qué caballero más contradictorio, obvio, el delincuentes le teme más al narco qué al Estado, el narco lo mata. Entonces el Estado debe subir su vara, también lo mato, pero al menos puede despedirse, confesar, comulgar y recibir unos cuatro tiros, no docientos y tener sepultura con cargo al Estado…..