Publicado el 19 de enero, 2020

Ronald Bown: “Me llama la atención que ningún sector haya interpretado cuáles eran las consecuencias de la visión cortoplacista de los gobiernos”

Autor:

Bastián Garcés

A tres meses del comienzo de la crisis, el presidente de la Asociación de Exportadores sostiene que este es un asunto país y no uno político. «Lamentablemente lo estamos visualizando como un tema político y lo que quieren obtener los distintos sectores involucrados son beneficios de corto plazo», afirma. Sobre el sector que lidera señala que va a seguir creciendo «a una tasa que va a estar definida por los efectos de la sequía».

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Bastián Garcés

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«La realidad actual es una situación con expectativas ciertamente negativas. Todavía no se ha visto una disminución real de los problemas que están afectando desde el punto de vista de los ataques o saqueos«, analiza el presidente de la Asociación de Exportadores de Fruta (Asoex), Ronald Bown, sobre los resultados de la Encuesta CEP, en donde el 56% de los chilenos sostiene que la economía es mala o muy mala y que 27% cee que en los próximos doce meses esta situación va a empeorar.

En conversación con El Líbero, el líder de Asoex aborda cómo el la crisis, que este sábado cumplió tres meses, ha influido al sector en el que trabajan. «Hay un efecto de carácter mental, de cierta preocupación y miedo, pero en general no hemos tenidos mayores inconvenientes», sostiene Bown quien además comenta que la producción podría verse más afectada por la sequía que vive el país que por la crisis que comenzó el 18 de octubre.

No obstante, el dirigente gremial es criticó de la visión cortoplacista que ha su juicio, han tenido todos los gobiernos. «Esto es un problema país y hay que visualizarlo así y no como un tema político contingente. Lamentablemente lo estamos visualizando como un tema político y lo que quieren obtener los distintos sectores políticos involucrados son beneficios de corto plazo», sentencia.

-Esta semana se cumplen tres meses desde el comienzo de la crisis del 18 de octubre, ¿cómo ha afectado esta situación al sector exportador frutícola?

-En términos generales la situación ha afectado en términos fundamentalmente en dos áreas. En las personas, que es la mayor preocupación que nosotros tenemos cuando realizamos nuestra actividad. Son 500 mil personas que trabajan en el área y otras 500 mil que lo hacen en actividades conexas a nuestra actividad, a quienes les ha causado preocupación respecto de su futuro y su bienestar, incluso físico. Tenemos manifestaciones en ciertos barrios de la capital en donde parte de nuestros trabajadores labora, pero no ha sido tanto en provincias. Se han cambiado los turnos de trabajo y ha habido mayor la flexibilidad, aunque no tanto ahora pero es probable que si esto vuelve a suceder o se sigue acrecentando tengamos que volver a dar mayores facilidades desde el punto de vista del cumplimiento del horario. Además esta situación tiene un efecto en los consumidores, en donde hemos tenido que mejorar nuestro nivel de comunicación porque si bien no ha habido un gran nivel de preocupación hemos tenido algunos efectos en los puertos, pero a través del diálogo hemos logrado minimizar los efectos. Hay un efecto de carácter mental, de cierta preocupación y miedo, pero en general no hemos tenidos mayores inconvenientes.

La situación va a depender definitivamente de la capacidad del país para mantener la gobernabilidad, de si hay suficiente gobernabilidad para demostrar que se está trabajando en la vía correcta».

Usted señaló a pocos días de que comenzara la crisis que “dejamos de ser confiables y el tema traspasa al ámbito comercial, entrando a jugar en las decisiones de compra de los consumidores”, ¿cree que esta imagen se sigue proyectando en el exterior?

-Es un tema importante desde el punto de vista de qué es lo que ha sucedido antes y actualmente. Y creo que no ha habido un cambio fundamental. De alguna forma ha habido preocupación en el exterior por parte de algunas ONG que se han preocupado de la situación del país respecto a la sequía y los efectos que ha producido en algunos sectores. Eso ha significado que se hagan algunas manifestaciones y se presione a los supermercados para no comprar, en este caso específico, paltas provenientes de la provincia de Petorca. Nosotros hemos reaccionado rápidamente en el sentido de demostrar que, al menos como sector privado, no hemos tenido mayor incidencia en eso y que ha sido provocada fundamentalmente por una falta de visión del Estado en relación con el problema hídrico y se están cumpliendo con todas las disposiciones legales correspondientes. En subsidio al Estado hemos estado buscando soluciones, al menos en el área de Petorca con objeto de que muchos ciudadanos que no tienen agua suficiente o no la tienen, le hemos logrado solucionar el problema a unas 20 mil personas con inversiones que se han realizado por parte del sector privado, productores de la zona, con objeto de amainar la situación, pero ese es un hecho que no se soluciona. Lamentablemente se utilizan herramientas que afectan al pequeño productor, cerca del 30% de los productores son pequeños, están relacionados con la ruralidad y viven de la palta, están siendo afectados, pero hemos logrado convencer a los compradores de que la situación se está manejando y estamos buscando soluciones, las que pasan por lograr que nos auditen qué es lo que se está haciendo respecto de producción, consumo de agua y respecto de los derechos humanos en general.

Usted dice que el 30% de los productores de Petorca son pequeños, ¿cómo se ve el ambiente en el sector de cara a 2020?

-La situación va a depender definitivamente de la capacidad del país para mantener la gobernabilidad, de si hay suficiente gobernabilidad para demostrar que se está trabajando en la vía correcta, buscando soluciones reales a los problemas. Lamentablemente la situación indica que no existe en general una disposición al diálogo, a trabajar en conjunto, a buscar soluciones reales y realistas, y se tiende a exigir entendiendo que ha habido un gran tipo de frustración en la gente más desposeída respecto de promesas o situaciones que han agravado la convivencia nacional.

El sector va a seguir creciendo a una tasa que va a estar definida respecto a los efectos de la sequía. Del estallido social, independiente de afectarnos desde el punto de vista neurológico, no hemos tenido mayores inconvenientes».

Diversas instituciones han recortado las proyecciones del crecimiento económico para el país durante este año, ¿cómo se verá afectado el sector de exportación en 2020?

-No tenemos ninguna preocupación respecto de nuestro sector y su evolución. El sector va a seguir creciendo a una tasa que va a estar definida respecto a los efectos de la sequía. Del estallido social, independiente de afectarnos desde el punto de vista neurológico, no hemos tenido mayores inconvenientes y esperamos que así sea. Si nosotros esperábamos un crecimiento no superior al 5% y no inferior al 2%, creo que vamos a estar en esa área, independiente de que pueda eventualmente existir algún problema relacionado con la situación hídrica que nos afecta.

«Esto es un problema país y hay que visualizarlo así y no como un tema político contingente»

-El precio del dólar también ha sido un tema importante. Generalmente se comenta que un dólar al alza beneficia a los exportadores, sin embargo usted señaló que «emitir conclusiones alegre sobre esta alza del dólar es un despropósito, como sector nos interesa que el país logre estabilizarse en lo socio político, lo demás es fantasía porque no estamos en una situación económica en equilibrio».

-En primer lugar, se supone que el país debe tener una situación estable desde el punto de vista de que todos tengamos, ya sea como persona, empresa o cualquier actividad, una situación en que no existan privilegios desmedidos. La actividad económica y política tiene que estar en función de las necesidades de la gente. El decir que el sector exportador se benefició por tener un tipo de cambio sobre los $800 es una cuestión cortoplacista porque si bien es cierto que se benefician los sectores exportadores, los sectores que fundamentalmente tienen necesidades de mayor uso de mano de obra se perjudican. Nosotros preferimos un tipo de cambio distinto, de equilibrio, que sea equilibrado del punto de vista de los beneficios, preferimos un tipo de cambio bajo los $700, porque del punto de vista de la estabilidad del país es mejor. Si estamos para maximizar nuestros ingresos en el corto plazo podríamos estar contentos, pero esta no es una actividad de corto plazo, aquí hay empresas que apuestan a 50 años plazo, por lo tanto, lo que hay que buscar es un equilibrio.

-En esa misma línea, según la CEP el 56% de los chilenos califica la situación económica del país como mala o muy mala, y el 27% cree que los próximos 12 meses la situación económica va a empeorar. Usted como dirigente ligado al sector productivo del país, ¿cómo analiza estos datos?

-Esta es una expresión clara de las realidades y las expectativas. La realidad actual es una situación con expectativas ciertamente negativas. Todavía no se ha visto una disminución real de los problemas que están afectando desde el punto de vista de los ataques o saqueos. Se están produciendo con mucha menor intensidad, pero de forma constante. Si se hubiesen acabado todos los inconvenientes sociales y las manifestaciones duras de malestar social, a lo mejor la situación sería distinta. Es preocupante que no se visualice una solución. Pero nadie tampoco podría apostar que no va a haber una solución. En la medida en que existan soluciones reales las expectativas van a cambiar y, por lo tanto, yo creo que no tiene mayor efecto del punto de vista de algún cambio notorio de aquí al corto plazo.

El decir que el sector exportador se benefició por tener un tipo de cambio sobre los $800 es una cuestión cortoplacista porque si bien es cierto que se benefician los sectores exportadores, los sectores que fundamentalmente tienen necesidades de mayor uso de mano de obra se perjudican».

-En diciembre de 2011, tras el alza de las tarifas del TAG, usted publicó una carta en El Mercurio, en la que señalaba que, si bien aumentar el costo del peaje es válido desde el punto de vista de la teoría económica, se hacía social y políticamente inaceptable cuando estos costos los asumen las personas con menores ingresos. ¿Cómo ve en retrospectiva esta reflexión comparada con la situación actual?

-Es un poco autorreferente el tema, pero es absolutamente lógico pensar que en cualquier servicio público en que existe un alza desmedida de las tarifas el efecto va a ser muy superior hacia la clase media que a la acomodada. Si uno analiza no solamente esa situación que es real sino lo que se produce fundamentalmente en términos de una proyección de los peajes en función, no solamente del IPC, sino de un beneficio adicional, uno ve que a lo mejor en 15 años se duplica el peaje, fácilmente, y no se duplican los sueldos, entonces es cosa de proyectarse. Y si, además, los peajes suben más los fines de semanas en que es el único uso que hacen los sectores más desposeídos del pequeño auto que tienen y tienen que pagar un peaje con un porcentaje más alto el fin de semana, también es un hecho que tiene que molestar. En el fondo es una expresión más del cortoplacismo que está tan arraigado a nuestra idiosincrasia actual, de que preferimos ganar plata más rápido, hacer cosas sin pensar las consecuencias, entonces se despreocupan de la realidad futura y se preocupan solo del momento actual y no hay soluciones reales de los problemas.

-Además, el año pasado circuló un documento escrito por usted al interior de Asoex donde mencionaba que había una desconexión de la clase política y que la institucionalidad no estaba dando el ancho. ¿Cómo cree que se ha estado abordando la situación? ¿Esto era previsible de alguna forma? 

-Lo único que yo puedo decir al respecto es que me llama mucho la atención que ningún sector económico o político haya definido o interpretado claramente cuáles eran las consecuencias de esta visión cortoplacista de todos los gobiernos. Fundamentalmente a nosotros nos interesa tener un país con una visión porque necesitamos realizar inversiones y veíamos que existían todos estos problemas y que estaban royendo la capacidad del país de enfrentar los problemas. Esto se veía claramente, por ejemplo con lo que pasó en el Instituto Nacional, ahí se vio claramente la incapacidad de reacción de distintos gobiernos. Se vio cómo se colocaba en entredicho la institucionalidad. Nadie pudo manejar a un grupo de jóvenes que tenían una cierta intencionalidad. Recordemos que esto se inició en el gobierno anterior a Piñera y ni ellos ni el actual gobierno fueron capaces de solucionar el problema. Ahí se veía que había una situación muy compleja y si a eso se suma el no pago del Metro y ciertas situaciones parecidas uno veía que podía venir un estallido social inminente.

Esto se veía claramente, por ejemplo con lo que pasó en el Instituto Nacional, ahí se vio claramente la incapacidad de reacción de distintos gobiernos. Se vio cómo se colocaba en entredicho la institucionalidad. Nadie pudo manejar a un grupo de jóvenes que tenían una cierta intencionalidad».

-¿Cómo cree que se puede salir adelante de esta situación?

Lamentablemente creo que quienes han sido responsables de esta situación no han sido capaces de reconocer sus errores. Esto es un problema país y hay que visualizarlo así y no como un tema político contingente. Lamentablemente lo estamos visualizando como un tema político y lo que quieren obtener los distintos sectores políticos involucrados son beneficios de corto plazo. Hay que pensar que tenemos que reconstruir un país en función del bien común y no del interés particular de los partidos políticos.

«Los gobiernos han sido tremendamente poco asertivos respecto a cuál es la profundidad de la situación hídrica en el país»

-¿Cómo ve las medidas que ha tomado el gobierno sobre la sequía que afecta al país?

-Los gobiernos han sido tremendamente poco asertivos respecto a cuál es la profundidad de la situación hídrica en el país. Hemos sido indolentes, porque es evidente que hace más de 100 años que el desierto ha avanzado y no ha sido una cuestión de pocos años, sino que de forma constante y ningún gobierno ha tenido la capacidad de dimensionar el problema, proyectarlo en el tiempo y buscar soluciones. Ahora nos encontramos en una situación bastante complicada, desde el punto de vista que el agua ya sencillamente no alcanza. El agua que eventualmente hemos logrado dimensionar como disponible no es realmente la cantidad que existe en nuestro país. Desde hace mucho tiempo que se está conversando la necesidad de dimensionar cuánta agua subterránea tenemos, aquella que está a más de 1.000 metros de profundidad, que son verdaderas reservas de agua que desde muchos puntos de vista se ha indicado que deben estar en Chile.

Ha habido esfuerzos claros para buscar un uso racional del agua».

.¿Cómo debería adaptarse el sector frutícola en esta crisis hídrica?

-El sector frutícola específicamente ha estado adaptándose muy claramente a esta situación. Por ejemplo, siendo Petorca una provincia muy compleja desde el punto de vista de la sequía ya ha habido acciones concretas respecto de poder reaccionar adecuadamente. Hace 7 años tuvimos una crisis tan compleja como la actual y en esa oportunidad se talaron en la provincia de Petorca 6 millones de paltos, es una cantidad importante, con objeto de no regarlos y dejarlos esperando hasta que eventualmente existiera más agua. Llegó más agua y algo más se ha plantado, pero no se ha llegado a la misma proporción que teníamos antes de paltos. Además es la provincia que tiene la mayor cantidad de riego minificado en el país, para usar la menor cantidad de agua posible en los paltos. La palta es una de las frutas que menos agua consume, aproximadamente el consumo promedio de las frutas es sobre los 600 litros de agua por kilo y en el caso de la palta específicamente son 389 litros por kilo. Ha habido esfuerzos claros para buscar un uso racional del agua.

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