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Publicado el 24 de diciembre, 2014

Obispo González: “En las palabras del Presidente de Bolivia hay un cierto aprovechamiento de la visita del Papa”

Autor:

Renato Gaggero

El obispo de San Bernardo respalda el discurso del Papa ante la Curia Romana y recalca el carácter pastoral de la posible visita de Francisco a Bolivia.
Autor:

Renato Gaggero

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El obispo de San Bernardo, Juan Ignacio González, dice que el año 2015 vendrá con múltiples desafíos para el país. Entre otras cosas se refiere a los cambios que impulsan las autoridades, pero no nombra a nadie, ni a ningún sector, con nombre y apellido. Lo plantea de este modo: «Lo que yo pediría es que los actores, sobre todo los que tienen que llevar adelante los cambios para hacer mejor este país, lo hagan pensando en el bien de todos, no solo en el de algunos o de ideologías».

Pero lo otro que se viene el 2015 es la supuesta visita del Papa Francisco a Bolivia, y se desconoce si extenderá su viaje a Chile. Un periplo que inquieta en el país, ya que se produciría en el contexto de la demanda que La Paz presentó en La Haya para obtener una salida soberana al mar.

– La semana pasada Evo Morales anunció que el Papa viajaría a Bolivia el próximo año y esto hace eco con las declaraciones de Francisco I, donde señaló que visitaría tres países de Sudamérica el próximo año. ¿Hay razones para suponer que podría venir a Chile?

– Nosotros no tenemos ninguna información concreta sobre un viaje a Chile y yo creo que estas cosas se saben con mucha anticipación. Estamos en diciembre, si el Papa fuera a venir a Chile en 2015 pienso que ya lo sabríamos, pero no tenemos información alguna.

– Morales parece dar una interpretación política a la visita a su país al decir que “el Papa estuvo abocado a temas internacionales. Estoy seguro de que el Papa también nos va a acompañar en temas internacionales”. ¿Cómo podría interpretarse que fuera a Bolivia en 2015 y no visitara Chile?

– Hay que hacer una separación entre lo pastoral y lo diplomático, pero también tras las palabras del Presidente de Bolivia hay un cierto aprovechamiento de una visita del Papa y eso está mal. El Santo Padre estima que es conveniente viajar a Bolivia. Pero no tiene nada que ver con los problemas internacionales y con los conflictos que se pueda tener con otro país. Nada que ver. Su papel es pastoral y estará donde tenga que estar.

– Considerando el rol que jugó Francisco en las negociaciones entre Estados Unidos y Cuba, ¿puede esperarse una intervención por la demanda boliviana?

– No pienso que sea motivo de mediación como lo fue la de Juan Pablo II en un conflicto de otra naturaleza, porque (con Argentina) estuvimos a punto de enfrentarnos con las armas. En ese caso la intervención del Papa fue la de alguien que actuaba en el nombre de la paz, pero aquí no está en juego ni un conflicto bélico ni la vida de personas.

 

«Hay gente inquieta por todos los cambios que se están haciendo»

 

– El papa dijo el lunes que “una Curia que no hace autocrítica y no se actualiza y no intenta mejorar es un cuerpo enfermo” para luego enumerar las 15 enfermedades que acechan a la Curia Romana y a la Iglesia. ¿Qué piensa de estas declaraciones?

– El Papa dijo lo que nos dice a todos: hay que trabajar de cara a Dios, no hay que dejar que se metan en nuestra vida otros tipos de intereses, que aunque uno trabaje en cosas muy santas y muy de la Iglesia, y que hay que abandonar esas cosas para poder servir a la Iglesia y a Dios como deber ser.

Advirtió a la Curia lo que ya nos ha dicho a nosotros mismos, los obispos: que se está haciendo carrera dentro de la Iglesia, como cuando los obispos quieren pasar de una diócesis a otra o cuando un cura busca pasar desde una parroquia más chica a una más grande, como si esto fuera una cosa humana, pero la Iglesia es humana y divina.

– ¿Cuáles son las principales enfermedades que podemos encontrar en la Iglesia chilena?

– ¡Qué difícil pregunta! -responde entre risas. Yo puedo hablar de lo que conozco mejor y eso es la diócesis de San Bernardo. Hay cosas que están mal porque las hemos hecho mal y otras que están mal porque hemos querido hacerlas mal…

– ¿Cómo cuáles?

– Tenemos que ser más exigentes en el comportamiento de los católicos y la coherencia con la fe, por ejemplo de las personas consagradas, en el sentido de vivir verdaderamente nuestra vocación de servicio y amor a Dios completamente, sin que se meta nada más. Pero bueno, todos somos humanos y tenemos debilidades. La Iglesia tiene una parte humana y una parte divina. Y efectivamente puede haber cosas que estén mal. En el tema de los abusos de los sacerdotes, por ejemplo, hemos adquirido consciencia de que este tema gravísimo no partía por donde se pensaba. Antes se creía que era una falta grave en la vida del religioso o la religiosa. Hoy nos damos cuenta de que, aunque esto sigue siendo así, hay otra cosa que es aún más grave: el efecto que se produce sobre el abusado, que queda marcado para toda la vida.

– También dijo que había cosas mal hechas porque se quieren hacer mal…

– Esta no es la Iglesia de los perfectos. Intentamos vivir conforme a eso, pero de repente fallamos y eso puede deberse a nuestra debilidad o a que queremos hacer eso mal, con consciencia de que está mal. Yo puedo manejar en estado de ebriedad sabiendo que no debo manejar, ¿y si produzco un accidente? Bueno, tengo la responsabilidad de responder por eso, lo hice conscientemente. También hay que decir una cosa: hay gente que cree que está haciendo el bien y está haciendo el mal, pero si ellos no se dan cuenta, tampoco se pueden enjuiciar con tanta claridad. Yo pensé que estaba haciendo una cosa buena, dicen. Ahí falta formación. Pero los juicios morales son muy delicados y la Iglesia siempre ha sido muy cuidadosa en hacerlos, tenemos que darnos cuenta de que vivimos en una sociedad falible.

– ¿Qué se puede esperar de la reforma a la Curia?

– Se puede esperar una curia que resuelva las dificultades que hay y los problemas que se plantean con rapidez, una que sea completamente servidora del Señor y no de otros intereses, pero no esperemos que con la reforma a la Curia se vaya a salvar el mundo. La Curia es un organismo humano que está al servicio de una institución divina. Es una cosa muy administrativa. La Curia la reformó en su tiempo, a principios del siglo pasado, San Pío X; después la reformó Pablo VI; después la reformó Juan Pablo II y ahora la está reformando Francisco.

– ¿Por qué tantas reformas?

– Porque el mundo cambia y las estructuras hay que hacerlas correspondientes al mundo en que estamos. Hasta el siglo XVI no existía el Colegio Cardenalicio, ahí se creó el ente que escoge al Papa. Antes era escogido de otra manera, por el clero de Roma. Hay muchas cosas que pueden cambiar y otras que no. Es ahí donde se produce la discusión: hay gente que quiere meterle mano a cosas que no deben cambiar, que no está en manos nuestras cambiar, porque han sido reveladas a nosotros por Dios y creemos firmemente que Dios ha revelado al hombre las verdades fundamentales a través de su hijo Jesucristo y la Iglesia las recibe.

– Considerando el ambiente político y social que vive Chile, ¿qué mensaje de Navidad entregaría a los chilenos?

– El año que viene significa un nuevo desafío para el país, en muchos ámbitos. Hay preocupaciones de mucha gente, hay gente que está inquieta por todos los cambios que se están haciendo. Algunas veces conocemos bien esos cambios, otras veces no los conocemos bien.

Lo que yo pediría es que los actores, sobre todo los que tienen que llevar adelante los cambios para hacer mejor este país, lo hagan pensando en el bien de todos, no solo en el de algunos o de ideologías, de hacer las cosas pensando en que hay que llegar necesariamente a una determinada forma para la sociedad. Hay que buscar aquello que sea de la mayor concordia.

Somos todos hijos de Dios, somos todos hermanos, vivimos en una tierra común y por lo tanto nuestra vida y nuestras relaciones tienen que estar fundadas en esta realidad maravillosa de que podemos tener opiniones distintas, de todo tipo, pero tenemos que ser capaces de comprendernos, de entendernos y de hacer avanzar el mundo hacia el bien común, que es una adecuada forma de relacionarnos que permita a todos llegar al máximo en lo material y en lo espiritual.

– A pocos días del 2015 y citando a Alberto Hurtado, ¿es Chile un país católico?

– Hay que hacer distinciones: hay un porcentaje altísimo de la población que se declara católica, pero de repente pareciera ser que no todos practican a fondo la realidad que significa ser católico.

El padre Hurtado se preguntaba, ¿es Chile un país católico? En el mundo popular en que yo me muevo y vivo, efectivamente lo es. En los últimos meses he participado personalmente en más de 45 confirmaciones, en las parroquias, las comunidades, todos los días prácticamente. Ahí está el pueblo cristiano rezando, orando y creyendo en las verdades fundamentales en que todos hemos creído y que hemos recibido de nuestros padres y nuestros abuelos: la fe cristiana, la fe católica.

 

 

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