Fue la madrugada del 23 de noviembre del año 2020 cuando Claudia recibió el llamado de sus vecinos alertándole sobre la toma de su campo en Padre Las Casas, a casi tres kilómetros del radio urbano de dicha comuna y de Temuco.
Tras la alerta, la afectada -que prefiere omitir su nombre completo-, se dirigió desde Temuco a su parcela con la angustia de encontrar que el legado de su padre fallecido estaba siendo usurpado por desconocidos. En medio de ese pensamiento, llamó a su hermano para pedir ayuda.
Al llegar al lugar, jamás pensó que esta historia duraría años. Y es que desde ese día a la fecha aún no ha logrado recuperar el terreno, pese a las más de 20 denuncias que han realizado por distintos tipos de delitos. Recién en octubre de este año habrá un juicio contra los usurpadores Juan Benjamín Queupumil Gómez y Héctor Mauricio Curamil Huenhuentro, en el que espera se haga justicia.
Campo tomado, casa incendiada y medialuna destruida
«Cuando me avisaron de la usurpación, fui sola al campo, a nuestro campo, donde está nuestra historia. Llegué y estaba todo raro. Habían botado un árbol. Pasé igual y entré a la casa. Tenía miedo de robos o que hayan hecho algo», cuenta a El Líbero la afectada.
Claudia recuerda que habían dos civiles de inteligencia de Carabineros en el lugar. «Ellos sabían dos semanas antes que esto podía pasar, pero no hicieron nada», señala, lamentando que esa información no haya sido utilizada para impedir la usurpación.
Pero esto no terminó ahí. Horas más tarde de la usurpación, encapuchados quemaron la casa ubicada al interior del campo, estando Carabineros a 200 metros de la vivienda, cuenta Claudia.
«Estábamos en las ‘rucas’, por detrás del campo, cuando nos informan que se quemaba mi casa. Esto fue el mismo día. Carabineros estaba ahí y no impidieron el ataque. O sea, nos tomaron el campo y no resguardaron nuestra casa», asegura la víctima, reiterando su molestia con la falta de presencia del Estado en estos hechos que afectan a miles de propietarios y que se han registrado en la Macrozona Sur desde hace más de 20 años.
Ya saliendo del campo, Claudia recuerda que unos sujetos comenzaron a amenazarla. «Me amenazaron de muerte y comenzaron a tirar piedras hacia el auto. Ni siquiera nos protegieron como víctimas al salir del lugar», dice.
Para peor, a los días de la usurpación, los sujetos que entraron quemaron la histórica medialuna que había construido su padre.
Las amenazas anteriores
Pero esto no partió ahí. Las amenazas se remontan al año 2016, cuando la familia estaba a la espera de la cosecha de pinos que habían plantado en el predio de 40 hectáreas.
Ese año, un grupo de comuneros mapuches creyó que la plantación era en realidad la instalación de una empresa forestal, por lo que comenzaron las amenazas y los acosos al ver una «caja económica» en ese campo.
Claudia relata que durante ese período, comuneros ingresaron al predio para talar estos árboles. Se trataba de un “robo hormiga” dice, recalcando que “sacaron camionadas” desde su terreno, hecho que fue reiterado y también denunciado a Carabineros. Tras esta misma acción, se logró la detención de sujetos que estuvieron en el lugar, cuenta la victima.
Cuatro años después vendría la usurpación y la quema de los bienes.
«Estamos solos, nadie nos ayuda»
Además de la angustia que vive la familia por no poder recuperar el histórico campo de su padre, la afectada cuenta cómo ha sido la experiencia durante estos últimos cuatro años. «Estamos solos, nadie nos quiere ayudar porque tienen miedo a que los ataquen. Jamás hemos recibido una ayuda del Estado (…) incluso somos nosotros los que tenemos que estar llamando a la fiscalía para saber de nuestro caso», relata.
Frente a lo ocurrido, la familia lamenta sentirse desprotegida. «Nosotros queremos justicia, queremos recuperar el campo en honor a mi padre que con mucho esfuerzo lo compró el año 70. Este terreno había tenido tres dueños antes y que eran chilenos. Como familia hemos rogado para que no haya impunidad y nosotros podamos volver a entrar al campo», dice a El Líbero.
Si bien no han podido volver al campo, la víctima cuenta que recibe constantes llamadas para cobrarle el pago de contribuciones. «Tenemos el campo tomado y además deuda por no pagar las contribuciones«, dice, aunque aclara que al contar su historia al telefonista de turno, le comprenden la situación de morosidad.
Dos imputados por la causa enfrentarán juicio en octubre
Tras su lucha por recuperar el campo de su familia, Claudia señala que han presentado más de 20 denuncias por diversos delitos como usurpación, amenazas, robos e incendio en contra de Juan Benjamín Queupumil Gómez y Héctor Mauricio Curamil Huenhuentro, quienes están siendo investigados desde el inicio de la usurpación.
Tras ser formalizados, la justicia determinó dejarlos en prisión preventiva, pero la Corte de Apelaciones resolvió lo contrario: otorgar la libertad, que se mantiene hasta hoy.
En octubre de este año se efectuará el juicio en contra de los imputados. Claudia espera que exista una condena y también poder recuperar el predio.
“Nos han quemado, nos han amenazado de muerte, esto no ha sido fácil. Nadie nos ayuda. Hemos sido fuertes porque queremos recuperar el campo, por mi padre, por su honor”, dice.
«Esperamos una condena (…). Con mi hermano hacemos patrullajes para saber que nuestro campo aún está, pese a que nos quemaron la casa y la medialuna», agrega.

Lamentable. Esta triste historia habla muy mal de las instituciones, llámese Carabineros y poder judicial, este último habitualmente garantista con los delincuentes.
Muy triste. Otra de las consecuencias de años sin estado en estos lugares, validados por años por quienes nos dirigen en este gobierno.
Lo grave es que esto no llame la atención a nadie. Qué país el nuestro!!!