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“Como oposición, como ha sucedido otras veces en nuestra historia, en medio de la vorágine política, durante su gobierno las querellas y las recriminaciones fueron en ocasiones más allá de lo justo y razonable”. Las palabras del Presidente Gabriel Boric en su discurso en el funeral del ex Presidente Sebastián Piñera (1949-2024) fueron interpretadas de diferentes formas. ¿Fue o no un mea culpa?

Esta es una de las muchas reflexiones que dejó la ceremonia de funeral de Estado para el ex Mandatario junto con los tres días de duelo nacional.

Durante estas jornadas, miles de personas le rindieran homenaje a Piñera en el salón de honor del Congreso Nacional en Santiago. Largas filas de espera bajo un inclemente sol dieron cuenta del reconocimiento que la ciudadanía hace hoy de su gestión en los dos mandatos que tuvo. «La figura de Sebastián Piñera está creciendo en estas mismas horas en la estimación de la mayoría de los chilenos, y a ello está contribuyendo la difusión de su obra como gobernante», señala el analista Sergio Muñoz Riveros en entrevista con El Líbero.

El autor de obras como «La democracia necesita defensores» y «La democracia bajo asedio», donde aborda el 18-O, analiza el fenómeno que se produce tras la muerte de Piñera, la responsabilidad política que debe asumir a futuro la derecha y cómo el oficialismo enfrenta este momento: «Se entiende que la ceremonia fúnebre imponía ciertos límites, pero Boric debió condenar explícitamente la violencia como método político, y no lo hizo».

-¿Qué opina de las palabras del Presidente Boric en el funeral, quien señaló: “Como oposición, como ha sucedido otras veces en nuestra historia en medio de la vorágine política, durante su gobierno las querellas y las recriminaciones fueron en ocasiones más allá de lo justo y razonable”?

-Lo que hizo Boric fue sólo un esbozo de autocrítica respecto de la forma en que la izquierda actuó frente al segundo gobierno de Piñera. En los hechos, reconoció que ha hecho un complejo aprendizaje en los dos años que lleva en La Moneda, y que ahora comprende mejor la tarea de sus predecesores. Mas vale tarde que nunca. Con todo, no es convincente su argumentación respecto de que las diferencias con Piñera fueron propias de la democracia, porque su sector demostró en octubre de 2019 que no le importaba la suerte que corriera la democracia y actuó según el principio de que el fin justifica los medios. No basta con decir que hay distintas interpretaciones sobre lo ocurrido y, al mismo tiempo, esquivar el punto neurálgico: que el Frente Amplio y el PC avalaron la barbarie, validaron como luchadores sociales a los grupos de delincuentes que devastaron Santiago y otras ciudades, y se entusiasmaron con la posibilidad de derrocar a Piñera. Se entiende que la ceremonia fúnebre imponía ciertos límites, pero Boric debió condenar explícitamente la violencia como método político, y no lo hizo. Respecto de ese punto, no puede mantener una actitud ambigua, preocupado de conservar la cohesión de su bloque.

Piñera
Credit: DIEGO MARTIN /AGENCIA UNO

-En la misma línea, en estos días, el gobierno liderado por el Frente Amplio y el Partido Comunista le rindió honores al Presidente Piñera, pero esas mismas fuerzas le hicieron una dura oposición e incluso pedían su renuncia en 2019. ¿Cómo se entiende esa contradicción?

-No es fácil compatibilizar la imagen de hoy, con Boric reconociendo a Piñera como “un demócrata desde la primera hora”, y la actitud que mantuvieron él y la izquierda radical en los días de la revuelta de 2019. En aquellos días, el FA y el PC, pero también la antigua centroizquierda, sintieron que había crecido su poder gracias a la violencia en las calles. Llevaron a cabo una campaña de demolición de la figura de Piñera, a quien buscaron estigmatizar como “enemigo del pueblo”, con la idea de inhabilitar su gobierno e incluso provocar su caída. El orden institucional resistió, pero quedaron cuestionadas las credenciales democráticas de los partidos opositores de entonces, que hoy están en La Moneda

La mirada larga va poniendo las cosas en su lugar y los ciudadanos van juzgando a unos y otros. No hay duda de que el Presidente Piñera se ganó un lugar honroso en nuestra historia. No me preocupa tanto que haya una diferencia marcada entre la visión de ayer y la de hoy de parte de quienes gobiernan. Creo en la posibilidad del cambio. Todo está siempre en movimiento. En el camino, juzgaremos la coherencia entre las palabras y los hechos.

Como sea, valoro que Boric y su gobierno cumplan con los hábitos republicanos al momento de despedir a Piñera. No hay que descartar que los líderes oficialistas hayan aprendido ciertas cosas esenciales en el último tiempo, como la necesidad de adherir a las normas democráticas, independientemente de que se esté en la oposición o se esté en el gobierno. La lealtad con la democracia es el asunto crucial, y la primera exigencia es excluir la violencia como método político. Yo espero que todos los partidos hayan aprendido algo en estos años, entre otras cosas que no se puede actuar según el favor del viento cuando la democracia está en riesgo.

«Más importante que golpearse el pecho es cambiar de mirada frente a la sociedad»

-¿Cree que existe la posibilidad de que esa izquierda haga un mea culpa sobre su rol en la crisis de 2019?

-Quiero creer que es posible. La realidad está en permanente movimiento, y las personas pueden cambiar. Ahora, más importante que golpearse el pecho es cambiar de mirada frente a la sociedad. La democracia no es viable si se toma la parte de la legalidad que se acomoda a los propios intereses, y se le da la espalda al resto. Así no puede funcionar la vida en libertad. Tenemos que convivir en la diversidad, y eso exige respetar las normas y procedimientos que lo hacen posible, o sea, los principios de la democracia liberal. Chile no puede ir de revuelta en revuelta, ni construir nada sólido sobre la base del odio. Los dirigentes del Frente Amplio deben reflexionar sobre su trayecto y sacar algunas enseñanzas. Han reeditado algunas de las peores tendencias de la vieja izquierda sectaria, maniquea, que tiende a ver “fachos” por todos lados, de lo cual se derivan la política de cancelación, las funas, la actitud inquisitorial. Por su propio bien, deben abrir los ojos y dialogar con el mundo.

-¿Puede ser que esa izquierda esté hoy reconociendo los logros de los gobiernos de Piñera?

-Los logros van siendo valorados por la mayoría de la sociedad. Eso es lo fundamental. Quienes se empeñen en negarlos, pagarán el costo asociado al desconocimiento de la realidad. ¿Cómo no reconocer la tarea de reconstrucción después del terremoto de febrero de 2010? ¿O la red de liceos Bicentenario? ¿O el crecimiento económico? ¿O la forma en que se enfrentó la pandemia? ¿O la Pensión Garantizada Universal?

«A la izquierda no le conviene ir contra la corriente, e insistir en la prédica contra Piñera»

-¿Cómo se entiende que un Presidente que tuvo niveles históricos de baja evaluación, ahora empezaba a empinarse en las encuestas poco antes de su muerte?

-Piñera solía repetir que nadie tiene clavada la rueda de la fortuna, y tenía mucha razón. Nadie tampoco tiene bloqueado el camino de la recuperación después de vivir fracasos y frustraciones. Todas las posibilidades están abiertas, lo mejor y lo peor. Por eso es tan importante sostener la racionalidad en la vida social, no ceder ante las fantasías o los hechizos. No hay atajos hacia el progreso material y espiritual. Tenemos que mejorar lo que tenemos.

Si Piñera se levantó hasta figurar como presidenciable en las encuestas, es porque el país extrajo ciertas lecciones del estallido antisocial y del extravío constituyente. El Rechazo del 4 de septiembre de 2022 mostró una conciencia creciente respeto de aquellas cosas que debemos evitar, como también acerca de lo que necesitamos proteger, ante todo la paz interna, el imperio de la ley, la condena de la violencia. Por eso se produjo una revalorización de la figura de Piñera, que aparece, además, como un símbolo del Chile que se quiso hundir en 2019.

-¿Qué consecuencias traerá para la izquierda el reconocimiento que se le está haciendo en estos días al ex Mandatario? Tanto en lo humano como en su gestión.

-El reconocimiento de los méritos de Piñera es un acto de justicia, y hemos visto que ha trascendido las fronteras partidarias. Eso es muy valioso y puede ayudar a mejorar la política. Si la izquierda quiere ir contra la corriente, e insistir en la prédica contra Piñera, puede hacerlo por supuesto, pero no le conviene, pues chocaría con el sentir de la gran mayoría. Pero, veamos las cosas desde el otro lado. Podría ocurrir que el hecho de que Boric haya actuado con sentido de Estado en estas circunstancias sea apreciado por los ciudadanos.

«Ha crecido la responsabilidad política de Chile Vamos y el Partido Republicano»

-¿Este reconocimiento se va a traspasar a la centroderecha?

-No lo sabemos, pero la posibilidad existe, y depende de la inteligencia y la amplitud de miras con que actúe las corrientes de derecha. Es evidente que ha crecido la responsabilidad política de Chile Vamos y el Partido Republicano en cuanto a construir una alternativa que inspire confianza y esperanza a la mayoría. Algunos dirigentes oficialistas dicen en confianza que es inevitable que el próximo gobierno sea de derecha. Pero, eso no está escrito. Pueden pasar muchas cosas de aquí al próximo año. Veremos cuánta sensatez y cuánta generosidad habrá en los partidos opositores para ofrecerle al país un camino que la mayoría de los chilenos sienta que vale la pena recorrer.

-¿Quién será la persona que tomará la posta en su sector tras el vacío que queda de liderazgo?

-Es evidente que no hay un heredero natural. Ahora bien, viene una competencia larga este año. Dentro de ocho meses, elegiremos alcaldes, concejales, gobernadores regionales y cores, y dentro de cuatro deberían realizarse primarias para los alcaldes. Creo que, en los hechos, octubre medirá las fuerzas para la batalla presidencial. Probablemente, veremos a los aspirantes recorriendo el país para apoyar a los candidatos a los municipios y las gobernaciones. Pueden aparecer nuevas figuras. Piñera hizo un llamado explícito al entendimiento de Chile Vamos y Republicanos. Eso puede ser determinante.

«Piñera enfrentó una ofensiva antidemocrática y supo defender el edificio institucional»

-Usted ha sido enfático en la importancia de defender la democracia. ¿Qué rol tuvo Piñera en eso?

-La cuestión de defender la democracia lo define todo. Y las amenazas pueden venir desde donde menos se piensa, y en el momento más inesperado. Ya lo vimos en 2019. Incluso, está demostrado por la experiencia de otras naciones que la democracia puede ser socavada desde dentro de las instituciones, como acá quedó de manifiesto en el predominio de fórmulas populistas en el Congreso Nacional, como el retiro de los fondos de pensiones alentado desde la izquierda y la derecha. Piñera enfrentó una ofensiva antidemocrática y supo defender el edificio institucional. No cedió a la tentación autoritaria. Era un verdadero demócrata.

-¿Cuál será, a su juicio, el legado histórico del Mandatario?

-La figura de Sebastián Piñera está creciendo en estas mismas horas en la estimación de la mayoría de los chilenos, y a ello está contribuyendo la difusión de su obra como gobernante, el recuerdo de los puntos altos de su gestión. Cometió errores, por supuesto, y hasta sus errores eran “en grande”, pero en la balanza pesan mucho más sus aciertos, su empeño por hacer progresar al país en las áreas claves, en primer lugar, el dinamismo de la economía. Fue muy importante su disposición a favorecer los grandes acuerdos y la amistad cívica. Tuve la posibilidad de conversar francamente con él sobre los dilemas de Chile, y doy testimonio de que su talento y su energía eran sobresalientes. Me inclino con respeto ante su figura.

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1 Comment

  1. Por supuesto que no es convincente, parecen lágrimas de cocodrilo. Pero uno ve caras y no corazones.

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