Publicado el 22 febrero, 2021

Ministro Ossa: “No ayuda a la democracia una Convención Constitucional rodeada o presionada por la violencia”

Autor:

Mariela Herrera

El titular de la Secretaría General de la Presidencia, Juan José Ossa, detalla los desafíos que para su cartera implica una nueva Constitución. “Queremos ser garantes de un proceso que sane heridas en nuestro país”, señala. Sobre los riesgos de tener un Congreso “disminuido” ante la Convención, el ministro de la Segpres plantea: “La mayoría de los parlamentarios tienen reelección y ellos saben que los votos no se ganan obstruyendo, no se ganan siendo indiferentes; se ganan aprobando leyes que sean beneficiosas para los chilenos”.

Autor:

Mariela Herrera

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“Quienes sean miembros de la Convención Constitucional tienen la primera responsabilidad en orden a transmitir que lo que quieren es un escenario de deliberación tranquilo, de buena fe e informado”. Así plantea el ministro secretario general de la Presidencia, Juan José Ossa Santa Cruz, el ánimo que, considera, debe primar en la redacción de una nueva Constitución. “Creemos que en democracia es así como debe debatirse”, haciendo también alusión a la violencia y amenazas que puedan generarse alrededor de las negociaciones por una nueva Carta Magna.

Hace una semana Ossa retomó sus funciones en La Moneda donde recibió a El Líbero para conversar sobre el rol de garante que la Segpres tiene en este proceso. Además profundiza sobre las tareas de la agenda legislativa en el Congreso. Espera que en marzo se llegue a un acuerdo para la reforma previsional y hace un llamado a la oposición para aprobar el TPP-11: “El llamado es a no darle la espalda a un buen legado del gobierno anterior en función de amenazas”.

El jueves se reunió con el presidente del Servel, Patricio Santamaría, para analizar las elecciones del 11 de abril de convencionales, alcaldes, concejales y gobernadores. Debido a las medidas de seguridad por la pandemia y la cantidad de papeletas, Ossa señaló: “Una de las eventuales alternativas podría ser que la elección se celebre en dos días consecutivos, esto es el sábado 10 y el domingo 11 de abril”.

-En este año con seis elecciones (a las de abril se suman la presidencial y parlamentaria de noviembre) y la instalación de la Convención Constitucional. ¿Cuál va a ser el papel concreto de la Segpres en un período que se ve complejo?

-Más que un año complejo, es un año desafiante. Es un año que trae novedades, por primera vez la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) no solo va a tener sus roles más tradicionales, que principalmente consiste en la coordinación del Ejecutivo con el Congreso, sino que también va a tener varias responsabilidades con respecto a la Convención Constitucional. Eso nos abre un frente nuevo que tiene desafíos. Por un lado, el gobierno tiene, en virtud de la reforma constitucional que llamó a plebiscito y que creó la posibilidad de que hubiera una Convención Constitucional, el deber de prestar el apoyo técnico, financiero y administrativo a la Convención; entregar todos los insumos y las herramientas del Ejecutivo para efectos que haya una deliberación informada. En ese sentido queremos colaborar inmensamente. Pero también tiene el deber de no inmiscuirse más allá de lo que corresponde. La Convención Constitucional tiene una determinada autonomía, nosotros jamás queremos que el gobierno sea visto como que se está entrometiendo en lo que no corresponde. Queremos ser garantes de un proceso sano, un proceso que sane heridas en nuestro país, un proceso que nos lleve a una buena Constitución y para eso, tenemos que jugar este rol.

La mayoría de los parlamentarios tienen reelección y ellos saben que los votos no se ganan obstruyendo, no se ganan siendo indiferentes; se ganan aprobando leyes que sean beneficiosas para los chilenos”.

-Y considerando que es primera vez en la historia que viviremos este proceso, sin pensar en que el Ejecutivo vaya a inmiscuirse, ¿no buscan tener un rol más activo más allá de entregar los insumos, material, infraestructura, etc.?

-Desde la perspectiva del contenido, siempre guardando la independencia de la Convención, todo gobierno tiene una cosmovisión, todo gobierno le ha propuesto algo ya al país, este tiene un programa de gobierno. No debiera extrañar que tengamos una opinión sobre cómo creemos que son mejores las cosas para Chile, pero eso no significa inmiscuirse. De hecho, el mismo Presidente señaló las directrices que él esperaría de una Constitución, por lo que no debiera extrañar que se den opiniones de los temas que se discutan, pero insisto, así como lo vamos a hacer, posiblemente, lo hará también la sociedad civil, los organismos independientes constitucionales, eventualmente organismos extranjeros, etc.

-¿Cuál es el principal temor que ven como gobierno en el proceso de la Convención?

-Más que un temor, lo que primero esperamos es que exista una deliberación tranquila y pacífica. Creemos que en democracia es así como debe debatirse, es así como deben lograrse acuerdos y es así como debe votarse. No sería un escenario de deliberación apropiado que existan amenazas a los miembros de la Convención, no ayuda a la democracia que la Convención esté rodeada y presionada con protestas que puedan ser violentas. Creemos, además, que va a haber espacios para la sociedad civil, de hecho, el plenario del ex Congreso va a estar disponible para la participación ciudadana. Esa es una preocupación de la que el Ministerio del Interior se está haciendo cargo con mucha antelación.

Lo segundo, es que entre los miembros de la Convención sea una deliberación respetuosa, entendiendo al otro, confiando en que el otro también quiere el bien común aunque piense algo distinto. Si los miembros de la Convención se dan el beneficio de la buena fe podremos tener una buena Constitución. Y lo tercero, es que ojalá la deliberación apunte a tener una buena Constitución, más allá de quién gane qué. Soy optimista en este sentido porque el hecho de que exista inhabilidad para postular a cargos de elección popular posterior a la Convención, facilita ese diálogo más desinteresado y más relacionado a las cosmovisiones de cada uno.

-En este escenario donde el PC dice “rodear la Convención”, la presidenta de RD y el “quememos todo”, los viernes de violencia que cada vez convocan menos gente, pero que se mantienen, ¿cómo poder garantizar que sea democrática la deliberación como usted plantea?

-Lo primero es que para que algo resulte es que los actores políticos quieran que así sea. Eso supone una condena explícita, clara, por parte de todos los actores políticos, y me refiero a los partidos, a los parlamentarios, y sobre todo, quienes sean miembros de la Convención Constitucional. Ellos tienen la primera responsabilidad en orden a transmitir que lo que quieren es un escenario de deliberación tranquila, de buena fe e informado. Por supuesto que el gobierno a través del Ministerio del Interior y las policías tienen un rol muy relevante tanto para prevenir que eso suceda o para terminar con eventuales situaciones de presiones ilegítimas, violencias, amenazas. 

El 80% de los chilenos quiso lo que va a ocurrir. Si votaron por una Convención Constitucional, y también los que lo hicieron por el Rechazo, obviamente quieren un escenario que permita una Constitución para los próximos 40 años, quienes puedan querer que fracase son muy pocos.

-Pero a veces hacen más ruido…

-A veces hacen más ruido, lamentablemente. Pero son muy pocos y tenemos que condenarlos todos. Y son antidemocráticos.

-Con la Convención en marcha, deliberando sobre una nueva Constitución. ¿Qué pasará con el Congreso? ¿Estará más disminuido? ¿Cómo se enfrenta una agenda legislativa “normal” frente a este proceso que se estará desarrollando?

-Por supuesto que es una novedad tener a la Convención funcionando en forma paralela al Congreso, pero esa novedad puede generar tres actitudes en el Parlamento: uno, una cierta irrelevancia mezclada con la idea de muchas elecciones; dos, una actitud obstruccionista respecto del último año legislativo; o tres, una extrema colaboración en sacar iniciativas no solo del gobierno sino también algunas de la oposición. Confío plenamente que va a ser la tercera.

-¿Sí? ¿Por qué?

-Le diré por qué. Creo que el Congreso es una institución muy importante, muy necesaria, muy seria y que va a tener un obvio sentido de orgullo respecto del trabajo que hace. Además, la mayoría de los parlamentarios tienen reelección y ellos saben que los votos no se ganan obstruyendo, no se ganan siendo indiferentes; se ganan aprobando leyes que sean beneficiosas para los chilenos. Eso, no me cabe duda, va a primar. Y es lo que hemos estado viendo. Si ve el año legislativo anterior, muy relacionado a la pandemia, hubo proyectos que se aprobaron en una o dos semanas. Si mantenemos ese ritmo y ese espíritu nos va a ir bien. Entiendo que las Cámaras sesionaron más que nunca en la historia, con la mejor asistencia de la historia y, por ejemplo, el mes de enero fue especialmente fructífero en lo legislativo. 

Una Constitución no establece en detalle cómo se implementan las garantías constitucionales”.

-En una entrevista con El Líbero, el diputado Miguel Ángel Calisto acusó un estancamiento de muchos proyectos de seguridad ciudadana

-Efectivamente en el Senado hay una cierta demora en la agenda de seguridad, en parte, para ser justos, porque hubo un cierto taco legislativo asociado a los proyectos de la pandemia y también a reformas políticas relacionadas a la Convención Constitucional. Pero efectivamente en algunos proyectos de ley hubo ciertos estancamientos que no nos parecieron apropiados y que pudieron haber avanzado más, eso es indudable. Pero me quedo con enero, cuando vimos una buena actitud en materia de agenda de seguridad por parte de la gran mayoría del Senado y no veo por qué eso debiera cambiar. Si un diputado o senador tiene elecciones en noviembre, ¿por qué habría de restarse en la agenda de seguridad si es probablemente la agenda más sentida por los ciudadanos? No tendría ninguna razón. 

Y también hay que considerar algo, creo que siempre lo más apropiado es llegar a acuerdos previos, pero tampoco hay que tenerle miedo a las votaciones. Llega un punto en el cual lo que corresponde es votar los proyectos y cada uno tiene que hacerse responsable si lo aprueba o lo rechaza, frente a sus electores. Este año nosotros vamos a impulsar acuerdos, pero también cuando veamos que no es posible, lo que vamos a hacer es ir a la votación. 

-Algunos dirigentes de la oposición han planteado, frente a ciertas reformas, como la previsional por ejemplo, que es mejor esperar la nueva Constitución antes que estar legislando ahora…

-Ese es un error, a mi juicio, de cómo se entiende una Constitución. Una Constitución no establece en detalle cómo se implementan las garantías constitucionales, usted puede garantizar el derecho a una educación digna, a una salud digna, un medioambiente libre de contaminación, pero no es la Constitución donde se establece necesariamente cómo eso se hace. La Constitución es esta casa de todos que establece ciertas reglas de convivencia, pero deja en manos del legislador la forma en que se implementan. Entonces, que me digan ahora “para qué ver pensiones, para qué ver el TPP-11 si viene una nueva Constitución”, a mi juicio eso es un error. 

-Pero muchos parlamentarios podrían escudarse en no avanzar en proyectos, justificándose en la Constitución que se estará redactando.

-Creo que hay una confusión y una especie de obstruccionismo. Hay una confusión sobre qué es y para qué es una Constitución. Y también una especie de sofisma de contar con una explicación para no avanzar en una agenda legislativa. Esa no es una explicación aceptable. Por algo el Congreso sigue siendo el Congreso. Es más, si esa explicación fuera aceptable habría una contradicción con que la Convención Constitucional, según dice la ley “no puede intervenir ni ejercer otra atribución de otros órganos o autoridades establecidas en esta Constitución o en las leyes”. Y más adelante plantea: “La nueva Constitución no podrá poner término anticipado al período de las autoridades electas en votación popular”. Entonces, si un senador se elige en noviembre por 8 años, la Convención no puede terminarle el mandato. Y ese senador va a seguir legislando aplicando la nueva Constitución. Es más, un proyecto de pensiones, que se aprueba de determinada manera y resulta que la Constitución dice algo que pueda ser distinto a esa política pública, bueno, habrá un Congreso que tendrá que adaptar esa nueva política pública, respetando los derechos previamente adquiridos. 

TPP-11: “El llamado es a no darle la espalda a un buen legado del gobierno anterior en función de amenazas”

-¿Cuáles son las prioridades de la agenda legislativa, más allá de la Convención?

-La agenda legislativa yo la dividiría en dos: el 2021 y la primera parte de la legislatura. En 2021 tenemos muchos desafíos, uno de ellos es el sistema de pensiones, el TPP-11, hay desafíos en materia de orden público y seguridad, en la agenda de Salud, en la agenda ciudadana. Y con respecto a marzo, nos hemos fijado metas muy concretas, como avanzar en la ley Juan Barrios, en delitos informáticos, persecución del narcotráfico, acelerar Fármacos II, clase media protegida, entre otros.

-En concreto ¿cuánto avance se ve posible en una reforma al sistema de pensiones?

-Estamos todos claros en que se requiere una reforma al sistema de pensiones y que estas tienen que mejorar. En eso no hay diferencias y, segundo, no es necesario esperar una nueva Constitución para que eso ocurra; tercero, la ministra María José Zaldívar y el ministro Rodrigo Cerda, y en su minuto el ex ministro Ignacio Briones, han estado permanentemente negociando con la oposición y en particular con los senadores Juan Pablo Letelier y Carolina Goic. Como digo, el detalle lo llevan ellos, pero veo un gran ánimo por parte del gobierno de alcanzar un acuerdo. El gobierno ha acercado muchas posiciones, por supuesto todas consensuadas con Chile Vamos también. Este ánimo de acuerdo está demostrado en que llevamos más de un año en el Senado y con esto no quiero decir que la oposición lo ha demorado, sino que ha habido diálogo y acuerdo. Hay veces en que las posiciones no se acercan y no siempre se llega a un acuerdo, pero confiamos que en marzo va a haber un acuerdo.

-Otro pendiente es el TPP-11, impulsado por la ex Presidenta Michelle Bachelet y su canciller Heraldo Muñoz, candidato presidencial del PPD, que hoy no muestra un buen escenario para ser aprobado…

-Se trata de un tratado de comercio súmamente conveniente para el país a todo nivel. Todas las pymes, los agricultores, empresas que se ven beneficiadas, a su vez se traducen en beneficio para las personas, más trabajo, mejores salarios, y la economía, cada vez que pasa un eventual rechazo en su aprobación, sufre. Es particularmente un mérito del gobierno anterior, de la Presidenta Bachelet y de su canciller Heraldo Muñoz. Es importante recalcar que él era canciller, no era ministro sectorial, era el ministro que negoció el TPP-11. El llamado es a no darle la espalda a un buen legado del gobierno anterior en función de amenazas. Sería una muy mala señal, se trata de grupos que pueden ser muy radicales, pero que no son mayoritarios. Se trata de ser consistentes con nuestras ideas. Todos tenemos que hacer un esfuerzo, por supuesto el Ejecutivo está más que disponible para eso, para desmitificar muchos efectos de este tratado y aprobarlo lo antes posible. No nos olvidemos que la Concertación, ya en el gobierno de Frei, logró una apertura hacia el comercio asiático muy relevante, no es hora de darle la espalda a ese legado. Si le pudiera decir algo a la oposición es que por algo a Donald Trump no le gustaba este tratado porque a él no le gustaban las políticas multilaterales, le gustaba un cierto proteccionismo arancelario. Esto es todo lo contrario, es apertura al mundo.

¿Por qué alguien quisiera perseverar y avanzar en el tercer retiro de fondos de las AFP? Porque lo que quieren es hacer un punto político, pero no porque quieren que este retiro llegue a las personas”, señala el ministro Ossa.

-Está presente también en la agenda el interés de un sector de la oposición por un tercer retiro de fondos de pensiones. ¿Cómo lo enfrentarán? ¿Como el segundo retiro que presentaron los parlamentarios y que el gobierno decidió acudir al Tribunal Constitucional?

-Un tercer retiro se opone radicalmente a mejorar las pensiones, no beneficia a los más vulnerables -y el ministro Cerda ha dado las cifras-, la inmensa mayoría de los más vulnerables hicieron uso de lo que ya tenían en sus cuentas individuales. Y hasta cierto punto esto es una especie de franquicia tributaria, por lo que se trata de una política regresiva. Además, yo haría un llamado a los parlamentarios a aprobar aquellas leyes que van a llegar a las personas y ya el segundo retiro el Tribunal Constitucional estableció que era inconstitucional. Entonces, ¿por qué alguien quisiera perseverar y avanzar en el tercer retiro? Porque lo que quieren es hacer un punto político, pero no porque quieren que este retiro llegue a las personas. Es más, nos parece una mala cosa que a la gente se le transmitan estas expectativas, que no se les explique que no es para los más vulnerables y que es altamente probable que no llegue a las familias.

-En una eventualidad de que avance, ¿el gobierno irá al Tribunal Constitucional nuevamente?

-Sí, por supuesto.

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