10 de septiembre. Ese es el día que la Convención Constitucional tiene presupuestado para que ya esté aprobado el reglamento definitivo que entregue los lineamientos para el funcionamiento del organismo. Y ese puede ser el hito para otro hecho: un cambio en la mesa que preside Elisa Loncón junto a Jaime Bassa.

En los pasillos de la sede del Congreso en Santiago se habla de distintos escenarios y motivaciones para hacer el cambio, pero la constante que se repite es que habría una “reconfiguración de la mesa” en septiembre.

Cada vez más recuerdan las palabras de Elisa Loncón cuando asumió el cargo el 4 de julio. En su discurso la representante mapuche dijo que sería una “dirección rotativa”. “Hay un debate que empieza a instalarse”, señala un convencional. 

Y tres serían los motivos que generan este ruido: desgaste de la mesa, desprestigio de la Convención y una lucha de poder entre las izquierdas.

Comentan que ya habrían cumplido un rol en la instalación y en el echar a andar las comisiones transitorias. Eso mismo los habría “desgastado” asumiendo los costos de “partir de cero” una nueva institucionalidad. Sus mismas palabras reiterando que están “cansados” es un argumento que, de hecho, les puede jugar en contra. También pesa en esto, dicen desde el Congreso, la “mapuchización” que ha tenido la Convención debido a Loncón.

Justamente ella es quien más ha bajado en las encuestas. En Cadem publicada el lunes, Elisa Loncón, disminuyó 18 puntos en su evaluación positiva. Algo que se relaciona también con la baja en general de la Convención. Las cifras del martes publicadas por Criteria fueron lapidarias: solo un 30% aprueba cómo la Convención Constitucional está desarrollando su labor y un 47% la desaprueba. «Lentitud, gastos excesivos, desvío de sus funciones centrales y la búsqueda de agendas personales por parte de algunos convencionales”, entre las razones que se ven en el estudio

La palabra “desprestigio” ha empezado a rondar y preocupar a los constituyentes considerando que ellos eran quienes venían a reemplazar a las instituciones y actores políticos que son valorados negativamente. Poco ayudó en esto el que se conocieran los beneficios con que contaban en la mesa, como “menú a la carta” y “van a la puerta”, a pesar de que, días antes, habían negado tener. Un convencional recuerda que cuando la información fue saliendo en la prensa se le preguntó directamente a la mesa si eso era cierto y lo negaron tajantemente, de ahí que la confianza empezara a tambalear.

A esto se suma la reciente votación para aprobar el aumento de las asignaciones para los convencionales (de 1,5 millones de pesos a más de 4 millones). Si bien se aprobó en general por 111 votos, quienes es la cara de esto ante la ciudadanía es la mesa, que ha defendido la postura. 

En estos temas, Bassa ha tenido menos apariciones y asumido un segundo plano, muy distinto a su rol protagónico de las primeras semanas. Esto sería, entre otras razones, porque el Frente Amplio buscaría que su representante, Jaime Bassa, desplace a Loncón de la presidencia de la mesa. De hecho, se habla que se buscaría un mayor protagonismo de la dupla Jaime Bassa-Fernando Atria, uno de los cerebros detrás de escribir una nueva Constitución.

Un sector ve con buenos ojos que tenga un rol más destacado la convencional y vicepresidenta adjunta, Tiare Aguilera (representante del Pueblo Rapa Nui). Su exposición el martes sobre los Derechos Humanos ante el pleno fue bien evaluada de manera transversal.

El tercer factor que se suma a esto es la lucha de las izquierdas al interior de la Convención, algo que se agudizó tras las primarias Gabriel Boric-Daniel Jadue.

En la sede del Congreso señalan que figuras que están en las vicepresidencias adjuntas con perfil «más a la izquierda» que Bassa, estarían presionando por tener un mayor rol en la mesa o, incluso, apurar la rotación de la presidencia. En esa postura estarían Elisa Giustinianovich (ex Lista del Pueblo) e Isabel Godoy, del pueblo Colla, y cercana al PC y a Daniel Jadue.

De esta forma se abre extraoficialmente la temporada de candidatos para presidir la mesa. Bassa corre con ventaja por los conocimientos y la organización que ha dado este mes a la Convención. Aunque será difícil que logre el apoyo del Partido Comunista y la Lista del Pueblo, sí tendrá tras de él al Frente Amplio y al Colectivo Socialista. Todos, con la mirada puesta en septiembre.

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