Ya el jueves de la semana pasada las bancadas oficialistas más la Democracia Cristiana y otras fuerzas como el Centro Democrático Unido (CDU), tenían dibujado el acuerdo que entregó la presidencia de la Cámara de Diputados a la DC. Con 83 votos la presidencia de la Corporación quedó en manos el diputado democratacristiano Ricardo Cifuentes, en una mesa que quedó compuesta además por la diputada comunista Carmen Hertz, en la primera vicepresidencia, y la diputada PS, Daniella Cicardini.

Mayoría para las reformas

Aunque el Partido Comunista tenía definido defender la idea de que el cupo les pertenecía en este período, y contaba con los votos del Frente Amplio, la acusación constitucional contra el ministro de Educación, Marco Antonio Ávila, y la mayoría que se logró en esa instancia con votos de la Democracia Cristiana, cambiaron el panorama para el oficialismo.

En el sector y en el propio Gobierno tomó fuerza la idea de que esa mayoría había que intentar consolidarla en un acuerdo administrativo. La razón: Aunque no es necesariamente causa y efecto, un acuerdo de esta naturaleza que permitiera superar los 78 votos que se necesitaban, podía ser el piso de una mayoría que dé luz verde a la agenda legislativa del Gobierno y sus reformas clave, especialmente la de pensiones.

Este fue parte del mensaje que desde el oficialismo y del propio Ejecutivo se le comenzó a transmitir al PC. El impulso de la acusación constitucional tenía que ser aprovechado.

Desde algunas bancadas advirtieron incluso, que poner a alguien del Partido Comunista podría crispar aún más el ambiente en la Cámara y precipitar un acuerdo entre la DC, sectores de centro y Chile Vamos.

Las gestiones de la DC con la ministra Jara

Quienes conocieron las gestiones aseguran que también fue clave las conversaciones que la DC tuvo con los representante del PC en el Ejecutivo: La ministra del Trabajo Jeannette Jara y el el Subdere Nicolás Cataldo. La influencia de ambos habría ayudado a allanar el acuerdo en el partido.

En las conversaciones, la DC le habría transmitido a la ministra -y al igual que a otros representantes del Gobierno- que un acuerdo con ellos era garantía para lograr consensos hacia sectores de centro para la reforma de pensiones, proyecto que está en manos de la titular de Trabajo y que de salir adelante podría terminar consolidando a quien se ha transformado en una de las principales figuras del PC.

La reforma de pensiones es clave para el Gobierno, dado el factor ideológico que envuelve el debate, especialmente respecto al rol que los privados y el Estado deben jugar. Por esto, la reforma previsional se ha transformado en la «gran deuda» de los gobiernos de los expresidentes Michelle Bachelet y Sebastián Piñera.

El compromiso del nuevo presidente con las reformas

Parte de lo que podría significar esta nueva mayoría para La Moneda quedó de manifiesto en el discurso que entregó el diputado Ricardo Cifuentes.

El exsubsecretario e intendente del Gobierno de Michelle Bachelet destacó que «tenemos una primera agenda de las reformas tributaria y previsional, es el compromiso de transformaciones estructurales, postergadas por años y por la que seremos juzgados».

Agregó que “Chile necesita reformas, es el momento de discutirlas, ya veremos cómo las implementamos. Pero no podemos detener el anhelo de miles y miles de chilenos que sueñan con una mejor previsión, con una mejor salud y con un mejor Estado”.

Sobre la agenda de seguridad, señaló que “la gente espera soluciones, la gente en Chile tiene miedo. Los que estamos aquí, los que recorremos a diarios nuestros distritos, lo sentimos y lo oímos. Debemos tener una respuesta urgente”.

Lo que gana el PC en la mesa de la Cámara

La bajada del Partido Comunista de la presidencia no fue gratis. Junto con las garantías de un acuerdo amplio que permita retomar la agenda de izquierda, especialmente en pensiones, el partido instaló en la primera vicepresidencia a la diputada y abogada Carmen Hertz, quien fue una de las principales críticas del rol de Patricio Fernández en su cargo de asesor presidencial para la conmemoración de los 50 años del Golpe.

Pero no solo eso. El PC, exigió un compromiso escrito para que el próximo año se respete el acuerdo de que sean ellos quienes lideren la presidencia de la Cámara, por lo que en la colectividad celebran que con esto cumplirán su objetivo de presidir el hemiciclo por primera vez en su historia.

El año pasado la diputada Karol Cariola no logró llegar a la testera, en parte, porque algunos miembros de la DC se opusieron.

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