La próxima semana la Cámara de Diputados debe votar la conformación de la nueva mesa directiva. Esto, luego de que la mesa que presidía Vlado Mirosevic, y que tenía entre sus vicepresidentes a la diputada Catalina Pérez, presentara su renuncia en medio del difícil momento que desató el caso de la Fundación Democracia Viva, liderada por la entonces pareja de Pérez, Daniel Andrade.
Con la mesa renunciada, un acuerdo para conseguir la administración de la Cámara se transformó en un elemento clave para el gobierno y el oficialismo, en momentos en que su agenda se ha visto duramente golpeada por el Caso Convenios y en que necesitan construir mayorías para sacar adelante la agenda legislativa.
Sin embargo, las negociaciones han estado marcadas por la pugna entre el PC y la DC respecto a quien le corresponde liderar la mesa en este periodo. En el Partido Comunista reclaman que les corresponde a ellos, luego de que el año pasado la diputada Karol Cariola no lograra reunir los apoyos necesarios para asumir el cargo, lo que obligó a levantar la opción de Mirosevic.
Además, al interior del PC explican que para el partido implicaría un hito relevante llegar a la testera en el contexto de la conmemoración de los 50 años del golpe.
Consolidar una mayoría
En las últimas horas, sin embargo, el complejo escenario para las reformas y el respaldo de la DC para rechazar la semana pasada la acusación constitucional contra el ministro de Educación, estarían inclinando la balanza hacia la Democracia Cristiana.
Hoy, de hecho, podría concretarse una reunión clave para sellar un acuerdo.
En sectores del oficialismo, y especialmente del PS -partido del ministro de la Segpres, Álvaro Elizalde-, se ha instalado la idea de que dada la situación actual, es necesario amarrar un acuerdo con la DC y mantener la mayoría que se consolidó en el rechazo a la acusación contra Marco Antonio Ávila, y que sumó también a sectores de centro como CDU, compuesto por ex militantes DC.
Un acuerdo así, dicen, que pueda incluir en una vicepresidencia al PC, permitiría comprometer a la DC hasta el final del periodo y abrir una mayoría hacia los sectores de centro. Dejarlos abajo, sin embargo, podría dejar a la deriva al gobierno y podría motivar alianzas de esos sectores con Chile Vamos.
En la oposición incluso, dan por hecho que sus opciones de llegar a la mesa de la Cámara son mínimas después de la acusación, dado que el Ejecutivo no va a perder la oportunidad de amarrar esa mayoría con la DC.
Desde la DC y CDU han hecho llamados en esta línea relevando la necesidad de generar un acuerdo amplio.
«Creemos que es bueno que exista una mesa presidida por la Democracia Cristiana acompañada por el Partido Socialista y también por el Partido Comunista, que dé muestras de equilibrio, de reencuentro y que sea capaz, dialogando, de llevar adelante los cambios estructurales y principalmente la reforma de pensiones que tanto le interesa al país y al propio gobierno. Creemos que una mesa presidida por la DC ayuda a un clima de entendimiento, de diálogo y de buscar acuerdos que le hagan bien al país», señala a El Líbero el diputado DC Eric Aedo.
Salvar la reforma de pensiones
Asimismo en el Ejecutivo estarían ponderando los costos que podría traer poner al PC al mando de la Cámara.
En el gobierno y el oficialismo han conversado que en medio de la tramitación de la reforma de pensiones, poner al PC a dirigir la mesa de la Cámara podía crispar aún más el ambiente en el Congreso, no solo con Chile Vamos, sino también con la DC, sector que también ha mostrado incomodidad con algunos puntos de la reforma.
Esta semana la DC y Demócratas, se mostraron alineados en la propuesta de licitar a privados la administración de cuentas.
En el oficialismo y el propio PC, reconocen que el éxito del gobierno y de la ministra del Trabajo, Jeannette Jara -quien se ha perfilado como uno de los principales liderazgos del PC, incluso como eventual carta presidencial-, depende de sacar adelante esta reforma.
50 años del golpe
La llegada del PC a la presidencia de la Cámara se habría complicado, también, tras la polémica que se produjo con el ahora ex coordinador de la conmemoración de los 50 años del golpe, Patricio Fernández, quien tuvo que renunciar tras una fuerte presión del Partido Comunista.
El hecho no sólo generó cuestionamientos desde la oposición, sino en el propio oficialismo. En el PS acusaron incluso una política de la cancelación por parte del PC. “La cultura de la cancelación no le ha hecho bien al país”, dijo la presidenta PS, Paulina Vodanovic.
El tema enreda al gobierno, porque precisamente perder la mesa de la Cámara de Diputados en el año que se conmemoran los 50 años del 11 de septiembre, sería un duro revés para el Partido Comunista, que busca llegar a la testera como parte de este hito.
Con todo, en el oficialismo dicen que lo más importante hoy es evitar perder la presidencia de la Cámara en manos de la derecha, y conformar una mayoría amplia que permita llevar adelante la agenda del gobierno, por lo que estaría prácticamente despejado que la opción más plausible se logra con un acuerdo con la DC.
