Con una visita a Iquique este martes 28 de septiembre, Marco Enríquez-Ominami fue el primer candidato presidencial en llegar a la región de Tarapacá luego de los hechos de violencia que se registraron el fin de semana contra ciudadanos extranjeros y que dejaron en evidencia la crisis migratoria en la zona norte del país. 

El líder del Partido Progresista se reunió con autoridades y vio en terreno la situación de los migrantes para luego enviar una carta al Gobierno en la que le “exige hacerse cargo de la crisis migratoria”. “Me he reunido con inmigrantes, fui al lugar donde se produjo una barbarie, me reuní con el gobernador, con el alcalde de Iquique y me llevo una impresión complicada”, dijo el candidato a Biobío. 

Uno de sus encuentros en el recorrido fue con Arévalo Méndez, embajador de Venezuela en Chile, cercano a Maduro y exsecretario privado de Hugo Chávez, en medio de las acusaciones de Nicolás Maduro al gobierno chileno por los hechos violentos registrados. “Esa es la derecha pinochetista, xenófoba, discriminatoria, que persigue a nuestros hermanos y hermanas”, dijo el presidente venezolano quien anunció un plan “Vuelta a la patria” para facilitar el regreso voluntario de los migrantes, que no fue bien recibido por todos. 

Méndez, exviceministro de Relaciones Exteriores y embajador desde 2003, también se reunió con el gobernador de Tarapacá, José Miguel Carvajal (Comunes) para abordar el paso de venezolanos por la región y el plan del gobierno bolivariano anunciado por Maduro. 


Con el encuentro con el embajador venezolano, Enríquez-Ominami busca, según el analista Marco Moreno, disputar el electorado de la izquierda “más contestataria”. “Él utiliza el Grupo de Puebla y sus conexiones con los líderes de izquierda en América Latina para congraciarse con esa base electoral que puede haber quedado viuda de Jadue y que tiene la ilusión de poder captar”. Es decir se trataría de un intento del dirigente del PRO por colarse en la carrera presidencial a la izquierda de Gabriel Boric. 

Y es que el Partido Comunista, el cual fue representado por Daniel Jadue en las primarias presidenciales, ha reiterado su respaldo al gobierno de Nicolás Maduro en distintas ocasiones. Celebraron el triunfo del chavismo en las elecciones parlamentarias del año pasado en un proceso electoral que calificaron como “impecable” y han puesto en duda los atentados a los derechos humanos en Venezuela, transparentados por la Alta Comisionada de la ONU.

Además, aún se recuerda la noche de la primaria en la que “amarillo” fue uno de los gritos que se escuchó en el comando de Jadue mientras el alcalde de Recoleta reconocía su derrota y manifestaba su apoyo a “los compañeros del Frente Amplio”.

Tomás Duval, decano de Ciencias Sociales de la U. Autónoma, asegura que con ello ME-O intenta jugar un rol en la izquierda sudamericana e internacional, donde ha tenido un papel protagónico como uno de los principales fundadores del Grupo de Puebla, que ha intercedido ante Estados Unidos a favor de Maduro. 

Tras el encuentro con Méndez, fue el propio líder del PRO quien hizo un llamado a la oposición a unirse y se desmarcó de la política migratoria del abanderado de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric. “No (debemos) caer en la trampa de los que dicen como Kast, que hay que expulsarlos a todos, o como el diputado Boric que dice que vengan todos. Ni lo uno ni lo otro”, afirmó.

De acuerdo con Duval, “es probable que la migración se transforme en un tema importante en la campaña presidencial”, ya que al mirar las elecciones en el continente y Europa, asegura que ha sido uno de los temas que han llevado a los candidatos a tomar decisiones.

En este contexto, el objetivo de Marco Enríquez-Ominami al vincular su campaña con la situación migratoria en el norte, que ha estado más presente que nunca en la opinión pública esta última semana, sería reaparecer en la carrera presidencial.

En la última encuesta Cadem, publicada este lunes, el abanderado del PRO obtuvo un 4% en las preferencias presidenciales, quedando en sexto lugar entre los candidatos, solo sobre Eduardo Artés (Unión Patriótica) que obtuvo un 2%, mientras que Boric lidera la carrera con un 23%. En las últimas cinco semanas ME-O no ha logrado superar la barrera del 5%. 

En consecuencia, Moreno afirma que “lo de ME-O es un intento desesperado por generar un hecho político. Por eso su estrategia es aprovechar la ola mediática que hay respecto de la migración para intentar aparecer públicamente”.

Concuerda Duval quien afirma que “está tratando de reinsertarse en la carrera presidencial, porque no ha estado presente y ha quedado desplazado”. “Con esto encuentra un espacio en dos ejes: golpear al Gobierno y a (José Antonio) Kast”, sostiene.

Vínculos de ME-O con la izquierda internacional y Maduro

Enríquez-Ominami es fundador del denominado Grupo de Puebla que cumplió dos años desde su creación. La instancia reúne a líderes políticos de izquierda, principalmente de América Latina en lo que ME-O describe como algo más que un espacio de reflexión y encuentro. Otro de los fundadores del grupo es el presidente de Argentina, Alberto Fernández, quien lo visitó a principios de año durante su gira oficial a Chile.

En el Grupo de Puebla no participan Cuba ni Venezuela, pero parte de sus miembros son defensores del chavismo. En el caso de ME-O, se negó a reconocer a Juan Guaidó como presidente legítimo y ha negado que el gobierno de Maduro sea una dictadura. “Maduro nos parece que tiene una democracia en problemas y quien quiera negar que tiene problemas institucionales, comete un error. Pero el presidente legítimo es Maduro», dijo en 2019 al medio español El Mundo. 


Luego de que asumiera el nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, el Grupo de Puebla lo vio como una oportunidad para interceder a favor de Maduro. En noviembre de 2020 ME-O y Fernández se mostraban optimistas de que el cambio en la Casa Blanca lograra “avanzar y desterrar la idea de una intervención militar en Venezuela”.

 

En marzo de este año, el candidato del PRO declaró que “Venezuela es una democracia en problemas”. “Mi modelo de democracia, una legislativa y liberal, está cerca de Venezuela, y no lejos de Venezuela”, aseguró a DW. 

Antes, ya había estrechado lazos con Maduro cuando fue uno de los pocos que asistió a su ceremonia de investidura en 2019 mientras grababa su documental, en un contexto en que Chile, la OEA, Estados Unidos y gran parte del Grupo de Lima decidieron no reconocer el gobierno de Maduro que rige desde el 2019 y hasta el 2025.

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