“Zanjen diferencias para recuperar el poder”, ese fue el consejo que el presidente de Argentina Alberto Fernández entregó a 28 figuras de la izquierda chilena en un encuentro en el que Marco Enríquez-Ominami actuó como «dueño de casa». Corría abril de 2020, la pandemia apenas empezaba y Fernández hizo un llamado a la unidad del sector en la cita convocada por los fundadores chilenos del Grupo de Puebla.
9 senadores, 11 diputados, 8 exministros y exsubsecretarios y 5 presidentes de partidos fueron algunas de las figuras chilenas que participaron de la teleconferencia. Casi un año y medio después resulta que dos de los asistentes al zoom están en el intento por «recuperar el poder» para la izquierda, el propio ME-O por el Partido Progresista (PRO), y Yasna Provoste (DC), en representación de Nuevo Pacto Social.
El presidente argentino recalcó ese 24 de abril que la “unidad” era el mayor desafío de la centroizquierda, y Marco Enríquez-Ominami quien estuvo a cargo de dar la bienvenida y presentar los objetivos del debate planteó la idea de establecer un “esfuerzo unitario de articulación política”, tal como la unidad que –según estimó– habría logrado el mandatario trasandino.
Ahora, la unidad en el gobierno argentino hace aguas -al igual que lo hizo el pacto de Unidad Constituyente, que reunía a Provoste y Enríquez-Ominami-. Las elecciones primarias legislativas PASO dejaron una derrota en el oficialismo que apenas se impuso en siete de los 24 distritos electorales y perdió el que parecía ser uno de los más importantes: la provincia de Buenos Aires. El hecho tensionó el ambiente y desató un verdadero terremoto en el Gobierno.
«Cuando tomé la decisión, y lo hago en la primera persona del singular porque fue realmente así, de proponer a Alberto Fernández como candidato a presidente de todos los argentinos y las argentinas, lo hice con la convicción de que era lo mejor para mi patria», dice una carta difundida a través de las redes sociales de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien llamó al mandatario argentino a “honrar” la decisión de haberlo propuesto. Asimismo, dijo que había sido la única que previó la derrota electoral, a diferencia del resto de los miembros del gobierno.
Como siempre… sinceramente. https://t.co/HGVqROXG1G
— Cristina Kirchner (@CFKArgentina) September 16, 2021
Fernández resultó «humillado» en opinión de los analistas, pues tras el fracaso electoral incluso tuvo que presenciar una rebelión de sus ministros, lo que a la larga dejó fuera a su jefe de gabinete y mano derecha Santiago Cafiero quien no tenía buena relación con la Vicepresidenta.
En la práctica entre los asistentes chilenos a la cita de abril de 2020 con Fernández, quien se podría ver más afectado como resultado de este debilitamiento es ME-O, por su cercanía con el Jefe de Estado argentino. Enríquez-Ominami no solo asistió a la reunión e hizo las veces de maestro de ceremonias, sino que también es fundador del Grupo de Puebla, instancia a la que pertenece Alberto Fernández.
Pero además de coincidir en las reuniones de la coalición de izquierda, ME-O gestionó algunos de los viajes que tuvieron lugar durante las giras de campaña de Fernández. Cuando este aún era candidato presidencial del Frente de Todos hizo una gira por Europa y luego por Bolivia y Perú en 2019. En ambos periplos dentro de la comitiva del peronista figuró como «invitado especial» Enríquez-Ominami, que cooperó en la organización de la agenda internacional del candidato, de acuerdo con diarios locales.
Asimismo, cuando Fernández visitó Chile en enero de 2021, cenó en la casa de Marco Enríquez-Ominami fuera de la agenda oficial, en un encuentro íntimo del cual solo participaron cinco comensales. No importó, ya que más temprano el Presidente Argentino sostuvo un encuentro con dirigentes de la centroizqueirda -en la que que también estuvo ME-O- en la sede de la Embajada Argentina. Allí se vio con Fuad Chahin (DC), Álvaro Elizalde (PS), José Miguel Insulza (PS), Guido Girardi (PPD), Karol Cariola (PC) y Jorge Sharp (Elizalde, Insulza, Girardi y Cariola también estuvieron en la polémica teleconferencia de 2020); para nuevamente hacer un llamado a la unidad de las fuerzas de la centroizquierda.
Esa tarea dentro de la extinta Unidad Constituyente la tenía ME-O, pero la dinamitó cuando decidió emprender solo la ruta presidencial, pasando por encima del resultado de la primaria que abanderó a Provoste.
“La relación de la política chilena y la argentina ha sido prácticamente inexistente. El peronismo no tiene partidos hermanos en Chile. La experiencia de Macri tuvo una estrecha y activa relación con la de Piñera, pero eso es un fenómeno reciente. Lo mismo con el kirchnerismo, que se relacionó con ME-O y algo también con Comunes, el pequeño partido del FA, que estableció vínculo con La Cámpora, del hijo de los Kirchner Fernández”, explica el diputado y analista Pepe Auth.
“La política argentina es argentinísima, difícil de leer e interpretar desde Chile. El impacto mayor del naufragio de Fernández es la pérdida para ME-O de su principal base de apoyo internacional. Quizás indirectamente alerta a la gente de los riesgos del populismo económico, pero francamente nunca ha sido Argentina un referente político importante para la política chilena”, agrega.
Almas de la izquierda en disputa
Ante la cercanía de Marco Enríquez-Ominami con el mandatario trasandino, el académico Juan Ignacio Brito dice que “evidentemente ese aliado que tenía en Argentina está mucho más débil, incluso ha sido humillado, esa es la verdad en términos políticos argentinos. Pero no va a ser algo que le afecte en su campaña ni mucho menos».
«Quizá ME-O tiene una conexión más dura con Fernández, Provoste no; pero los problemas de él no pasan porque Fernández haga o deje de hacer algo. Sus problemas son otros y son más locales. Quizá alguien le pueda enrostrar que –aparentemente– fue muy cercano a Fernández en algún minuto, pero no es un tema determinante en la campaña ni algo que preocupe mucho a los chilenos tampoco».
Sobre la centroizquierda, en general, Brito resalta que hay un asunto de proyecto: “Cristina parece estar más a la izquierda y en ese sentido esa disputa es más tradicional y puede ser visible en Chile también, de alguna manera. Puede ser comparable con ciertas almas de la izquierda que hoy están en disputa”.
Ante la perspectiva de eventuales próximas reuniones entre un alicaído Fernández y la izquierda chilena, la experta y abogada argentina Eleonora Urrutia dice que si los políticos tuvieran noción de que les perjudicara, simplemente no lo harían “porque no son tontos”. “Sabrán perfectamente si les afecta o no reunirse con Fernández. Por lo demás, Alberto Fernández es una figura irrelevante en la política internacional, la que pesa es ella. El día que se vaya de la Presidencia, él se va a quedar en su casa pasando los días, no es una figura de peso. La que importa es Cristina Kirchner que sí regionalmente tiene más peso y más preponderancia”, enfatiza.
Antes de que estallara el caso “Cuadernos de la corrupción”, que involucra a Cristina Fernández, en marzo de 2018, Fernández de Kirchner se reunió con un grupo de parlamentarios del Frente Amplio que viajó hasta Buenos Aires. En la comitiva estaban Tomás Hirsch (Partido Humanista, renunció a esa tienda en 2020) y Claudia Mix (Poder, ahora Comunes). Además Karina Oliva y Jorge Ramíez (presidenta y coordinador político de Poder), y Efrén Osorio, secretario general del PH. El encuentro se gestionó durante una reunión que tuvieron los legisladores del Frente Amplio con Máximo Kirchner, líder del movimiento La Cámpora; al que aludía Auth.
Los nudos trasandinos
De cara a las próximas elecciones de noviembre en Argentina, Eleonora Urrutia asegura que «es muy poco probable que se revierta el resultado, pero tampoco sé si esto va a quedar tal cual en noviembre. Yo no tomaría como que las PASO fueron ‘un partido amistoso’ y ahora en noviembre van a jugar con todos los puntos. Un segundo asunto es que esto podría producir otro escenario, si de repente no pierden por tanto quizá haya sido un mal momento este».
«Para mí, el fenómeno de la Argentina, lo distintivo de estas PASO no fue que Juntos por el Cambio le ganó al Frente de Todos, esta pelea de los días posteriores es casi una pelea adolescente de que se volvieron locos y se echaron la culpa. El gran tema acá es cuántos votos sacan los de derecha, equivalente a Kast, ese es el dato eleccionario», agrega Urrutia.
