Lluvia de críticas ha recibido el gobierno del Presidente Gabriel Boric por el déficit estructural de 2025 que alcanzó 3,55% del PIB, el déficit más alto desde que existe la regla fiscal para un año sin crisis, muy lejos del 2,2% estimado en el tercer trimestre y aún más de la meta de 1,1% calculado en 2024.
Por lo mismo, el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) expresó preocupación por la “credibilidad” de la regla fiscal y anunció la elaboración de un informe. Mientras, hay quienes han planteado una revisión a fondo de las finanzas públicas, una idea que se instala como una necesidad para el gobierno entrante.
En el programa «Mirada Líbero», el economista Matías Acevedo, ex director de Presupuestos del segundo gobierno de Sebastián Piñera y profesor de la Universidad de los Andes, comentó este escenario.
«El Ministerio de Hacienda pudo haber hecho mucho más en el ajuste del gasto, pero no lo hizo»
-¿Cómo ve usted el déficit estructural de 2025? ¿Qué tan grave es esta situación?
-En términos simples, si lo quisiéramos llevar como la economía de un hogar, llevamos tres años gastando más de los ingresos que tenemos, y más aún. Uno en el hogar no se pone metas, pero dice, bueno, si no tengo los ingresos necesarios para financiar mis gastos, me puedo endeudar en algo, digamos, para alguna emergencia, algún gasto extraordinario. Pero aquí llevamos tres años incumpliendo las metas que son autoimpuestas por el propio gobierno (…). Entonces, que una regla autoimpuesta tú la hayas incumplido tres años consecutivos, sin duda que socava la institucionalidad fiscal.
-Desde el CFA expresaron preocupación por la “credibilidad” de la regla fiscal, debido al “desvío de gran magnitud” registrado en 2025, sumado a incumplimientos en 2023 y 2024, y anunciaron la elaboración de un informe, ¿qué se puede esperar de este reporte?
-Acá lo que ocurre es que cuando el gobierno en 2023 presenta el Presupuesto del año 2024, se sobreestimaron de una forma muy relevante los ingresos. Tanto es así que cuando tuvimos el resultado de la operación renta, el año siguiente, ese resultado gatilló la salida de la persona que estaba encargada de proyectar los ingresos en la Dirpes, y la salida del director de Impuestos Internos. Esa salida fue justamente porque se equivocaron en la predicción de la recaudación tributaria. Esa fue la gravedad del asunto. Entonces, de ahí en adelante, todos los analistas y el mismo Consejo Fiscal, advirtió mes a mes que para lograr la recaudación se requería que los ingresos crecieran a una tasa de un 20% y eso era prácticamente imposible, los ingresos en el mejor de los casos iban a crecer a tasas de 5% o 6%. Y en ese minuto la autoridad fiscal, en este caso el Ministerio de Hacienda, pudo haber hecho mucho más en el ajuste del gasto, pero no lo hizo, tomó la decisión de desviarse de las metas.
-¿Fue deliberado?
-De ahí en adelante este problema se empezó a arrastrar, porque si tú no ajustas los ingresos en un año, para el año siguiente estás proyectando ingresos sobre una base que no existe, que es una base mucho mayor. Y eso es justamente lo que ocurrió… Para el año 2025, cuando tuvimos el resultado de la operación renta, nuevamente el Ministerio de Hacienda no ajustó los gastos (…). A uno le cuesta asignar responsabilidades o intenciones, pero fíjate que la desviación de la meta en un trimestre fue 0.8 puntos del PIB, casi 3.500 millones de dólares. Es una cantidad muy grande para equivocarse en un trimestre. En mi opinión, el Ministerio de Hacienda ya sabía que no iba a cumplir la meta y no hizo todo lo que tenía que hacer en la reducción del gasto para cumplirla… El Ministerio de Hacienda tomó una decisión consciente de desviarse de la meta, porque para ellos el gasto no se podía ajustar (…). Creo que hay una visión mucho más ideológica. Para ellos el gasto no es una variable de ajuste.
-¿No son errores de proyección, entonces?
-Lo que pasa es que, te equivocas al principio y después tienes la opción de corregir. Tienes un momento en el tiempo, que yo diría que fue el mes de julio-agosto del año pasado, y lo mismo ocurrió en el año 2024 en ese mismo periodo, en el que tienes la opción de ajustar el gasto a los ingresos que vas a tener a fin de año, o definitivamente incumples la meta… Que no lo escuchen a uno, uno lo entiende, uno es un simple analista, pero que no escuchen al Consejo Fiscal Autónomo, que es una institución seria, apolítica, que se ha ganado un prestigio muy importante en pocos años de existencia, y que no lo hayan escuchado en forma persistente, lo único que a mí me habla, es que el Ministerio de Hacienda tomó una decisión de desviarse de las metas (…). Acá es imposible que un Ministerio de Hacienda, con toda la información que tiene, se haya sorprendido de una desviación de 2.500 millones menos en tres meses… Eso nosotros lo sabíamos, y el Ministerio de Hacienda, con mayor razón, lo sabía con anticipación.
«Estoy seguro que el Presidente Piñera me hubiera mandado de una ala para afuera si le llego con una desviación de 0,8 puntos del PIB en un trimestre»
-¿Y piensa usted que hay un tema ideológico de fondo acá?
-Ellos creen que el tamaño del Estado en Chile es bajo todavía y que el gasto público no se puede tocar, y por lo tanto solamente puede crecer (…). La directora de Presupuestos decía que acá el problema no era el gasto, eran los ingresos. Y uno dice, bueno si el problema son los ingresos, entonces hay que ajustar el gasto. Yo estoy seguro que el Presidente Piñera me hubiera mandado de una ala para afuera si le llego con una desviación de 0,8 puntos del PIB en un trimestre, porque él entendía que si los ingresos del país no están funcionando, yo tengo que ajustar el gasto. Entonces, hay una parte ideológica.
-¿Usted cree que Javiera Martínez debiese dar un paso al costado después de esta situación?
-A mí no me gusta pedir cargos (…). El gobierno es el responsable de llevar la política fiscal. Y en particular, es el Presidente de la República. Eso está mandatado por la Constitución. No dice el ministro de Hacienda, dice que el Presidente de la República es el encargado de la política fiscal.
-Cuando asumió el gobierno actual, tenía un discurso de responsabilidad y sostenibilidad fiscal, ¿qué pasó con ese mensaje? ¿Cómo ve el manejo en general que ha tenido Dipres y el Ministerio de Hacienda?
-(…) Fue solamente un efecto contable lo que hizo caer la deuda como porcentaje del PIB. Yo me preguntaba cuál fue la gestión de Hacienda en el aumento del precio del cobre y en la caída del tipo cambio. Cero. Ninguna gestión. Lo que debieron haber hecho fue haber controlado el déficit, porque si el déficit efectivo hubiera sido 1,8 puntos del PIB menor, 6.300 millones de dólares menor, la deuda hubiera sido 6.300 millones de dólares menor. Eso es gestión fiscal. Lo otro es solamente contabilidad. Entonces aquí lo que está explicando el gobierno es que producto de la contabilidad fiscal la deuda se estabilizó, pero en términos de la gestión fiscal, el déficit fue 6.300 millones de dólares mayor a lo que ellos habían proyectado inicialmente.
«Hay una ventana de de oportunidad política para hacer el ajuste fiscal, y esa ventana es corta»
-¿Qué tan compleja es esta situación para el gobierno entrante, para José Antonio Kast? ¿Cuánto más complejiza el escenario? ¿Cree que el futuro ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, debe repensar su estrategia?
-Sin duda que va a recibir una situación mucho más grave. Nadie se imaginó este escenario. Este fue el peor resultado que hemos visto, y la mayor desviación que hemos tenido de la regla desde que existe, desde el año 2001… La principal restricción para ajustar el gasto es política, no es técnica. Técnicamente uno puede identificar un monto a rebajar. Pero cuando llega la política, pasan cosas como lo hemos estado viendo en Vivienda. Entonces, aquí tú tienes dos resistencias. La política, que es la política de los ministros, y estoy hablando de los ministros entrantes, que a nadie le gusta que le recorten su presupuesto, y la política que está en el Congreso, porque obviamente los parlamentarios que representan distintas regiones no quieren que sus electores se vean afectados por recortes de gastos. Esa es la principal restricción.
Y yo creo que, dado lo que ocurrió, y dada la gravedad de la desviación, la futura oposición va a tener mucho menos capacidad política para oponerse a un ajuste fiscal, porque ellos lo provocaron. Y porque además puede tener consecuencias políticas relevantes para el ministro de Hacienda saliente, Nicolás Grau, que por lo demás yo creo que él tiene un 20% de la responsabilidad de todo lo que ocurrió. Desde ese punto de vista, creo que hay una ventana de oportunidad política para hacer el ajuste fiscal y esa ventana es corta, porque los gobiernos entran con mucho apoyo ciudadano, pero al corto andar hay un desgaste natural… Si tuviera que hacer una recomendación es que se haga el ajuste en lo máximo que se pueda, dentro de las posibilidades, dentro de los compromisos que hay, y que ese ajuste sea lo más rápido posible.
-Se habla de un recorte fiscal de 6.000 millones de dólares. Jorge Quiroz decía que va a ser del orden de 3.000 millones de dólares el primer año. ¿Eso es posible o tiene que ser aún más profundo?
-No me quiero casar con un monto en particular, porque eso es ponerse un techo. Aquí lo importante es ir por todo lo que se pueda, si resulta mil o mil quinientos o tres mil, bienvenido sea, pero no quedarse o no guardarse nada para más adelante, porque si uno se guarda, o dice ‘voy a ajustar esto en el próximo presupuesto que voy a presentar’, quizás no va a tener esa oportunidad, esa ventana política para hacer el ajuste. Por eso digo, evalúen, vean qué es lo que se puede, qué es lo que no se puede, hay restricciones políticas, hay otras sociales, hay otras emergencias, etc. y dentro de ese análisis vayan por todo lo que puedan. Y ojalá que el 11 de marzo le entreguen a cada uno de los ministros un presupuesto ajustado desde el día uno, para que no exista esa presión o resistencia interna de necesitar hacer algún ajuste y que sea el mismo gabinete el que se oponga. Yo lo viví en carne propia, así que a mí no me van a contar cuentos (…). Lo más sano es que la futura administración, el 11 de marzo, al asumir, diga, ‘este es tu presupuesto, era 100, ahora es 80, listo, empieza a ejecutarlo’. Y la futura oposición va a tener que ser bien humilde en esto, porque ellos son los principales responsables de este ajuste. Por eso veo una ventana. De ahí en adelante, todos los meses que vayan transcurriendo y no se haga el ajuste, va a ser cada vez más difícil ejecutarlo.
-¿Cómo va a recibir la economía el gobierno entrante? ¿Qué tan dura es la herencia fiscal que le dejará Gabriel Boric al nuevo gobierno de José Antonio Kast?
-Va a recibir una economía con viento de cola favorable, que está creciendo entre 2% y 2,5%, y que probablemente el segundo semestre debería tener algo más de dinamismo, y eso obviamente va a depender de si sigue esta tendencia con el cobre, que genera muchas externalidades positivas al resto de la economía. Pero desde un punto de vista fiscal es evidente que el gobierno tiene que procurar ir reduciendo esta brecha entre ingresos y gastos. Y mi recomendación es que haya un primer ajuste, lo máximo que se pueda, durante los primeros días o semanas de gobierno, porque más adelante va a ser más difícil. Y el próximo ajuste puede venir en el Presupuesto 2027, cuando lo presenten, porque en general el Presupuesto que uno presenta al Congreso es el que se aprueba con pequeños cambios.
-¿Qué le parecen los «amarres» y ahora la contratación de una ex asesora del subsecretario para las Fuerzas Armadas, Galo Eidelstein, en el Ministerio de Defensa?
-Evidentemente me parece pésimo que se estén llenando concursos con gente que todos sabemos que ideológicamente es contraria al próximo gobierno en cargos de confianza, en cargos estratégicos. No me parece que sea algo prudente. De hecho, en la alta administración pública, cuando un director de algún servicio deja sus funciones, por prudencia no se nombra un nuevo director hasta la próxima administración. Es lo que pasó con el SII. Ese es el espíritu que debería procurar en toda la administración pública, sobre todo en los últimos meses de gobierno, una vez ya conocido el resultado de las elecciones. Y todo lo que huela a algún amarre, a alguien que quieran dejar por razones políticas, va totalmente contra el espíritu de elegir a los mejores funcionarios públicos.

Excelente