En un nuevo «Especial Mirada Líbero«, Barbara Grollmus relató los hechos que tuvo que vivir su familia el lunes pasado, cuando una veintena de desconocidos de la Resistencia Mapuche Lafquenche irrumpió en su terreno ubicado en Contulmo, región del Biobío. Ahí, comenzaron a disparar a la casa patronal, dejando a tres familiares heridos, entre ellos a su tío abuelo, que hoy se encuentra en estado de extrema gravedad, con una lesión severa en el cráneo y al que tuvieron que amputarle una pierna. Asimismo, los delincuentes incendiaron por completo el centenario molino de la familia, que era un verdadero emblema de la comuna.

-Mi tío Christian estaba dándole comida a los gatos y hablando con su pareja por teléfono, cuando llegaron estas camionetas llenas de terroristas. Corrió a la casa, le gritó a mi abuelo Helmuth y él llamó a mi abuela, que estaba en Concepción… Mientras, en la casa los dos se defendieron con las armas inscritas que tenían. Y fue eso lo que les salvó la vida, porque iban directo a matarlos a ellos.

-Así, comenzó una balacera que se extendió por cerca de 45 minutos. «Hay que matarlos, hay que matarlos«, gritaban los atacantes.

-Esto provocó que el primo de mi abuelo Helmuth, Carlos Grollmus, quien vive en la casa de al frente, saliera a observar lo que estaba sucediendo.

-En eso, estos tipos prendieron el molino, luego agarraron a mi tío abuelo Carlos, lo usaron de escudo humano, lo llevaron al lado del molino, le dispararon en la pierna, le pegaron y después lo dejaron tirado al lado de las llamas, para que se quemara vivo.

-Cuando se fueron los delincuentes, mi tío Christian fue corriendo en ayuda de Carlos y logró arrastrarlo fuera de las llamas. Luego le hizo un torniquete en la pierna afectada e intentó ayudarlo para que resistiera, hasta que llegara Carabineros.

Si no lo rescata, Carlos se habría quemado, no hubiese sobrevivido. Mi tío lo salvó de las llamas, porque él no se podía mover. Tenía la pierna reventada, si le pegaron con un armamento de guerra directamente en la pierna, a corta distancia, y además, le pegaron en la cabeza.

Si no se hubiesen defendido, hoy estarían muertos Carlos, mi abuelo y mi tío.

-Mi familia nunca había tenido una amenaza directa, pero sí la zona estaba muy complicada. Mi casa y ese molino eran ícono de la zona. Estas personas quieren quemarlo todo, cualquier ícono lo quieren destruir, a pesar de que siempre ha habido una buena relación con la gente del sector.

Nos quitan un pedazo gigante de nuestra historia, queman la historia familiar de una familia en ese lugar, que tiene más de 100 años. El molino era la vida de mi abuelo.

-Da mucha impotencia haber visto esto venir y que nadie haga nada. La gente se siente súper abandonada, hay poca esperanza… Dicen que se van a tomar acciones legales, pero al final no se llega a nada.

*Versión editada de la entrevista a Barbara Grollmus. Pincha acá para ver el video completo

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