Publicado el 29 agosto, 2020

La desconocida dimensión del carabinero Crespo, el otro lado del “caso Gatica”

Autor:

Sofía Del Río

Su defensa apelará al «ejercicio legítimo del cargo», entre otros aspectos, tras una accidentada formalización donde, cuentan, la Fiscalía solo les dio media hora para prepararse. Es parte de lo que relata uno de los abogados del ex uniformado Claudio Crespo, formalizado por «apremios ilegítimos con resultado de lesiones graves y gravísimas» contra Gustavo Gatica. La versión de la defensa, un desconocido episodio del ex teniente coronel en El Quisco, y detalles balísticos, forman parte del lado no contado de este emblemático caso post 18-O.

Autor:

Sofía Del Río

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La tarde del 21 de agosto, en el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago se realizó la audiencia de formalización de Claudio Crespo, ex teniente coronel de Fuerzas Especiales de Carabineros, presunto autor de las lesiones contra Gustavo Gatica, el pasado 8 de noviembre, quien perdió la visión de sus dos ojos. Esto, en medio de las manifestaciones que ocurrieron tras el 18-O. A raíz del mismo episodio, y debido a irregularidades que habría cometido en el manejo de imágenes que debió haber  guardado en su cámara personal Go Pro, Crespo fue dado de baja de la institución. 

La formalización se está llevando a cabo bajo los cargos de apremios ilegítimos con resultado de lesiones graves y gravísimas. Al finalizar la audiencia, se determinó que el ex uniformado debía permanecer en prisión preventiva por 90 días, plazo en el que se realizará la investigación. “El tribunal entiende efectivamente que aquí hay un ánimo de causar una lesión grave, de infligir dolor a una persona” afirmó la jueza Marcia Figueroa. 

En el acta de formalización se lee: “El imputado se parapetó en una de las paredes del edificio ubicado en la calle Carabineros de Chile N°22, y abusando de su cargo con la intención de castigar disparó la escopeta antidisturbios” . Sin embargo, en el mismo documento se subraya que “se encontraban apostados un número indeterminado de manifestantes quienes proferían consignas contra Carabineros y lanzaban elementos contundentes a los vehículos tácticos y presentes en el lugar”.

El caso ha sido emblemático tras el estallido de octubre y numerosos testimonios e imágenes se han conocido desde parte de la víctima y su defensa. Mientras los focos se centran en el ex teniente coronel, Claudio Crespo, El Líbero reporteó la versión de su defensa legal, un episodio de su vida cuando se desempeñaba en la tenencia de El Quisco y aspectos técnicos de tipo de disparo como la de aquella jornada.

 Defensa: Media hora para revisar 5 tomos y prepararse para la formalización

Jorge Martínez, abogado y director de  la Corporación de Defensa de Carabineros (Defcar) y quien representó a Crespo en la formalización, señala que “la audiencia se desarrolló de una forma bastante irregular”. Según señala, esto se debe a que “se llevó a efecto una detención verbal  a las seis de la mañana y se procede a sacar a Crespo de su casa con seis patrullas de investigaciones”, que después fue entregado a la Brigada de Derechos Humanos, sin avisarle a su defensa.

“A nosotros, que somos su defensa, recién nos avisan a las 9 de la mañana que estaba detenido”, continúa narrando Martínez. Tuvieron media hora para entrevistarse con el detenido, lo cual es el tiempo legal, pero luego, señala, le avisaron que a las 12 am era la audiencia de formalización. “Nos comunicamos con la fiscal Ximena Chong porque ella sabía perfectamente que nosotros éramos sus abogados y nos dijo que la audiencia, efectivamente, era entre las 12:30 hrs. y 13:00 hrs. y a las 12:30 hrs. nos entregaron los antecedentes. Cinco tomos de investigación, en circunstancias que nunca nos dijeron que lo estaban investigando directamente a él”, cuenta.

Martínez puntualiza que ellos -el equipo de la defensa- habían intentado acreditarse en el caso, y le mandaron copias a la fiscal Chong, quien les dijo que “por ahora no iba a ser citado”.  Respecto de la situación, el abogado agrega que “fue bastante estresante y poco decoroso porque se supone que entre la Policía de Investigaciones y Carabineros hay un código, no escrito, respecto de cómo se debe tratar a un oficial de Investigaciones o uno  de Carabineros que tenga algún requerimiento judicial”.

El defensor sostiene que para ellos lo más grave es que “no tuvimos derecho a la defensa”. Esto, porque en media hora tendrían que haber estudiado cinco mil páginas, lo cual lo califica como “humanamente imposible”. Jurídicamente alegaron que era contrario al derecho de defensa el hecho de tener solo media hora cuando el Ministerio Público llevaba investigado meses. Sin embargo, rescata que “no obstante eso, preparemos una defensa la que quedó bien cuadrada, ante el juez de garantía”.

Respecto al proceso de investigación judicial, Martínez dice que se encuentra en un proceso preliminar y que en esta etapa “la ley no exige un estándar de convicción para los efectos de establecer o no establecer ciertas circunstancias del delito. No se requiere la convicción de inocencia o de condena, sino que un estándar”. Y sobre esto, la Corte ha dicho que en esta etapa preliminar en la cual los antecedentes que presenta el Ministerio Público al Tribunal solo deben cumplir con dos requisitos: fundamentación y seriedad. El juez debe dictaminar si esa prueba que llevó el Ministerio Público ese día, cumple el estándar de seriedad mínimo que el Tribunal consideró para los efectos de imponer una prisión preventiva.

“Para nosotros, la prueba que presentó el Ministerio Público es fabricada. La prueba es un mecanismo de sincronización, es decir, distintos videos y distintas cámaras de registro con horarios diversos y que estaban descalibradas en cuanto a la hora y a la fecha, fueron sincronizadas por el Ministerio Público, eso en la jerga judicial se llama manipulación” argumenta el defensor. Y agrega que “con esta sincronización de evidencias técnicas, cámaras y audios, se logró establecer que efectivamente a las 18:15 hrs. Crespo estaba en ese lugar y que él sería el autor de los disparos. El momento procesal para discutir sobre la pertinencia de esa prueba es en el juicio oral”.

Otro principio al que está apelando la defensa del ex teniente coronel es el “ejercicio legítimo del cargo”, el que fue “fue considerado por la jueza”. Respecto a esto, Martínez dice que “las policías cuando actúan en el ejercicio legítimo del cargo cumpliendo la función que les compete, que es la protección a las personas y al orden público, actúan cubiertas por un manto protector que le entrega la Constitución y la ley que se llama ejercicio legítimo del cargo”.  Sin embargo, para esto el tribunal les solicitó pruebas correspondientes las que debieran ser presentadas en las próximas instancias.

Al preguntarle al abogado si ellos tienen alguna prueba de que Crespo no es el autor de los disparos hacia Gatica, responde: “No tenemos la prueba, tenemos la convicción que ninguna prueba seria puede demostrar que a 24,5 metros este señor le disparó a los ojos de Gustavo Gatica. Es técnicamente imposible”. 

Expresa que según la Fiscalía, el ex Carabinero habría actuado con dolo. Sin embargo, enfatiza que de los tres tipos de dolo existente -directo, de actuar sobre seguro y eventual-  el único aceptado para la tortura es que la persona tenga la intención de castigar, lo que no se daría en este caso.  En el caso de Crespo, la Fiscalía dice que hay “dolo eventual”. 

“El teniente Dan” de El Quisco

El uniformado, que fue dado de baja, fue protagonista de un desconocido episodio cuando se desempeñaba en El Quisco, casi dos décadas atrás. 

En ese balneario, Crespo -entonces teniente- forjó una relación de amistad con el hijo de Jorge Gomez y Raquel Salinas. En una carta que enviaron al también abogado del uniformado, Pedro Orthusteguy, relatan su experiencia. “Nuestra intención fue que el abogado tuviera un testimonio que lo animara más de lo que su profesión le inspira a trabajar en la causa y a conocer a su cliente y terminó viralizándose” cuenta Jorge Gómez a El Líbero, sobre la misiva.

“Nuestro único hijo, Pablo Salinas, tiene 47 años y es deficiente mental”, dice el texto. Su padre cuenta, desde el balneario, que desde que llegó Crespo a El Quisco y asumió el cargo de Jefe de Tenencia, su hijo iba mucho a la plaza y a las rocas de la playa y en aquel minuto -en su adolescencia- comenzó a acercarse y hablar mucho con los carabineros.

“Terminamos por enterarnos que Pablo había hecho una gran amistad con el teniente Crespo y que, bajo su amparo, se había transformado en el regalón de los carabineros” narran sus padres en la carta. Jorge Gomez, papá de Pablo, indica que “su actitud refleja a su persona y la mentalidad que tiene sobre el espíritu de su institución y el suyo como proyecto de vida personal: el servicio, la ayuda y el brindar seguridad

La familia cuenta que “llegó a ser parte de la rutina de nuestro hijo en sus salidas independientes diarias, cuando iba a los negocios, a la placita, a las rocas de la playa, ir a saludar a la guardia de Carabineros. Los oficiales lo recibían respetuosamente y si estaba el jefe, el teniente, pasaba a la oficina, lo saludaba y él lo acogía como un visitante especial. Seguía su trabajo, pero nuestro hijo se sentaba en una silla y empezaba a ver las revistas de Carabineros, a hojear el diario a leer, o sea, compartían sin interrumpir el trabajo y era acogido”.

Era tan especial la relación con Crespo para Pablo  que los papás tuvieron la idea de celebrar los cumpleaños de su hijo en la Tenencia. Narran en la carta que esas experiencias fueron muy positivas, que ellos llevaban una torta y bebidas, y que los Carabineros que estaban disponibles los esperaban en el comedor que adornaban con globos. “Y ahí estaba el teniente Crespo, sacándole fotos a nuestro hijo en su cumpleaños”, subraya el padre de Pablo.

Guzmán también cuenta que los mismos carabineros de la tenencia apodaron a Crespo como el “teniente Dan”. Según la carta, “en alusión a la amistad de un teniente Dan con un hombre deficiente en la película Forrest Gump, y siguieron su ejemplo, Pablo se refirió mucho tiempo al carabinero como ‘Teniente Dan’ “. Agregan que “para que tus mismos subalternos te apoden así, es por algo, y lo describe en su totalidad”.

La relación de amistad entre Crespo y Pablo trascendió a pesar de que el teniente tuvo que abandonar El Quisco para asumir en Valparaíso como Capitán de la Unidad de Fuerzas Especiales. Jorge Guzmán señala que cuando Crespo iba por el día a El Quisco, pasaba a saludarlos, y que el anfitrión era Pablo.

“Fue el primer teniente de El Quisco y desde el comienzo estableció esa relación con mi hijo, entonces se creó ese espíritu y cuando tuvo que dejar el puesto, a su sucesor le fue mostrando cosas de la comuna de acuerdo con su rutina y una pasada fue en nuestra casa: “este es Pablo le dijo” comenta Gomez.

“Ayer hablamos con él”, cuentan desde El Quisco. Señala que el primero que lo saludó con entusiasmo fue Pablo con frases como “hola amigo, amigo Claudio Crespo, cómo está el amigo Claudio Crespo, dónde está el móvil amigo Crespo, dónde estacionó la camioneta?”. Su padre dice que fue “muy conmovedor”.

“El está bien, no está quebrado porque recibe harto apoyo, pero no entra todavía a la parte que puede ser dolorosa para él. Nosotros no estamos politizando el debate, ni tecnificándolo. Puede haber sido de esta manera o de la otra que remarque algún grado de culpabilidad, pero esa no es nuestra tarea. Ha tenido un trabajo muy intenso y un desgaste violento” afirma Gomez. Agrega que llevaba dos semanas sin parar en la Plaza Italia, entonces, afirma, “el someter a una persona a ese estrés y a esa responsabilidad bajo una presión innegable… creo que no hay que pertenecer a ningún bando para desconocer que ahí había agresión”.

Jorge Rey, dueño de panaderías en el centro de Valparaíso conoce a Claudio Crespo y también leyó la misiva de la familia de El Quisco. Respecto a ésta, señala que “leer la carta de don Jorge Gomez fue ‘real’ porque lo que relata este señor no es ni más ni menos como yo conocía a Claudio Crespo”.

Rey conoció al ex carabinero cuando éste se desempeñaba en Valparaíso como capitán de Fuerzas Especiales porque era proveedor de Carabineros, y todo lo que tenía que ver con pagos, se relacionaba directamente con Crespo. “Era un muy buen cliente, correctísimo” cuenta Jorge. Además, Rey asistía a unas canchas de fútbol de la escuela de la Universidad de Chile, por lo que en algunas ocasiones compartían actividades recreativas. “A veces se ponía a chutear, era bien deportista pero cumplía con sus horarios” agrega.

Jorge Rey cuenta que le tocó compartir varias veces con Crespo y que lo considera un tipo “muy serio y correcto”. También lo veía por las calles cuando había algunos disturbios en Valparaíso, “pero él siempre actuó con mucha mesura y a pesar de que siempre fue el primera línea usando bien la palabra primera línea no como la están usando ahora, realmente era un jefe muy comprometido y jamás tratando de herir a alguien o sobrepasarse en la fuerza” asegura.

El polémico tiro a 24,5 metros de distancia

Martín Balbi, ingeniero civil y aficionado al tiro deportivo, escribió una carta en El Mercurio titulada “Caso Gatica” donde afirma que “al teniente coronel Crespo se le acusa de haber tenido la intención de lesionar en los ojos al señor Gatica. Esto resulta inexplicable para alguien que sepa un poco de balística y geometría”.

En conversación con El Líbero, comenta que Carabineros tiene “un protocolo donde ellos tienen que hacer uso de las escopetas antidisturbios cuando hay manifestaciones violentas para poder disuadir a la gente y a una distancia donde no provoquen lesiones”. Respecto al caso de Crespo en particular, dice que la gente que hizo el peritaje logró concluir que se había disparado a 24,5 metros de distancia, “una distancia más que razonable para su uso”.

“Hay que entender que desde que se hacen disparos y salen estos balines de goma desde el cañón, disparados con velocidad hacia adelante, mientras más recorrido o más distancia recorran, se van dispersando y van abarcando un área mayor”, explica el ingeniero.

Agrega que “si se dispara a la distancia que se supone que disparó el ex uniformado, las municiones van repartidas en un área bastante mayor. Son muy imprecisas, nadie podría asegurar en qué lugar esas 12 bolitas van a impactar”.

Balbi cree importante establecer que “es distinto cuando uno dispara un rifle o una escopeta de cacería o tiro deportivo. Tienen cañones más largos y en la punta del cañón llevan un elemento que reduce el diámetro de salida. Entonces, mientras más cerrada la salida o más angosta, las municiones salen más concentradas”.

Respecto al uso de estas escopetas antidisturbios, cree que con todo lo que ha pasado debiera repensarse su uso . “Pienso que la autoridad va a tener que hacer una revisión acerca de esto para no repetir los mismos casos, en los cuales Carabineros haciendo buen uso de estas armas, de acuerdo a los protocolos que tienen, igual causan lesiones en las personas” señala.

Sobre la teoría de algunas personas sobre “por qué el Carabinero no le disparó a los pies”, el aficionado al tiro deportivo responde que “al disparar al suelo o a los pies haría que muchos de estos perdigones rebotaran en el suelo y perfectamente podrían elevarse y llegar a zonas del cuerpo de otras personas o donde no se quería impactar. Es un tema bien complejo donde van a tener que revisar todos los protocolos y en este caso en particular del carabinero que están procesando”.

Balbi cree que es esencial hacer el ejercicio con la misma arma que utilizó Crespo y la misma munición, para replicar la situación. “Cualquier persona, vaya a un polígono de tiro, ponga una silueta de una persona a esa distancia, dispare y trate… como dice Fiscalía, el carabinero le disparó con la intención de causarle el daño que le causó, entonces, es muy difícil pretender o asentir en esto”.

Además, cree que es imprescindible que “se debiera pedir que haya un peritaje de disparo para ver si lo que dicen ellos es posible, que el carabinero apuntara a la cara con la intención de provocar el daño que le provocó a este joven, que es muy lamentable y nadie quiere que esto ocurra”.

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