A casi dos semanas de la primera vuelta presidencial, Gonzalo Cordero, abogado y columnista, analizó los desafíos de la oposición para evitar la fragmentación del voto y asegurar una victoria en la segunda vuelta.
En entrevista con Marcela Cubillos en Mirada Crítica de El Líbero, Cordero habló sobre los riesgos detrás del «vitrineo electoral» en primera vuelta y sostuvo que «el electorado de derecha se puso a la derecha de sus dirigentes y le está exigiendo cambios», por lo tanto, estaría sintonizando mejor «la propuesta de cambio, que la de acuerdos o unidad».
-¿Cómo explicas el crecimiento de la derecha en Chile que han mostrado las encuestas?
-Yo tengo la impresión de que el país ha experimentado un proceso de repolitización. Primero, la izquierda nos convenció de una cosa loca, y es que Chile era el país más desigual del mundo, una cosa que no tiene sentido alguno. Después, junto con eso, que este era un país lleno de abusos. Y en tercer lugar, que los abusos estaban sostenidos, junto con la desigualdad, en un problema estructural que era la Constitución. Entonces, finalmente terminamos en un proceso constituyente donde se suponía que se iba a refundar todo. Bueno, cuando tú llevas a un país a una discusión así de fundamental, cuando todo se pone en discusión, es lógico que el país se vuelva a politizar. Y junto con esa politización, un gobierno del Presidente Boric que ha sido francamente desastroso, entonces es lógico que la gente que tiene posiciones más bien de derecha las reafirme al ver en peligro todo su sistema de vida. Nos quedamos con una dirigencia política que está pegada en el Chile de la transición que ya se acabó, donde lo que más se valoraba eran los acuerdos, cuando hoy día lo que la gente quiere es mano dura contra la delincuencia. El país evidentemente se derechizó y se empezó a derechizar hace mucho rato.
-¿Cómo calza en ese diagnóstico la búsqueda de algunas candidaturas por el centro? ¿Dónde quedó el centro hoy?
-A mí me cuesta entender eso. Hay dos cosas que han ocurrido en Chile en los últimos años. La primera es que dentro de toda esta demolición que hizo sistemáticamente la izquierda, también terminamos eliminando el sistema electoral, que era un sistema electoral mayoritario. Bueno, al tener un sistema proporcional pasamos de tener dos grandes bloques a tener 25 partidos políticos, entonces cuando tú tienes 25 partidos políticos es evidente que se va a producir una fragmentación. Entonces, eso que llamábamos el centro, que se asocia más bien a la moderación, explotó, se fragmentó en mil partes. Además, el centro se ha tendido a vaciar y la gente hoy día, en esta politización, toma posición. No hemos generado ni políticamente, ni sistémicamente condiciones para que haya centro.
-¿Se agotó esa política del punto medio, de creer que los acuerdos eran eso?
-Se agotó porque se agotó además otra cosa. Esta lógica de los acuerdos lleva una trampa implícita, porque la izquierda siempre te reclama que haya acuerdos respecto a sus ideas, pero no acuerdos respecto de las ideas de la derecha. Te dicen que está primando una derecha que no quiere llegar a acuerdos, no, claro, lo que pasa es que hoy día hay un electorado de derecha que se puso a la derecha de sus dirigentes y le está exigiendo cambios en su proyecto, por decirlo de alguna manera.
«Kast ha tenido una campaña que ha sabido leer mejor esta repolitización del país«
-Algo que ha pasado es la volatilidad del voto de derecha en esta elección. ¿Cómo ves ese trasvasije que se ha ido produciendo entre los candidatos?
-Ese trasvasije tiene varias explicaciones. Primero, Evelyn Matthei está sufriendo o sufrió algo que en la política actual es bastante común, digamos, que es el desgaste de campañas largas. En segundo lugar, las encuestas muestran también que José Antonio Kast o los republicanos han tenido una campaña que ha sabido leer mejor esta repolitización del país. Un discurso más políticamente de derecha. Cuando uno mira las dos campañas uno se da cuenta que la campaña de Kast ofrece un cambio radical, la campaña de Matthei ofrece un solo equipo, unidad. Entonces, en el transcurso de la campaña, al ver estas dos ofertas, sintoniza mejor con el electorado de derecha de hoy día la propuesta de cambio que la propuesta de acuerdos, que la propuesta de unidad. Y entre medio apareció Kaiser con una vertiente aún más dura que la de Kast, que no creo que sea más de derecha, sino una derecha más irreverente.
Y otra cosa que se suma es que como la derecha ha crecido tanto, se ha producido una idea que es un poquito peligrosa de que la segunda vuelta está ganada. Y con eso, esta idea, a mi juicio muy peligrosa, de que la primera vuelta es una suerte primaria a la derecha. Eso, que yo creo que no es así y que coloca un riesgo importante, ha instalado también en una parte de los electores una cierta lógica de vitrineo. Creo que esa suerte de vitrineo que se ha incentivado con esta imagen peligrosísima, creo yo, de que la segunda vuelta está ganada, está influyendo.
-A raíz de esa dispersión de votos, ¿no te parece absurdo pasar en segundo lugar al balotaje cuando en el sector tenemos votos de sobra para pasar ganando a segunda vuelta?
-Absolutamente, es un error garrafal, porque esta dispersión de votos nos puede llevar a que los candidatos de oposición se dividan la mayoría del país, o sea que entre los tres candidatos en la primera vuelta sumen votos por sobre 50%. Y Jara, a diferencia de la oposición, no tiene competencia en su sector, porque hay dos candidatos más de izquierda que son de 1% o menos de 1%. Entonces, al final en primera vuelta Jara va a terminar sacando una votación muy importante, ese tercio de la izquierda se lo va a llevar ella. Entonces es muy peligroso terminar con una primera vuelta en que la candidata de izquierda saca 35 puntos y el candidato de oposición que pase a la segunda vuelta saque 24, porque eso te genera ya desde ese día en la noche un ambiente de opinión pública, un clima electoral, muy adverso, muy malo.
-Las últimas encuestas han sido consistentes en mostrar a Kast y Jara en segunda vuelta. ¿Podrían los electores de Kaiser y de Matthei concentrarse en el candidato que tiene más posibilidades?
-Te agrego un elemento. La encuesta CEP, si bien tiene este retraso por su metodología, tiene un elemento que es muy valioso y es la medición que hace de los atributos. Y más allá de puntos más, puntos menos, la verdad es que es evidente que el resultado que obtiene José Antonio Kast en términos de atributos es muy exitoso. Y yo tiendo a creer que lo que tú dices se va a dar así y lo vinculo con esto de los atributos, porque al final creo que eso es lo que mejor te muestra las razones de la gente para votar en la última milla. Si el clima de opinión pública se mantiene más o menos como está hoy día, yo creo que la gente, el elector común y corriente, va a tender a concentrar sus votos, aunque la veda de encuestas puede que influya en no percibir eso. Yo creo que al final, el día de la elección, el elector opositor va a tender a concentrar su voto más de lo que las encuestas muestran hoy día.

En mi opinión el grupo de Kast ha actuado tal como dice Gonzalo y pregunta Marcela …. Curiosamente se les olvidó que fue él quien no quiso participar ni en primaria ni en lograr acuerdos al parlamento …. Es verdad que se requiere mano firme contra la delincuencia (no hay dudas) y una posiciónúnica de rechazo absoluto, pero extrapolar eso a otros temas de interés nacional es muy peligroso …. Preveo lamentablemente que la polarización va a seguir si se actúa así …. El error es sostener que consensuar es para gobernar, cuando debe ser para escuchar y luego desde la posición de poder decidir ….
Muy claro Gonzalo Cordero, y lee muy bien al electorado actual, en la mejor parte de la entrevista:
“Esta lógica de los acuerdos lleva una trampa implícita, porque la izquierda siempre te reclama que haya acuerdos respecto a sus ideas, pero no acuerdos respecto de las ideas de la derecha. Te dicen que está primando una derecha que no quiere llegar a acuerdos, no, claro, lo que pasa es que hoy día hay un electorado de derecha que se puso a la derecha de sus dirigentes y le está exigiendo cambios en su proyecto, por decirlo de alguna manera.”
Ya somos muchos los chilenos que vemos que después de más de 30 años de “acuerdos”, a lo que principalmente nos ha conducido es a destruir finalmente la institucionalidad, la educación, la salud, la economía y la seguridad pública. Y a diferencia de lo que dicen los medios, esto no ocurrió en 10 años, sino que fue la suma de “acuerdos”, otra vez, con la izquierda, desde el mismo momento en que terminó el gobierno militar.
Era incluso mejor mantener algo impopular e imperfecto, que lograr un bonito acuerdo popular y desastroso, por estar basado en ideas obsoletas de izquierda. Pero ya no se hizo; ahora hay que dar marcha atrás; y no se puede, buscando acuerdos con la izquierda.