Publicado el 13 enero, 2021

Francisco Orrego: La mesa coja y el TPP

Candidato independiente a la Convención Constituyente por el Distrito 11 Francisco Orrego
Francisco Orrego: La mesa coja y el TPP
Al largo listado de actos contrarios a la buena fe cometidos por los parlamentarios, que desafían o infringen abiertamente el orden constitucional vigente, se sumó la negativa de los senadores Muñoz (Presidenta) y Quinteros (Vicepresidente) para poner en debate el TPP-11, aun cuando dicha iniciativa cuenta con urgencia del Ejecutivo para su discusión.
Francisco Orrego Candidato independiente a la Convención Constituyente por el Distrito 11
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

¿Quién no ha experimentado esa terrible sensación de molestia cuando a uno le toca una mesa coja en un restaurante o fiesta? No sólo sucede en Cachagua o Cerrillos, sino que también en Valparaíso. No sólo se trata de ricos o pobres, sino que también de privilegiados. Nunca falta la famosa tapa de bebida como solución criolla. Las mesas cojean. Es un hecho. Cojean porque la mesa es defectuosa, el terreno es irregular o bien cuando sus integrantes no dan el ancho. Me referiré, como supondrá, a esta última.

La mesa del Senado hace rato que no viene dando el ancho. Para ser justos, no solo la mesa. En el último tiempo, hemos sido testigos del bajo nivel del debate legislativo, del deterioro de la convivencia política y de la pérdida del sentido republicano en el Senado. Los senadores, comportándose cuál más, cuál menos como un diputado o un miembro de la farándula, han olvidado su rol de Cámara Alta, aquella donde se hacía política como mayúsculas. Hoy, atrincherados, actúan como francotiradores en busca del aplauso fácil. En ese contexto, resulta difícil imaginar una mesa del Senado que actué con seriedad y responsabilidad. Se parece más bien a una mesa del pellejo.

Al largo listado de actos contrarios a la buena fe cometidos por los parlamentarios, que desafían o infringen abiertamente el orden constitucional vigente, ahora se sumó uno nuevo: la negativa de los senadores Muñoz (Presidenta) y Quinteros (Vicepresidente) para poner en debate el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TPP-11), aun cuando dicha iniciativa cuenta con urgencia del Ejecutivo para su discusión. Al coro de la mesa, se han sumado otros senadores de oposición.

Las críticas de la oposición se refieren, entre otros, a la oportunidad para su discusión, olvidando por completo que la oportunidad de aprobar y ratificar un tratado no es materia de iniciativa parlamentaria. Ese análisis de juicio, le corresponde al Ejecutivo, como responsable único y exclusivo de conducir las relaciones internacionales de nuestro país. Se repite, pues, la intención del Senado de atribuirse facultades de las que carece y de intervenir en una materia que no le corresponde. ¿Le suena conocido?

Algunos senadores de oposición consideran, adicionalmente, que no es el momento para iniciar una discusión en torno al tratado, considerando la contingencia política del país. ¿Es aquélla una razón legítima? Seamos honestos, poco ha contribuido la oposición para tener un buen clima político en el Senado. Por otra parte, la contingencia económica es una razón suficientemente poderosa para aprobar el TPP-11 y darle un reimpulso a la alicaída economía nacional. La recuperación económica del país está en la prioridad de los chilenos, pero los políticos han optado por ser parte del problema y no de la solución en la actual crisis. La política con minúsculas.

Otra senadora y precandidata presidencial, experta en temas previsionales, plantea que paralicemos la política exterior chilena a la espera de una nueva Constitución. Sí, tal cual. Para estos efectos, propone que el nuevo texto fundamental establezca las condiciones generales de procedimientos y quórums para la aprobación de los tratados internacionales. Al revisar su ingeniosa propuesta, solo me confirma su nula experticia en temas internacionales, no muy diferente a su experiencia previsional. Pero me surge un temor fundado: que detrás de esta propuesta también estén los expertos de Felices y Forrados.

Poca duda cabe que la actitud desafiante de la mesa del Senado y de senadores de oposición es una respuesta -cubierta de resentimiento- a la acertada decisión del gobierno de no suscribir el Acuerdo de Escazú. Más intolerable les resulta que un tratado negociado exitosamente bajo el gobierno anterior, sea aprobado bajo la actual administración. Aquí no aplica “el que se pica, pierde”. En este caso, no pierden ellos, perdemos todos los chilenos.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar:

Cerrar mensaje

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior hazte miembro, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podamos ampliar nuestra labor.

HAZTE MIEMBRO