Los ministerios de Defensa de Irán y Bolivia firman un memorando de entendimiento para cooperación bilateral. FOTO: Agencia de Noticias de la República Islámica, IRNA

Bolivia e Irán firmaron un memorando de entendimiento para la cooperación bilateral en materia de seguridad y defensa. Para concretarlo, el ministro de Defensa boliviano Edmundo Novillo, se trasladó hasta el país islámico y fue el mismo secretario de Estado quien explicó que Bolivia está interesada en drones iraníes para proteger sus fronteras de delitos como el contrabando y el narcotráfico. Esto ocurrió un día después que la Cancillería de Argentina pidiera información sobre los alcances del acuerdo. 

En Chile, diversas autoridades también han manifestado su preocupación por los alcances del pacto. En especial considerando la relación que tiene Irán con agrupaciones terroristas como Hezbolá o las Fuerza Quds. 

Juan Pablo Toro

El director ejecutivo de AthenaLab y analista geopolítico Juan Pablo Toro explica al respecto, que la relación entre los gobiernos del MAS boliviano e Irán no es nueva. A su juicio, lo preocupante del convenio radica en que Irán “es un actor problemático, que está poniendo un pie nuevamente en nuestra región y de forma más fuerte”. No obstante, plantea que “en términos de capacidades, lo que puede ofrecer Irán a Bolivia, capacidades militares directas, no es tan preocupante, o sea, los drones no creo que nos debieran quitar el sueño”.

“Irán está buscando tener más presencia en este vecindario  y lo hace estrechando lazos con quien ya los tiene: Bolivia y Venezuela”

–¿Cuál es el interés de Irán en llegar a este acuerdo con Bolivia?

–Esa es la gran pregunta. Yo creo que hay que juzgar este anuncio del convenio o acuerdo de seguridad entre Irán y Bolivia por lo que sabemos, por lo que no sabemos y por lo que suponemos. ¿Qué sabemos? Según lo que dijo el ministro Novillo de Bolivia, este acuerdo incluiría el traspaso de drones iraníes, drones de vigilancia, no serían drones de ataque como los que Irán suministra a Rusia para la guerra en Ucrania. Luego, dice que el acuerdo tendría elementos de ciberseguridad y ahí tampoco hay un detalle mayor, y lo otro serían las lanchas para el patrullaje fluvial que hace Bolivia, sobre todo en su frontera con Paraguay. Eso es lo que sabemos.

Sabemos también que Irán hace tiempo tiene una relación con Bolivia. Bajo el mandato de Evo Morales se creó una escuela antiimperialista cerca de Santa Cruz, que justamente quería dar formación, entre comillas, antiimperialista -difícil saber qué significa eso- a fuerzas de Bolivia, de Venezuela, de Cuba, originalmente lo que era el ALBA, con asesoría de Irán, esa escuela no funcionó bien, se cambió de nombre y se habilitó una escuela de ingenieros, entonces la relación no es nueva entre los gobiernos del MAS y los gobiernos de Irán. 

Y aquí está lo preocupante, Irán tiene un historial en la región que es complicado por su huella apoyando a Hezbolá en lo que serían los ataques terroristas que se cometieron en Argentina en los 90 contra la Embajada Israelí y la mutual judía. Entonces, es muy peligroso, Irán tiene una agenda bastante disruptiva a nivel internacional, apoya a Rusia, por ejemplo, en esta agresión ilegal y no provocada contra Ucrania; pero también esto se enmarca, en que hay una ofensiva bastante interesante de Irán este año en América Latina, su Presidente estuvo de visita este año, visitó Nicaragua, Cuba y Venezuela y aparte, dos buques que están en una gira global, atravesaron por el Estrecho de Magallanes este año y recalaron en Río, en Brasil.  Entonces, parece que Irán está buscando tener más presencia en este vecindario  y lo hace aliándose o estrechando lazos con quien ya los tiene, Bolivia, Venezuela. En el caso de Bolivia es interesante porque Bolivia está viviendo una crisis bancaria, entonces ahí es difícil ver cómo se va a pagar eso o si Irán está dispuesto a invertir en eso con tal de, de alguna forma, causar preocupación en un vecindario donde Estados Unidos siempre tiene un ojo puesto. Así que eso es lo que sabemos.

Ahora, lo que no sabemos: cuál es el alcance de esto, va a haber entrenamientos conjuntos en materia de ciberseguridad, vamos a tener operadores iraníes trabajando en Bolivia como han llegado algunos a Venezuela, eso es lo que no sabemos.

–¿Y qué gana Bolivia al firmar este acuerdo con Irán?

Va a afirmar sus credenciales antiestadounidenses en la región y dotarse de material bélico o material militar, si quieres, de forma preferencial, en un momento donde su economía no está muy firme y donde, la verdad, tiene necesidades: Bolivia tiene necesidad de combatir el narcotráfico, es el tercer productor mundial de cocaína y si esos medios se emplean bien, podrían ayudar. Ahora, ha sido complicado el historial del MAS con el tema del combate al narcotráfico, desde la expulsión de la DEA que hizo Morales, hasta el involucramiento de algunas autoridades policiales, se ha descubierto el aumento de la superficie de coca, entonces, los drones de vigilancia le podrían ayudar a vigilar la frontera norte especialmente, donde hay una vulnerabilidad tremenda que nosotros la sufrimos. La mayoría de la inmigración irregular pasa por ahí. Entonces, sí, nos parece estupendo que lo haga, pero que lo haga de forma efectiva, si se va a dotar de medios, que se dote de medios.

–¿Qué es lo más grave de la firma de este acuerdo?  ¿Lo que sabemos o lo que no sabemos?

–No sabemos el alcance. Y ahora viene lo que suponemos y la gravedad viene por lo que suponemos. Suponemos que Irán tiene una agenda en la región que está reforzando y que se está manifestando en el campo de la seguridad a través de entrenamientos, ofertas de equipo bélico, de capacitación en actividades que pueden ser de tipo disruptivo, dado el historial de Irán que tiene en la región ya. Están estos aviones que pertenecieron a una compañía iraní y que fueron inmovilizados en Argentina e inmovilizados otros en Chile, bajo investigaciones de qué están haciendo estos grandes aviones de carga, moviéndose por la región, básicamente con pequeñas tripulaciones, y ahí lo que dicen algunas fuentes es que están moviendo oro venezolano para conseguir dólares y otro tipo de elementos, y eso también nos debe llamar la atención. Entonces, lo que suponemos, y ahí viene la gravedad, es qué agenda de disrupción podría tener Irán, un país que amenaza en el Strait of Hormuz, un país que apoya a Rusia, que apoya a Venezuela, que apoya a milicias que cometen actos terroristas de forma indirecta. Eso es lo preocupante. Es un actor problemático que está poniendo un pie nuevamente en nuestra región y de forma más fuerte. Esos son desarrollos que estamos obligados a estar pendientes y a seguirlos. En términos de capacidades, lo que puede ofrecer Irán a Bolivia, capacidades militares directas, no es tan preocupante, o sea, los drones no creo que nos debieran quitar el sueño.

–Es decir, usted ¿no ve un peligro de que se cree ahora una carrera a nivel sudamericano por comprar drones de uso militar, por ejemplo?

–Lo que pasa es que los países sudamericanos están todos endeudadísimos  por los esfuerzos que hicieron por el Covid-19, y todos todavía están tratando de contener la inflación que tienen.  Entonces no hay mucho margen para gasto militar y la verdad es que hay varios países que ya tienen drones. Bolivia en ese sentido se está sumando más tarde, Argentina ya ocupa drones, Brasil, Chile, Colombia todos tenemos drones Hermes 900; en Bolivia opera algún tipo de drones hace tiempo, entonces la verdad es que no creo que haya salido una carrera militar,  porque drones ya hay, más bien Bolivia se está poniendo un poco al día.

“No creo que Bolivia esté en un plan de ocupar drones kamikazes”

–¿Podría haber un interés de Irán en los recursos y minerales de futuro, como tantalio, coltán, columbita, litio, y por eso su interés de entrar a esta área?

–Los rusos firmaron un acuerdo de litio con Bolivia. Hay mucho interés en las potencias extracontinentales, de distinto tipo, potencias grandes, medianas, porque tenemos recursos que son claves para desarrollo de alta tecnología o para la electromovilidad que incluyen cobre, litio, tierras raras y otros, y Bolivia tiene esos elementos, es parte del triángulo del litio. Recuerda que Irán tiene industria propia, o sea Irán, producto de todas las sanciones, ha desarrollado una industria militar propia y necesita recursos y Bolivia puede estar en una crisis bancaria, pero los países que tienen recursos minerales siempre tienen como pagar, no puede ser efectivo, pero puede ser el día de mañana con acceso a recursos en forma preferencial.

–Mencionó que los drones iraníes los utiliza Rusia en su ofensiva contra Ucrania, pero que el acuerdo con Bolivia es de drones de vigilancia. 

–Según lo que dijo el ministro, y tiene todo el sentido, no creo que Bolivia esté en un plan de ocupar drones kamikazes que, por lo demás, cada vez que ocupa uno se destruyen. No sería un muy buen negocio para Bolivia tener drones almacenados.

–Entonces, los drones que Bolivia pactó con Irán ¿constituyen algún peligro para la seguridad en Chile?

–No, no creo. Nosotros tenemos capacidad de vigilancias satelitales y también drones más avanzados que los de ellos. Ojalá ellos vigilen su frontera de forma consistente, cosa que no están haciendo hoy y cosa que nosotros sufrimos. Nosotros estamos haciendo un gran esfuerzo para vigilar la frontera, pero las fronteras tienen siempre dos lados.  Es más preocupante lo de Argentina que busca comprar aviones F-16, pero yo no entiendo cómo van a sacar la plata para comprar esos aviones. Y hay un veto británico que, por lo que yo conozco,  no se va a levantar; pero esa sería una compra más masiva, pese a que los F-16 de ellos serían los A y B, que son muy antiguos. Nosotros tenemos más avanzados que esos.  En el caso de Bolivia ¿qué puede haber? En términos de inteligencia, ocupar Bolivia como una base  para hacer operaciones, quizás. Con Irán yo siempre sospecho todo.

–¿Por qué la capacidad de Chile sigue siendo superior en términos del equilibrio de fuerzas acá en el cono sur?

–Porque Chile tiene una situación territorial tricontinental que obliga a tener medios para cubrir todo este territorio. Y también porque nosotros hemos invertido a lo largo de la historia en nuestra defensa, porque nos damos cuenta de que tenemos que defender nuestra soberanía y procurar nuestra seguridad, que es deber de todo Estado. En ese sentido, Chile es una economía más rica que Bolivia. Ha tenido, básicamente, los recursos como para invertir en la modernización de su fuerza armada y mantenerse con las capacidades necesarias para enfrentar cualquier ataque. Las fuerzas armadas chilenas están en un plan defensivo, pero nosotros invertimos, mantenemos y hemos tenido una política, hasta ahora, que ha sido consistente al respecto. La disuasión que generamos hace que toda la región se mantenga en paz, por lo menos en la parte de Sudamérica.

Chile debe “observar, seguir el desarrollo y ver si se concreta o no”

–Hace poco hallaron casi dos toneladas de cocaína que venían de Bolivia en un cargamento  que debía salir del puerto de Arica. ¿La droga es una fuente de divisas para Bolivia, tal y como es, por ejemplo, para Venezuela, que también es aliado de Irán?

-Es una fuente de divisas para todos los países que exportan drogas. Para Colombia, para todos los que exportan drogas siempre va a ser una fuente de divisas.  El problema que tenemos nosotros, que es bastante complejo, es que el Tratado de 1904 de Paz y Amistad con Bolivia  posibilita a Bolivia ocupar nuestros puertos en condiciones preferenciales, que incluso complican la revisión de la carga y eso es problemático. Nuestros puertos están siendo ocupados por distintas organizaciones para exportar drogas. San Antonio salió mencionado por la ONU como un puerto de exportación de drogas muy complicado. Entonces, tenemos que mejorar la vigilancia de nuestros puertos.

–¿Pero es Bolivia un narcoestado, como Venezuela? 

-Yo no diría que Venezuela es un narcoestado todavía. Sí hay una convergencia ahí entre elementos criminales, elementos estatales. En Bolivia tampoco tengo elementos como para afirmar que es un narcoestado, en ningún caso.

–El senador José Durana en una tribuna enviada a El Líbero, decía que “nada impide que uno de los fines de Irán sea ofrecer tecnología capaz de asegurar el flujo de cocaína por la frontera hacia nuestro país”. ¿Piensa que esa puede ser una posibilidad?

–No tengo antecedentes de que Irán esté involucrado o haya estado involucrado en tráfico de drogas mayores. Irán es una teocracia que es bien estricta en materia del consumo de drogas. Sí, muchas milicias han recurrido en el pasado, o guerrillas, si se quiere, o grupos terroristas,  al contrabando como para financiar actividades ilegales. Hay atentados terroristas que se han financiado, por ejemplo en España, con un contrabando de hachís, etc. Pero no tengo antecedentes y no sé cuál es la evidencia de que Irán estaría interesado en meterse en el tráfico de drogas. Yo leo los informes antidrogas de la ONU, los informes antidrogas de Estados Unidos, los que salen de la Casa Blanca y tengo alguna experiencia por haber trabajado en Colombia y en México. Iraníes metidos en tráfico de drogas, eso sí que no me suena.

–¿Pero los iraníes podrían ayudar a su socio boliviano a que saque la droga que se produce en Bolivia?

–¿Cuál sería el beneficio de eso? No veo el beneficio directo. Irán ya está bajo la observación de todas las agencias estadounidenses y que más encima le caiga la DEA o sumar otro cargo más a una serie de actividades que se le endosan como financiar terrorismo o auspiciar grupos terroristas y más encima tráfico de drogas, no sé cuál sería el beneficio de Irán en eso.

–Argentina, que tiene una línea ideológica más afín con Bolivia, al enterarse enseguida envió una nota diplomática solicitando información acerca de los alcances de este acuerdo de cooperación bilateral. En el caso de Chile, no sabemos que eso haya pasado, más allá de las declaraciones que dio el canciller Alberto van Klaveren a la prensa. ¿Piensa que el país debería enviar una solicitud formal de aclaratoria, tal como lo hizo Argentina?

–Lo que pasa es que ellos tienen relaciones bilaterales plenas. Nosotros no tenemos embajadas, estamos a nivel de consulado. Tenemos otro tipo de relación. Argentina tiene una relación histórica y una ascendencia histórica sobre Bolivia muy fuerte. Son socios comerciales, Bolivia le exporta gas a Argentina y, efectivamente, el ministro Novillo de Defensa, cuando sale a hablar y a aclarar que son drones de vigilancia, responde al emplazamiento argentino. Entonces, técnicamente la aclaración ya se dio. Se dijo: ‘sí, son drones, pero de vigilancia, no son otra cosa’. Ahí el ministro transparentó algunas cosas. No sé si en canales confidenciales, se le haya aclarado a Argentina de qué se trata esto, pero obviamente la actitud de Argentina es muy razonable porque responde al pasado traumático que tuvieron en los 90. Aquí, la verdad, la aclaración de Bolivia está y yo no daría mucha más vuelta al tema. Lo observaría, seguiría los desarrollos, ver si se concretan o no… la famosa escuela antiimperialista que armaron con el ministro de Defensa de Irán, que vino a lanzarla,  fracasó como proyecto. 

–Ahora, con respecto al terrorismo. Existirían indicios de la presencia de Hezbolá al norte de Chile. Irán, como ya conversamos, es considerado un país  que alienta actividades terroristas.  ¿Ve alguna posibilidad de que este acuerdo  permita fortalecer estas células?

–Es la primera vez que escucho que Hezbolá estaría en el norte de Chile. He escuchado que el Primer Comando Capital de Brasil, que han venido emisarios o enlaces de algunos carteles mexicanos, como el de Sinaloa, o el Tren de Aragua que está instalado; pero nunca he escuchado que Hezbolá haya pasado por acá y menos en el norte. Ojo que muchas veces los narcos son tan poderosos que casi que no permiten la instalación de grupos terroristas porque en el fondo significa que las agencias de seguridad o policiales o militares van a volver mucho más intensas su búsqueda y persecución. En México, por ejemplo, en la época que yo viví allá,  siempre hubo inquietud por los vínculos que podrían hacer los carteles mexicanos con los grupos terroristas globales que querían golpear a Estados Unidos y ocupar las rutas fronterizas. Y la verdad es que los carteles mexicanos nunca entraron en una lógica de colaboración con los grupos terroristas.

–¿Entonces, más que promover este tipo de agrupaciones, Irán busca posicionamiento a largo plazo? 

–Está haciendo una ofensiva en América Latina, diplomática, a nivel de defensa y seguridad, y quiere posicionarse mejor, quiere tener una base aquí, aunque ya tiene Venezuela, una base aquí donde poder desplegarse en distintos ámbitos en función de sus intereses, desde la explotación minera, puede ser, o la búsqueda de recursos naturales, hasta algunas actividades más bien de tipo de inteligencia. Bolivia, dentro de todo, podría ofrecerle ese lugar: está bien ubicado, está en el centro del subcontinente. Así que podría deberse a eso que quiere meterse aquí. 

Y frente a esto, ¿qué debe hacer Chile, siendo que Bolivia es vecino?

–Observar detenidamente, preguntarle directamente qué quiere hacer, cosa que ya se hizo, esperar la respuesta y, básicamente, seguir avanzando en la relación; pero primero resolver los temas largamente pendientes que tenemos, como la colaboración en materia fronteriza,  contra el contrabando de todo tipo y de protección de los límites, que es lo que nos compete de forma urgente. Y sobre trabajar intereses comunes, ir profundizando la relación y ver si es plausible tener relaciones plenas algún día, pero también tienen que renunciar a su pretensión marítima, que se ha estrellado contra la realidad y contra los tribunales internacionales, que le han dicho que no tienen nada que hacer con eso.

–Chile comparte una frontera de más de 800 km con Bolivia, una frontera que hoy día está vulnerable a la migración irregular, al contrabando, al narcotráfico. Más allá de observar y preguntar, ¿cómo actuar en la frontera? 

–Nosotros no tenemos una arquitectura de seguridad moderna en este país, no hay consejo de seguridad del Estado de forma permanente, se necesita una estrategia de vigilancia fronteriza, los militares no pueden estar desplegados allí siempre, no es su tarea, hay que hacer una vigilancia más inteligente, hay que invertir en tecnología de monitoreo, identificar las rutas de vigilancia permanente, hay que ocupar los medios que ya tenemos y también estimular la cooperación bilateral, que no la tenemos. El problema es que nuestra cooperación con Bolivia es muy difícil y ha sido más difícil desde que está el MAS en el poder porque Evo Morales tiene una agenda totalmente antichilena y más encima ahora una también complicada con Perú. 

–¿Y cuál es la diferencia entre esta tecnología y la tecnología que mencionaba al principio, cuando señaló que el material del acuerdo entre Bolivia e Irán no es competencia para Chile? 

–Por lo que vemos, los drones que acordaron son bastante sencillos. Dos, nuestros drones no son necesariamente de vigilancia fronteriza, están para otras cosas, pero hacen vigilancia. En el fondo, no solo son drones, también hay radares de tierra, hay otros mecanismos, infrarrojos,  en fin, cosas que yo he visto en la frontera méxico-estadounidense desplegadas, se crea un ecosistema de vigilancia donde están todas las agencias involucradas, donde hay una fuerza de tarea que tiene un liderazgo, y unas competencias claras.  

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