Publicado el 15 de enero, 2020

Ex subsecretario Castillo: «Asumir que solo el Estado puede proveer servicios de salud es un error con un fuerte elemento ideologizado»

Autor:

Bastián Garcés

El ex subsecretario de Redes Asistenciales Luis Castillo sostiene que el proyecto que mejora Fonasa apunta en la dirección correcta, pero que debe agregar «incentivos a los hospitales de la red pública que funcionan bien». Además señala que al tener un sector de Isapres que no se ha renovado existe la posibilidad de que los afiliados migren al sector público de salud.

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«Lo que debiera significar esta reforma a Fonasa es una potencialización al sector público», señala el ex subsecretario de Redes Asistenciales Luis Castillo respecto al proyecto que presentó el Ejecutivo. Quien ejerció en el cargo durante el primer mandato del Presidente Sebastián Piñera y formó parte del actual gobierno entre agosto de 2018 y julio del año pasado, desestima las críticas que ha realizado la oposición frente al texto legal y señala que se trató de «una opinión absolutamente prematura, porque cuando uno analiza el proyecto ve que la primera y gran prioridad la van a tener las redes prestadoras públicas».

En conversación con El Líbero, el ex subsecretario que actualmente se encuentra colaborando con Libertad y Desarrollo en materia de salud, aborda el proyecto Mejor Fonasa, el rol de la oposición durante la crisis social y toma postura frente a una eventual nueva Constitución. «Cada chileno debe tener un derecho a la atención de salud digna, oportuna, de calidad y ojalá financiada de común acuerdo a su régimen previsional», plantea Castillo.

-¿Cómo analiza el proyecto que busca mejorar Fonasa?

Es un proyecto que va al centro de tres cosas que hoy día son un problema mayor dentro de la perspectiva de salud nacional. Primero, ataca la resolución de listas de esperas con plazos y tiempos máximos, y además le da priorización. Segundo, transforma Fonasa de un fondo a un seguro, un verdadero seguro que se debe preocupar de lo que sucede con sus beneficiarios en cuanto a la calidad y seguridad de las prestaciones que se le hacen y en cuanto a la oportunidad y a la protección financiera que van a tener en concordancia con una red prestadora. Tercero, esto va a significar un reordenamiento en la red prestadora pública. Se tendrá que ver sus elementos internos, de gestión, eficiencia y gasto, los horarios compartidos en los tiempos de pabellón y la organización de las urgencias de manera de hacer frente a este proyecto Fonasa. Aunque en su defecto esto va a inducir competencia entre prestadores públicos. Fonasa va a tener la capacidad de poder transferir pacientes y recursos dentro de la red prestadora, ojalá sea en la red prestadora pública con algunas medidas de mejoría de gestión y operación. Además está bastante bien fundamentado con el estudio recientemente publicado, donde hay espacio de mejora en la gestión, especialmente de aquellos elementos que son sustantivos como los de pabellones, con un poco de mejora podrá verse un aumento de la satisfacción de las personas.

-Por otra parte, la oposición a penas se dio a conocer el proyecto, lo cuestionó y aseguró que se estaba privatizando el sistema de salud pública. ¿Qué opina de esas críticas?

-Fue una opinión absolutamente prematura, porque cuando uno analiza el proyecto ve que la primera y gran prioridad la van a tener las redes prestadoras públicas, que va a tener que mejorar su elemento de gestión. Ahora, las transferencias a la red prestadora privada se van a hacer de una manera totalmente regulada y controlada, se va a hacer con tarifas acordadas y probablemente con una tarifa prácticamente igual al sector público. Lo que debiera significar esta reforma a Fonasa es una potencialización al sector público. Este proyecto debe incorporar a mi juicio elementos de incentivos y premios a los hospitales de la red pública que funcionan bien, logren satisfacción de las personas, mejoren la oportunidad de la atención y aumenten la productividad individual, Fonasa y el seguro debieran tener una herramienta para premiar esa red pública prestadora.

Este proyecto debe incorporar, a mi juicio, elementos de incentivos y premios a los hospitales de la red pública que funcionan bien».

-¿Cómo debería ser ese incentivo?

-Debería ser un incentivo en el área de las capacitaciones de educaciones y en el área de la producción. A lo mejor, debiese también pensarse en un incentivo económico al hospital en que está generando mayor capacidad resolutiva y trabajando mucho mejor.

-En esa línea, relacionada con el personal médico de los hospitales, se ha criticado el rol de las sociedades médicas. De hecho, hace poco salió un informe que dice que una parte importante de los recursos de los hospitales se gasta en este tipo de agrupaciones.

-Las sociedad medicas en general ya tienen algunos años de convenio y funcionamiento al interior de los hospitales. En general hay lugares donde el pacto entre el hospital y las sociedad médicas funcionan bien, siempre y cuando, haya y sea visto como un elemento de incentivo y cumplan metas institucionales. Pero, en otros lugares están desreguladas y han generado un problema.

«Es irreal y ficticio que la transferencia a privados continúe elevándose»

-Frente a los cuestionamientos de la oposición, el ex ministro Emilio Santelices afirmó en El Líbero que responden a «discursos panfletarios», ¿comparte esa idea?

-La transferencia de pacientes al sector privado en los últimos dos años, en general, ha ido reduciéndose significativamente, excepto la ley de urgencia que tiene otro tratamiento y a los centros de hemodiálisis. Objetivamente la transferencia a privados está igual o menor, por lo tanto, es irreal y ficticio que la transferencia a privados continúe elevándose. Lo que sí esto ha significado es una fuerte presión hacia los hospitales para incorporar adecuados gestores de manera que, o se vaya excepcionalmente al sector privado o rescaten precozmente a personas que, estando en el sector privado, necesitan volver al sector público. Esto mejoró brutalmente a fines de 2018 cuando por razones administrativas, a través de un decreto exento, se normó la transferencia a privados y que el pago de la transferencia lo hacían los hospitales y no Fonasa.

-Esta agenda además tiene que ser validada por la ciudadanía, ¿cómo se puede lograr el respaldo de la gente?

-Es fundamental que todas estas medidas sean conversadas con los comités de usuarios, que son beneficiarios de los hospitales. Son ellos los que pueden aportar con soluciones bastantes sencillas, pero que uno a veces no ve al estar gerenciando. Es absolutamente claro que el cambio de gobernanza de Fonasa debiera ir aparejado en el mediano plazo en un cambio de gobernanza hospitalaria, a través de directorios de eficiencia y gasto, donde participen los comités de usuarios en esos directorios.

Es fundamental que todas estas medidas sean conversadas con los comités de usuarios, que son beneficiarios de los hospitales. Son ellos los que pueden aportar con soluciones bastantes sencillas, pero que uno a veces no ve al estar gerenciando».

El ex director de Fonasa Mikel Uriarte señaló en este medio que no se saca nada con fortalecer Fonasa si no se tiene un sistema de salud privado eficiente, ¿cómo ve la reforma de Isapres?

-En la medida en que Fonasa se sustente, se fortalezca, tome posición sobre calidad, oportunidad, accesibilidad y atención de sus beneficiarios, es evidente que la red prestadora pública deberá mejorar su gestión, aumentar el número de pabellones y mejorar la administración de recursos humanos que es la gran debilidad de cualquier reforma al sector salud. El estatuto administrativo y la actual ley médica están absolutamente desvinculados con la realidad del año 2020. Al tener un sector Isapres que aún no se modifica ni se renueva puede significar que se vea debilitado por transferencia de pacientes al sector público. Yo le veo el lado positivo en términos que es una oportunidad para el sector privado asegurado de poder hacer todo lo que sea necesario para poder aggiornar su cadena de prestadores y poder permitir que las reformas en términos de discriminaciones, igualdad de género, planes de riesgo, entre otros aspectos, mejore y sea mejor percibido por la ciudadanía.

En esa línea, esta semana se publicó un estudio que señala que pese a que el gobierno firmó el decretó que terminaba con las discriminaciones de precios en los planes de las Isapres, en el caso de las mujeres aumentaron en torno al 4,3%.

-Hay que esperar un tiempo para que el regulador, la Superintendencia de Salud, efectivamente estudie si esa alza es real y cuáles son las Isapres que han incrementado más allá de lo razonable el plan de las mujeres. Por otro lado, también se les bajaron los planes a los hombres. Si se trata de un alza real sería realmente poco presentable mantener un alza cuando justamente lo que se persigue es que el género femenino, las mujeres, especialmente en edad fértil, no tengan un impacto sustantivo a pesar de la regulación. Sería una muy mala señal de parte de las Isapres que cuando se está tratando de regular que el precio de los planes ojalá sea plano, para que las mujeres no sufran ese aumento significativo que tiene respecto a los hombres, se les siga subiendo el precio de sus planes.

«Ningún país en el mundo ha hecho reformas atacando su sistema de salud y haciendo un cambio radical en forma simultánea»

-En abril se va a efectuar el plebiscito de entrada para un proceso constituyente. En caso que gane el Apruebo se discutiría una nueva Constitución y Salud va a ser uno de los temas más importantes, actualmente hay sectores que han levantado la idea de que la salud tiene que ser un derecho para las personas, ¿usted está de acuerdo?

-Creo que la salud debe ser un derecho. Cada chileno debe tener un derecho a la atención de salud digna, oportuna, de calidad y ojalá financiada de común acuerdo a su régimen previsional. Pero tiene que ser una salud digna y de calidad.

-¿Usted estaría a favor de un plan de salud universal?

-Estoy de acuerdo con un plan de salud universal, para ambos sectores, público y privado. Lo que no estoy de acuerdo es en un seguro único público estatal nacional, porque la estatización de los sistemas en el aseguramiento de la salud y el financiamiento a través de un fondo mancomunado no han solucionado los problemas a la salud.

La estatización de los sistemas en el aseguramiento de la salud y el financiamiento a través de un fondo mancomunado no han solucionado los problemas a la salud».

Esa es la propuesta de la oposición que sea un fondo único nacional y que las Isapres se conviertan en aseguradoras complementarias.

-Eso ahora es inviable, porque mancomunar todo el seguro en un fondo, manejado por el Estado y luego dejar al seguro privado como un seguro suplementario de segundo piso, sin tener la red prestadora pública armada, reorganizada, dando prestaciones y con un tiempo de espera razonable, sería inviable. Lo primero que hay que hacer es fortalecer la red prestadora pública. Ningún país en el mundo ha hecho reformas atacando su sistema de salud y haciendo un cambio radical en forma simultánea. Ha ido en forma absolutamente progresiva y yo creo que la reforma de Fonasa va en el buen sentido, en la medida de poder potenciar el seguro público, pero a su vez potenciar la red pública del Estado.

Este proceso también podría poner en entredicho el rol subsidiario del Estado, algo que en salud se relaciona con las concesiones hospitalarias. ¿Estaría de acuerdo con esta mirada?

-No, estoy de acuerdo con el rol subsidiario del Estado, pero con un Estado solidario. El Estado es una ayuda muy fuerte en aquellos momentos y lugares donde no está el emprendimiento privado. Asumir que solo el Estado puede proveer servicios de salud a lo largo de todo el país es un error con un fuerte elemento ideologizado.

«No me parece que las interpelaciones sean transformadas en una herramienta para darle una derrota al gobierno en un determinado tema»

-La frase en la que usted decía que las personas van temprano a los consultorios «a realizar vida social» fue un factor para que usted dejara el cargo. Tras el estallido de octubre, ¿qué reflexiones hace después de ese episodio?

-Yo en ese momento dije, y se me malinterpretó, que de un segmento de pacientes, muchos de ellos ligados a la fundación o a la generación de estas mismas cadenas de organizaciones sociales asociadas a los centros de salud familiar forman parte de la vida íntima de los Centros de Salud Familiar y muchas veces hacen sus reuniones sociales en los Cesfam, ayudan a otras personas.  Evidentemente que fue muy mal interpretado por un segmento de las personas en su debido momento y vuelvo a decir que si esto ha molestado a un grupo de pacientes, de usuarios, le pido mis disculpas. He trabajado codo a codo con la atención primaria del país en muchas partes de Chile y hemos contribuido a mejorarla, engrandecerla, aumentar la infraestructura, dotarla de tecnología y dotarla de una visión distinta a la actual. No obstante, dicho eso, creo que la atención primaria todavía en muchas partes tiene que ir poniéndose al día en lo que los usuarios quieren que se haga.

-¿Qué análisis hace del actuar de la oposición durante la crisis?

-La oposición está reducida a la más mínima expresión. Hay una disgregación entre las fuerzas políticas de izquierda y las de centro. La fuerza de centro actúa a ratos aliadas con elementos ideológicos de izquierda que son incomprensible para el devenir del público, y la fuerzas de izquierdas están actuando de una manera desvinculada al clamor social y han sido incapaces de poder ofrecerle al país una alternativa real de proyecto.

Hay gremios aún que están en la vieja metódica de la pelea de la lucha social, que son los que paran los pabellones, que frente a determinadas situaciones utilizan la presión, poniendo al medio a los pacientes».

-Durante su gestión usted fue impedido de ingresar a las comisiones de ambas Cámaras. En estos últimos meses, la oposición impulsó cuatro acusaciones constitucionales y ha realizado cuatro interpelaciones a ministros de Estado. ¿Están utilizando de forma adecuada estas facultades?

-Veo que es una obstrucción legislativa progresiva aun cuando las interpelaciones son un ejercicio absolutamente legal y ciudadano, en términos de que un ministro de cuenta de su labor. Lo que no me parece es que las interpelaciones sean transformadas en una herramienta para darle una derrota al gobierno en un determinado tema. Las acusaciones constitucionales, como las que hemos visto han sido superfluas, obstruyen el trabajo que cada ministro tiene que hacer y desvían el verdadero foco de lo que la gente necesita.

-¿Cómo cree usted que serán las relaciones entre los gremios y el gobierno durante este año?

En general los gremios han ido comprendiendo que su función y misión está en disposición de la resolución de los problemas de las personas. De manera que trabajando en forma paralela pueden encontrar caminos de soluciones en conjunto para poder dar una solución mucho más acorde, más rápida, más legalidad y seguridad. No obstante, hay gremios que aún están en la vieja metódica de la pelea de la lucha social, que son los que paran los pabellones, que frente a determinadas situaciones utilizan la presión, poniendo al medio a los pacientes impidiendo la resolución quirúrgica, atrasando los pabellones y aumentando las listas de esperas a causa de posiciones legítimas, entendibles, pero que a través de otros mecanismos podrían lograr exactamente lo mismo.

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