Publicado el 08 de enero, 2020

Ex ministro Santelices y reforma a Fonasa: «Nadie en su sano juicio podría apelar que lo que se busca es privatizar la salud»

Autor:

Bastián Garcés

El ex titular de Salud señala que este tipo de cuestionamientos responde a «discursos panfletarios» y dice estar preocupado por las «declaraciones categóricas, descalificadoras sin ni siquiera conocer el proyecto porque estamos dejando de lado a los pacientes». El ex secretario de Estado que tuvo que enfrentar una acusación constitucional durante su gestión, analiza el rol de la oposición desde el 18-O y los libelos acusatorios: «Más allá del daño que le puedan producir al gobierno o a los actores que ellos están imputando, se lo están produciendo al país en su conjunto».

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Bastián Garcés

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El domingo pasado, el ex ministro de Salud Emilio Santelices volvió a aparecer públicamente en La Moneda. Fue uno de los rostros sonrientes que se vio detrás del Presidente Sebastián Piñera, cuando el Mandatario firmó el proyecto que reforma el Fondo Nacional de Salud (Fonasa). Se trató de una presencia simbólica, considerando que luego de su salida de la cartera, Santelices tuvo una serie de diferencias con su sucesor, Jaime Mañalich. Decidió asistir para apoyar al gobierno y el proceso de cambios al sistema de salud.

En conversación El Líbero, el ex titular de la cartera explica que el proyecto del gobierno busca a través de Fonasa «dar una aceleración al proceso que nosotros veníamos instalando desde que asumimos el gobierno para avanzar en la seguridad social en Salud». Frente a las críticas de la centroizquierda asegura que «por primera vez tenemos una posición de algunos partidos frente a un proyecto de ley en la cual presentan observaciones a algo que ni siquiera era conocido». Además, Santelices toma postura sobre los contenidos que deberían estar presentes en una eventual nueva Constitución: «Lo que debemos instalar como derecho es el derecho a la atención de salud».

-¿Qué evaluación realiza sobre el proyecto de Reforma a Fonasa anunciado por el Presidente Sebastián Piñera?

Esta propuesta es robusta porque busca desde Fonasa dar una aceleración al proceso que nosotros veníamos instalando desde que asumimos el gobierno para avanzar en la seguridad social en Salud. Ese fue un término que yo acuñé a partir de la propuesta de la Reforma a las Isapres, que las Isapres se tenían que incorporar a la seguridad social en Salud. El diseño que siempre hemos tenido es que una gran dificultad para avanzar a un Plan de Salud Universal Único, e incluso posteriormente hablar de un fondo mancomunado, es que eran sistemas que no conversaban entre sí y tenían lógicas muy distintas. Lo que se hace con este proyecto es que en primer lugar se van a resolver los temas más inmediatos que tiene la población: listas de espera, medicamentos, gasto de bolsillo, incertidumbre financiera que son causados por una estructura de Fonasa que no tiene herramienta ni las prerrogativas y que solamente es una caja pagadora. Eso se termina.

-Usted menciona que Fonasa ha sido una caja pagadora, una frase que ha sido recurrente durante este gobierno. Lo mencionó usted durante su gestión, y ha sido reiterado por el Presidente y el ministro Jaime Mañalich.

-Eso es clave porque cuando eres una caja pagadora, las platas que vienen de los impuestos generales o del 7%, pasaban por Fonasa, llegaban a los hospitales, se les entregaban los recursos y ahí, si no se usaban o respondían a los ciudadanos, el ciudadano quedaba en la lista de espera y no tenía a quién reclamarle.

-¿Cómo evalúa el copago universal del 80%?

-Es un eje central del mandato que tenemos todos los países miembros de la OMS. En el mundo lo que se está buscando es avanzar hacia el cuidado universal, que tiene tres dimensiones que hay que contemplar: Que el plan de salud tenga la mayor completitud de cobertura de problemas de salud de la población, que la cobertura de las prestaciones asociadas a los problemas de salud sea lo más amplia posible, y que el copago que puedan tener las personas sea accesible y en función de sus capacidades de pago. Lo que se hace acá es instalar en el eje de nuestro modelo y sistema de atención a través de un plan de salud universal que vaya progresivamente cubriendo de mejor manera, una mayor cantidad de patologías, con mayor contenido y completitud del problema de la patología y con menor gasto de bolsillo.

El modelo de atención pasa su modernización por el fortalecimiento de la atención primaria, fundamentalmente para mejorar el control de los factores de riesgo y de las enfermedades crónicas».

-Otro eje del proyecto de ley es disminuir el costo de medicamentos e instaurar un seguro para poder comprarlos, algo que se complementa con la propuesta de que Cenabast pueda vender fármacos.

-Aquí se fueron instalando de manera progresiva una serie de intervenciones como avanzar a los genéricos bioequivalentes para disminuir los precios, lo cual demostró el estudio de la Fiscalía Nacional Económica que no se había podido avanzar con la profundidad que se esperaba porque los médicos seguían recetando de marcas, poder generar una baja en el precio de los medicamentos de los beneficiarios Fonasa hasta en un 25%, y ahora se agregó que Cenabast pueda comprar medicamentos y de esa manera ser un agente que pueda intermediar y obtener mejores precios en el mercado internacional. Que se pueda agregar un aseguramiento al conjunto de fármacos más usados y de mayor importancia por el impacto de las enfermedades que tiene que tratar, definitivamente va a resolver el tema del gasto bolsillo, que no olvidemos que en Chile en términos globales de salud es un 30% y que de ese porcentaje la mitad es por el gasto en medicamentos en el que tienen que incurrir las familias.

-¿Cómo estas medidas que incluye Mejor Fonasa se pueden complementar con la actual Ley de Fármacos II que se encuentra en el Congreso?

-Lo que ocurre es que todo va en el mismo sentido y se produce una sinergia, porque la Ley de Fármacos II -que es de esperar que los parlamentarios puedan acelerar este largo proceso que ha sido su construcción que va a fortalecer ahí es la denominación común internacional- va a instaurar que efectivamente se tenga que prescribir por genérico y con eso se resuelve el tema que levantó la FNE, lo que va a impulsar la agenda que ya estaba instalada del uso de los bioequivalentes. Ahí hay una medida que es muy concreta. Hay otra indicación que desafortunadamente los sectores de la oposición de manera sistemática la han rechazado, que es la venta en góndola de los medicamentos libres de prescripción para aumentar una mejor venta y distribución, es de esperar que en la discusión se pueda reponer la indicación.

Lo que finalmente debiéramos tener es un modelo de llegada en donde sea indiferente estar en un seguro público que en uno privado».

-Esta reforma propone aumentar el gasto per cápita en atención primaria, ¿qué implicancias tiene esta medida?

-Este año ya se aumentó de manera significativa el presupuesto de atención primaria, en un 11%. El presupuesto de Salud aumentó poco menos del 6%, o sea aumentó prácticamente al doble el presupuesto específico para la atención primaria. Hay un diagnóstico sanitario y de la agenda sanitaria, que dice que, para poder abordar los temas de salud, nosotros tenemos que fortalecer la atención primaria. El modelo de atención pasa su modernización por el fortalecimiento de la atención primaria, fundamentalmente para mejorar el control de los factores de riesgo y de las enfermedades crónicas. Por eso hay que instalar un mayor presupuesto, la mirada de futuro que es que las estimaciones dicen que el per cápita va a tener que llegar alrededor de $10.000 lo que de manera progresiva va a significar un incremento porque por cada $1.000 aproximadamente significa un aumento del gasto fiscal de $150 mil millones.

-Durante su gestión usted impulsó un proyecto para mejorar Fonasa, sin embargo, la iniciativa fue criticada por otras ex autoridades de Salud. ¿Cuáles son las principales diferencias entre su propuesta y el documento firmado por el Presidente Piñera?

-Agrega de manera explícita los tiempos de espera para las cirugías, la nueva gobernanza para que Fonasa efectivamente ejerza un rol de asegurador y no de caja pagadora, y se agrega el seguro de los medicamentos.

-Se ha comentado que con este Plan de Salud Universal que tendrá Fonasa se podría producir una migración de los afiliados a Isapres, ¿qué tan factible cree que sea y como podría incidir en ambos sistemas?

Hay que entender que estamos concibiendo un sistema de salud sobre la base de la seguridad social con la presencia de multiseguros y con lógicas convergentes de la mirada sanitaria de las distintas poblaciones. Si entendemos que este es un trabajo que se va a instalar progresivamente, de manera responsable y sin miradas ideológicas sino que siguiendo las mejores tácticas que en el mundo están dando resultados, lo que finalmente debiéramos tener es un modelo de llegada en donde sea indiferente estar en un seguro público que en uno privado. Por consiguiente, ese temor de migraciones rápidamente se va a empezar a disipar porque la reforma que se está discutiendo en el Senado de Isapres también está avanzando en el sentido de tener un Plan de Salud Universal que será espejo con el de Fonasa, y por otro lado terminar con las discriminaciones de sexo y preexistencias, y minimizar las diferencias de primas por edad, de manera que uno, en el mediano plazo, lo que debiera estar observando es que la población va a tener planes de salud similares en ambos sistemas y solo va a tener que dirimir quién quiere que se los administre.

«Ninguna reforma de salud exitosa en el mundo se ha realizado con miradas maximalistas y con sesgo ideológico»

-En abril se llevará a cabo un plebiscito de entrada para un proceso constituyente, que podría desembocar a una nueva Carta Magna. En ella se podría consagrar el derecho a la salud. ¿Cómo podría verse afectada este ley en ese contexto?

Si uno se plantea en un escenario de derechos, también se tienen que sincerar en función de las capacidades que tenga el país porque si no pasan a ser letra muerta. Lo que ha ocurrido en otros países en donde se ha instalado la salud como un derecho es que a reglón seguido señalan que está supeditado a las capacidades que tiene el país para poder dar respuesta a tal derecho. Las soluciones reales que hoy día se están instalando de manera urgente para las demandas que tiene la población se van a resolver por la vía de estas leyes y no por el cambio de la Constitución, la que por sí sola no va a entregar estas soluciones. Los problemas de estructura que tiene nuestro modelo de atención de salud no requieren de un cambio de Constitución para poder resolverse, sino que necesitan que los parlamentarios dejen su sesgo ideológico y profundicen en esta agenda sanitaria que es la que se está desarrollando.

-El domingo, gran parte de la oposición, menos la DC, emitió una declaración en la cual criticaban la propuesta del gobierno.

Hay que hacer dos reflexiones. Por primera vez tenemos una posición de algunos partidos frente a un proyecto de ley en la cual presentan observaciones a algo que ni si quiera todavía era conocido. Eso habla de que están trabajando con poca seriedad en materia de salud y por otro lado que hay un sesgo ideológico que no les permite reflexionar sobre las materias que se están presentando. Eso es muy grave para la salud, porque la historia de salud en Chile se ha construido más allá de las veredas ideológicas y eso es un virtuosismo único que tenemos. Los salubristas decimos «oye no importa quién está gobernando porque finalmente los salubristas vamos a poder llegar a los consensos». Hoy día esta tradición, que ha sido muy virtuosa para Chile, la oposición a partir de esta postura la está quebrando. No podemos seguir dilatando las soluciones que están presentando y que la población espera que se materialicen luego. Con respecto a la privatización, nuevamente estamos hablando desde discursos panfletarios. ¿Por qué digo esto? Porque en Chile tenemos una déficit de estructura para dar cuenta de la demanda en salud de la población. En términos generales voy a dar una sola cifra: Nos faltan 10 mil camas públicas. Hoy día hay un proceso de construcción de camas públicas que nos va a tomar a lo menos 10 años y se está haciendo la inversión más grande para poder terminar con esas brechas, o sea hay un compromiso real del fortalecimiento de atención pública. Entonces, ¿qué le decimos a los ciudadanos? Que por una mirada ideológica tienen que morirse hasta que tengamos esas camas pública, o que por poner al paciente en el centro vamos a gestionar bien los recursos para que, de manera inteligente, también podamos usar los recursos privados.

Los problemas de estructura que tiene nuestro modelo de atención de salud no requieren de un cambio de Constitución para poder resolverse, sino que necesitan que los parlamentarios dejen su sesgo ideológico y profundicen en esta agenda sanitaria que es la que se está desarrollando».

Antes del estallido del 18-O, el sector más de izquierda era el que tenía una postura más dura, pero, por ejemplo, la declaración del domingo la firman partidos más de centro como el PPD o el PR.

-Así es, la firmaron los líderes políticos, pero cuando uno tiene la oportunidad de conversar con referentes importantes de esas tiendas como el ex ministro Álvaro Erazo o el senador Guido Girardi, que son personas que tienen una historia parlamentaria y también en salud, ellos ponen el acento. Al senador Girardi claramente le importa que se fortalezca la atención primaria, lo cual es coincidente con lo que está haciendo. Hay miradas que no son compartidas unánimemente al interior de sus partidos. Por eso es que aquí los equipos técnicos tienen espacios de conversación sobre todo cuando venimos de mundos en que en la agenda sanitaria lo relevante está más allá del ciclo político.

-Si bien la DC no firma esa declaración, el lunes el diputado Daniel Verdessi, miembro de la comisión de Salud, señaló que “hay elementos del proyecto que apuntan en la dirección de lo que hemos estado pidiendo, pero hay que disminuir la participación del sector privado”.

-El diputado Verdessi habla de la seriedad con que se debe discutir las políticas públicas, es decir, acogerlas, escucharlas, reflexionarlas y hacer propuestas para mejorarlas. Hacer declaraciones categóricas, descalificadoras sin siquiera conocer el proyecto a mí me preocupa muchísimo porque estamos dejando de lado a los pacientes.

-Estamos en un momento en que todas las instituciones están siendo cuestionadas, algo que genera que no necesariamente porque una idea sea buena esta vaya a ser legitimada por la población. ¿Cómo se maneja este doble efecto? Porque tiene que haber una propuesta que tiene que ser responsable, pero también tiene que ser validada por la ciudadanía…

-Hay que apelar a la honestidad intelectual, porque nadie en su sano juicio podría apelar a que lo que se busca como objetivo, como han dicho algunos voceros del Frente Amplio, es privatizar la salud. Lo que aquí se busca es poner a los pacientes en el centro y poner los recursos país al servicio de los pacientes y por consiguiente eso es lo primero que hay que relevar. La legitimidad se logra cuando uno efectivamente está dando respuestas a los ciudadanos, por eso apelo a la honestidad intelectual de no engañarlos. Cuando a mí me tocó ser ministro y recibir el ministerio, los pacientes esperaban más de dos años para operarse y cuando yo salí los pacientes no esperaban más de uno. Ahora lo que se pretende es disminuirlo más aún. Entonces, ¿de qué legitimidad estamos hablando? Del constructo que queremos hacer desde una mirada netamente ideologizada, pero faltando a la esencia de la discusión de fondo, o realmente haciéndonos cargo de la discusión de lo que la gente necesita. Yo en eso no me pierdo, y la respuesta en la gente es: Tener certezas de cuánto van a esperar, de que no van a quedar en la calle, de que va a haber una atención de calidad y digna. De todo esto la gente se da cuenta con la agenda que se está instalando.

Lo que debemos instalar como derecho es el derecho a la atención de salud».

¿Está a favor de la propuesta de la oposición de establecer el derecho constitucional a la salud?

-Lo que debemos instalar como derecho es el derecho a la atención de salud. La salud es un concepto mucho más amplio, el que está asociado a condiciones y dimensiones sociales, ambientales, genéticas, entre otras. Entonces el derecho en sí mismo es la atención de la salud. Dicho esto, efectivamente la propuesta del gobierno que busca avanzar en ese derecho a través de un plan de salud universal, que es la forma con que la OMS está buscando que se resguarde el cuidado de la salud, más allá de las capacidades económicas que pueda tener un individuo en un país, de tal forma que no hay un contrasentido.

-La oposición propone un proyecto de ley para reunir aportes fiscales y cotizaciones obligatorias en un fondo único solidario, el cual sea administrado por un ente único y público, que podría ser Fonasa a través de un seguro nacional de salud, y que las Isapres pasen a ser un seguro complementario. ¿Está de acuerdo con esta idea?

-La reforma a Isapres va en el sentido correcto para poder avanzar en tener un plan de salud universal y avanzar bajo la lógica de seguridad social en la Salud. Ninguna reforma de salud exitosa en el mundo se ha realizado de la noche a la mañana ni tampoco con miradas maximalistas y un sesgo ideológico, sino que se han hecho sobre la base de la racionalidad y con la construcción y participación de todos. Si avanzamos en el incremento de gasto público de la salud y con el plan de salud desarrollado vamos a poder avanzar en un fondo mancomunado, en eso no debería haber ningún impedimento. Para ello tenemos que sentar las bases que es lo que precisamente estos proyectos están haciendo. Sobre el avanzar en un seguro único, creo que nuestra institucionalidad no está preparada para ello porque no olvidemos que nuestro sistema de salud tiene otro problema estructural, que es la captura política. No olvidemos que desde el 18 de octubre se dejaron de hacer sobre 500 cirugías diarias. Y a propósito de lo que se ha llamado esta Mesa de Unidad Social y por esa vía que es más política que social, se ha dejado de atender a miles de enfermos, entonces aquí la institucionalidad primero se tiene que fortalecer y poner a los pacientes en el centro antes de hablar que exista un poder único, porque o si no vamos a amputar las capacidades de elección de las personas y eso extraordinariamente grave.

Usted fue el primer ministro de este gobierno que enfrentó una acusación constitucional, a pocos días de asumir en el cargo. Desde que empezó el estallido social ya tenemos 3 libelos acusatorios. ¿Cómo ve el actuar de la oposición?

-A propósito de lo que a mí me ocurrió, los hechos dan cuenta de cuáles son los propósitos de la oposición. No olvidemos que finalmente las cortes dirimieron y dejaron la posición que yo había sustentado en detrimento de la que había tomado Contraloría. Lo que está ocurriendo con esta actitud de algunos sectores de la oposición, no es más que ratificar el descontento ciudadano por ellos, por eso marcan menos del 12% de aprobación en las encuestas, porque están descuidando lo que la población espera: Que legislen para tener una mejor sociedad. Están en una disputa política que no va en el camino que las personas están apuntando, de forma que más allá del «daño» que le puedan producir al gobierno o a los actores que ellos están imputando, le están produciendo un daño al país en su conjunto, se están haciendo un daño a ellos mismos. Están haciendo una agenda que es propia de sus intereses y están descuidando el trabajo legislativo.

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