Publicado el 15 noviembre, 2020

Embajador de Irlanda: “En Chile el desafío es asegurar tener voces independientes en la Convención”

Autor:

Daniela Bas

Paul Gleeson comenta sobre la experiencia constitucional que se ha llevado a cabo en Irlanda desde el 2012 con una Convención Constituyente mixta, hasta hoy con una Asamblea compuesta 100% por ciudadanos seleccionados aleatoriamente. “Había un miedo de que los políticos dominaran la conversación en la Convención”, dice, pero afirma que con ambos procesos se han encontrado soluciones a temas tabúes como el matrimonio igualitario y el aborto. Este jueves compartirán su caso en el seminario organizado por el CEP: “Convención Constitucional: la experiencia irlandesa”.

 

 

Autor:

Daniela Bas

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Ad portas de entrar en un proceso constituyente desconocido para la gran mayoría del país, se hace cada vez más necesario conversar y prepararse para la elección de la Convención Constituyente, en abril. Ese resultado dará luz verde a un año de redacción y discusión sobre una nueva Carta Fundamental para Chile. Irlanda es uno de los únicos países que han vivido procesos constitucionales similares en los últimos años, por lo que conocer su experiencia cambiando la Constitución y gestionando una Convención de casi 100 personas es importante para asegurar el éxito nacional.

En entrevista con El Líbero, el embajador de Irlanda en Chile, Paul Gleeson, comenta que hay diferencias entre los orígenes de los procesos, pero similitudes en el carácter católico y conservador de ambos países. “Para nuestras convenciones tuvimos desafíos bastante similares, con temas que son muy difíciles para nuestros Congresos, pero con una Convención se puede lograr un acuerdo de una manera bastante diferente”, afirma.

Para compartir ideas y perspectivas basadas en las experiencias del país europeo, el Centro de Estudios Públicos (CEP) junto a la Embajada de Irlanda en Chile, realizará el jueves 19 de noviembre el seminario online llamado “Convención Constitucional: la experiencia irlandesa”. Participarán en el encuentro Jane Suiter, investigadora de la Asamblea Ciudadana y de la Convención Constitucional, y Art O’Leary, secretario general del Presidente de Irlanda y ex Secretario de la primera Convención Constitucional.


Jane Suiter comenta a El Líbero que los beneficios del proceso fueron principalmente dos: “Permitió que los ciudadanos sintieran que sus voces eran escuchadas, que puedan tener un impacto”. Por otro lado, le dio la posibilidad a los políticos de plantear temas difíciles a la ciudadanía y conocer su opinión. “Esto les facilita ponerse detrás de los ciudadanos en temas donde normalmente los grupos de interés lo harían muy difícil”, afirma.

El caso irlandés es útil para la realidad chilena ya que han experimentado distintos procesos que los han llevado a obtener aprendizajes y enseñanzas que podrían traspasar al caso de Chile. Entre 2012 y 2014 crearon una Convención Constituyente compuesta por 33 miembros del parlamento y 66 ciudadanos electos de forma aleatoria por una empresa de encuestas, que aseguró su representatividad según edad, género y otras características demográficas. Tras ella se realizó un plebiscito en el que la ciudadanía aprobó mayoritariamente la legalización del matrimonio igualitario, lo que abrió el camino para crear una Asamblea Ciudadana, sin representantes de partidos políticos, compuesta exclusivamente por ciudadanos elegidos al azar. Estas 99 personas se reunieron entre el 2016 y el 2018 y aprobaron el aborto libre en un referéndum.

“La gente en Irlanda opina que nuestra convención y nuestra asamblea de ciudadanos fueron procesos exitosos” afirma el el embajador de Irlanda en Chile, Paul Gleeson. Sobre el caso chileno, señala que hay que “asegurar tener voces independientes”, “igualdad de género y también asegurar los lugares para las comunidades indígenas”.

-¿Cómo fue el proceso para establecer la Convención Constitucional en Irlanda?

-En Irlanda, nuestra constitución es de 1937. Tiene más de 80 años, pero se le han hecho muchos cambios durante los años. Particularmente después de nuestras elecciones del 2011, había un compromiso del nuevo gobierno de iniciar un nuevo proceso sobre cambios en nuestra Constitución. La primera encarnación de eso fue nuestra Convención Constitucional que se llevó a cabo entre 2012 y 2014. Tuvo algunos temas para considerar, lo que es una diferencia con Chile donde tienen una Constitución enteramente nueva para redactar. Para nosotros tuvo 5 o 6 temas que tratar, algunos sobre nuestras elecciones en Irlanda, también sobre el periodo presidencial, el matrimonio igualitario y sobre todo sobre temas ideológicos o morales.

El matrimonio igualitario y el aborto eran tabúes durante muchos años en Irlanda, pero con la Convención y la Asamblea Ciudadana pudimos encontrar soluciones”.

-¿Cómo estaba compuesta la Convención?

-Tuvimos una Convención con 33 miembros de nuestro parlamento y 66 ciudadanos. No tuvimos elecciones para los ciudadanos, sino que fue un proceso aleatorio. Una empresa de encuestas asistió en la elección de 66 ciudadanos de todas partes del país, de todas las edades, géneros, etc., para lograr una buena representación de la ciudadanía. Es como una convención mixta. En ella se consideró varios temas y se recomendó al gobierno tener un plebiscito particularmente sobre el matrimonio igualitario. En 2015 y por una gran mayoría, el pueblo irlandés votó a favor de un gran cambio para nosotros, ya que Irlanda fue el primer país en el mundo que introdujo el matrimonio igualitario a causa de la Convención Constitucional. Antes de eso era un tema muy difícil para nuestro Parlamento, pero con la Convención fue posible. Esto fue un gran cambio para nosotros porque en Irlanda, como en Chile, somos un país con una gran historia católica, conservadora, pero durante los años mucho ha cambiado en Irlanda con el apoyo de nuestra Convención Constitucional.

-¿Por qué se creó esta Convención Constituyente? ¿Cuáles eran los problemas que aquejaban a la ciudadanía?

-Nuestros problemas eran de carácter ideológico, morales, por ejemplo, el matrimonio igualitario y más tarde el aborto también. Eran temas como esos, no sobre la desigualdad, por ejemplo, o temas económicos. Hay diferencias entre nuestro proceso y el proceso en Chile y entre los orígenes de los procesos.

-¿Cómo se asemeja el proceso irlandés con el que se está llevando a cabo en Chile?

-No hay muchos ejemplos en el mundo de convenciones constitucionales en los últimos años. Irlanda y Chile tienen una historia muy similar como países bastante católicos, conservadores en nuestros pasados, que ahora somos miembros de la OCDE donde compartimos nuestras experiencias políticas y tenemos muy buenas relaciones también. Estamos aquí con nuestra nueva Embajada que abrimos el año pasado. Tenemos buenas relaciones y una historia compartida y para nuestras convenciones tuvimos desafíos bastante similares, con temas que son muy difíciles para nuestros Congresos, pero quizás con una Convención podemos lograr un acuerdo en una manera bastante diferente. La gente en Irlanda opina que nuestra convención y nuestra asamblea de ciudadanos fueron procesos exitosos. Los dos temas, el matrimonio igualitario y el aborto eran tabúes durante muchos años en Irlanda, pero con la Convención y la Asamblea Ciudadana pudimos encontrar soluciones. De esta misma manera, Chile tiene el gran desafío porque la gente ha decidido que una Convención Constitucional es la solución. Para Irlanda ahora existe la oportunidad de compartir nuestra experiencia de una convención bastante similar y eso es el objetivo del evento de la próxima semana.

Hay diferentes perspectivas sobre incluir políticos o no, pero con los dos ejemplos en Irlanda tuvimos éxito”.

-De los integrantes en la primera instancia, 66 eran ciudadanos seleccionados según criterios demográficos y el resto eran parlamentarios. Pero luego esto cambió a 99 ciudadanos y se llamó Asamblea Ciudadana (Citizens’ Assembly). ¿Cuál fue la importancia de los independientes?

-Para nosotros era muy importante con la Convención Constitucional asegurar que todo el mundo tuviera la misma oportunidad de hablar, políticos y ciudadanos. Tenía que existir la oportunidad para todo el mundo de participar de la misma manera. Eso era muy importante.

“Tenemos experiencia con nuestra convención y con nuestra Asamblea de Ciudadanos también, que fue entre 2016 y 2018, para comparar nuestras experiencias y cómo pueden trabajar aquí en Chile”.

Aquí en Chile el desafío es asegurar tener voces independientes en la Convención, pero eso es con las elecciones, en Irlanda no las tuvimos. En mi opinión, tenemos experiencia con nuestra convención y con nuestra Asamblea de Ciudadanos también, que fue entre 2016 y 2018, para comparar nuestras experiencias y cómo pueden trabajar aquí en Chile.

Por ejemplo, nuestras experiencias en términos de cómo gestionar una agenda para una convención, cómo elegir expertos y grupos de apoyo para hacer presentaciones, cómo asegurarnos de que todos tengan las mismas oportunidades de hablar y participar y cómo gestionar las votaciones sobre diferentes temas. Con nuestro evento, el próximo jueves, queremos traer las perspectivas de Irlanda con algunas personas que estuvieron muy al centro del proceso para explicar a las personas aquí cómo hemos gestionado este proceso tan importante para que funcione la convención de manera efectiva porque es un gran desafío aquí hacer todo el trabajo durante un período de 12 meses.

-¿Por qué se llevó a cabo esta transición de la Convención Constitucional a la Asamblea Ciudadana?

-Originalmente en nuestra convención había un miedo de que los políticos dominaran la conversación. No estaba claro de que fuera el caso en Irlanda porque la mayoría de los participantes después de nuestra Convención Constitucional estaban felices con el sistema y no creían que los políticos hubieran dominado las discusiones. Pero, algunas personas opinaban que era bueno intentar otro sistema y eso era nuestra asamblea de solo ciudadanos. Fue otra buena experiencia para nosotros. Ahora tenemos una nueva Asamblea de Ciudadanos para considerar otros temas como la igualdad de género este año. Tuvimos una buena experiencia con la Convención Constitucional, pero tuvimos un nuevo gobierno el 2016 y el nuevo gobierno decidió cambiar la estructura de la Convención a una Asamblea de Ciudadanos. Hay diferentes perspectivas sobre incluir políticos o no, pero con los dos ejemplos en Irlanda tuvimos éxito con grandes temas que eran muy difíciles para nosotros antes de las convenciones.

Para nosotros era muy importante con la Convención Constitucional asegurar que todo el mundo tuviera la misma oportunidad de hablar, políticos y ciudadanos”.

-¿Cuáles eran los temas que trataron? ¿Se hicieron referéndum luego de cada uno?

-Después de la convención tuvimos el plebiscito sobre el matrimonio igualitario y también uno para bajar la edad de los candidatos a la presidencia de 35 a 21 años. Eso fue una recomendación de la Convención, pero la gente en el plebiscito lo rechazó, dijo “no queremos hacer ese cambio”. Es interesante eso. También había una recomendación para reducir el crimen de blasfemia de nuestra Constitución y la gente estuvo de acuerdo en el plebiscito. El cuarto fue después de la Asamblea de Ciudadanos el 2018, donde la gran mayoría de las personas decidieron aprobar el aborto. Ahora es posible para todas las mujeres tener un aborto durante las primeras 12 semanas de gestación, eso es otro cambió después de la Asamblea. La última empezó su trabajo este año y no se sabe cuándo va a terminar su trabajo, ha sido más difícil porque se necesita hacer todo en línea y eso es una gran diferencia. Es sobre la igualdad de género en todo sentido, cómo podemos garantizar más igualdad para el futuro.

-¿Mientras se llevaba a cabo el proceso de la Asamblea Ciudadana en Irlanda, cómo continuó el Parlamento su trabajo? 

-Fue muy importante crear un ambiente bueno entre todos los participantes. En Irlanda nuestra Convención era los fines de semana. Todos los fines de las semanas para organizar los 99 participantes y para desarrollar buenas relaciones entre ellos. Creo que es posible tener un ambiente diferente que en un Congreso, donde los congresistas entienden que después tienen más elecciones y necesitan volver a la gente sobre el trabajo que han hecho. En nuestra Convención Constitucional y aquí también, la mayoría de las personas no necesitan volver a los ciudadanos en otras elecciones, es un periodo único para desarrollar un nuevo texto.

Es muy importante aquí tener igualdad de género y también asegurar los lugares para las comunidades indígenas”.

-¿Cómo debiera ser la proporción en la Convención Constituyente chilena? ¿Es importante la representatividad?

-No creo que sea el papel de los diplomáticos decir los elegidos que los chilenos necesitan para su convención. No es nuestro rol. Para mí nuestro papel es solo explicar la manera en que otros país e Irlanda hemos desarrollado este tipo de convención o asamblea y qué ha funcionado para nosotros. Para una nueva Constitución es muy importante tener muchas voces de toda la sociedad y el país. Para mí, es muy importante aquí por ejemplo tener igualdad de género y también asegurar los lugares para las comunidades indígenas. Aquí hay buenos esfuerzos para garantizar que haya muchas voces de todo el pueblo en la convención. Para nosotros es una oportunidad para compartir nuestra experiencia.

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