Polémica generó en Chile cuando -de acuerdo a lo expresado por el subsecretario de Relaciones Económicas Internacionales José Miguel Ahumada-, se conoció la idea de crear una suerte de «cartel del litio» entre Chile, Argentina y Bolivia, con el objetivo de fijar un precio de venta para el mineral.

Este es un proyecto que estaría dando vueltas desde Argentina, por lo que ya hay quienes han alertado sobre los riesgos que generaría una estrategia de este tipo.

Además, esta semana el Gobierno acogió a trámite una solicitud de Codelco, que podría convertirse en la única firma para explotar litio en el salar de Maricunga.

En un nuevo Especial Mirada Líbero el socio de iLiMarkets -consultora en el mundo del litio-, director de Galan Lithium -compañía australiana con un proyecto de Litio en Argentina-, exvicepresidente comercial de SQM, y consultor en litio de empresas nacionales y extranjeras Daniel Jiménez, conversó sobre las implicancias de estas ideas.

«Es una práctica anticuada que no ha funcionado bien en ninguna parte»

«Tomando la arista de un cartel con el objetivo de fijar o mantener precios altos, más allá de que es una práctica anticuada y que no ha funcionado bien en ninguna parte, hay que considerar que Chile hoy produce el 30% del litio que se extrae en el mundo, pero dadas las proyecciones que hay en 2030 el país va a hacer un 13%», explica el exvicepresidente comercial de SQM.

«Argentina hoy es un 5%, Bolivia es cero. Entonces estamos hablando de actores vecinos que hoy son chicos. Hacia 2030 Bolivia probablemente va a seguir siendo chico y Argentina va a crecer mucho, probablemente del tamaño de Chile en términos de producción. Pero este cartel, en el mejor de los casos, podría representar un 25% o 30% de la oferta mundial«, sostiene.

Agrega que «hay actores que son muy grandes. Australia hoy es y va a seguir siendo el mayor productor en el mundo La capacidad de poder influir en los precios de forma determinante con un cartel es baja. Por otro lado, en esta asociación de países, el know how productivo está en Chile, entonces no veo un gran beneficio de una asociación, para Chile no va a haber mucho aprendizaje«.

«Chile y Bolivia son los únicos que tienen alguna restricción con respecto al litio»

Daniel Jiménez dice, además que «el litio es un producto abundante en el mundo, no nos engañemos. Efectivamente el Salar de Atacama, así como Greenbushes en Australia, son dos recursos extraordinarios, con otro nivel de costos de producción respecto a otros recursos promedio en el mundo, pero tienen una capacidad limitada de producción. A los precios actuales, cualquier recurso de litio, por malo que sea, es un buen proyecto. Entonces la oferta va a venir».

El experto explica el hecho de que en el país el litio sea declarado de interés nacional y no concesible. «Este es un tema que viene de la Guerra Fría (…). Hoy, de los países relevantes con producción de litio en el mundo, Chile y Bolivia son los únicos que tienen alguna restricción con respecto al litio».

Desde el punto de vista económico, agrega: «Las cuentas alegres que se sacan hoy hay que sacarlas bien. En términos de ventas de ingresos de litio, asumiendo ciertos precios razonables, va a ser 10 veces mayor la venta de cobre en Chile en 2030 que de litio, de eso estamos hablando. Es una industria pequeña y que va a tener un ciclo de vida. Las tecnologías no tienen vida de más de 20 años y el litio ya tiene más de 20 años, y se está trabajando en sustitutos».

Y profundiza: «Viene el reciclaje y todo el litio que estamos extrayendo hoy se va a reciclar, va a ser muy fácil la recolección. No tenemos un recurso que se consuma como el petróleo, es un recurso que, una vez extraído, va a tener varias vidas. El litio nunca debió haber sido considerado estratégico en Chile».

«En Chile no ha habido ningún incentivo para la exploración de litio»

Con respecto a Codelco, que podría convertirse en la única firma para explotar litio en el salar de Maricunga, el experto afirma que «es, aparte del Salar de Atacama, la única empresa que tiene un CEOL, un permiso de contrato especial de operación de litio en Chile, lo que significa que puede explorar y explotar. Y ese es el gran problema que tiene Chile. No ha habido ningún incentivo para la exploración de litio, porque si descubres litio, este no pertenece al dueño de la concesión minera, y tienes que tratar de conseguir un CEOL».

Distinto es el caso del país trasandino: «En Argentina hoy hay 30 proyectos de litio, y va producir más litio que Chile en siete años más, porque este ha sido considerado un mineral más, por lo que hay incentivos de exploración, inversión y empresas dispuestas a tomar mucho riesgo… en Chile eso no existe», apunta Jiménez.

«Hay un componente ideológico importante en esta decisión»

El consultor en litio añada: «Codelco es una empresa enorme, pero con un perfil de riesgo muy distinto al que tiene una júnior, que está dispuesta a perder todo e invertir 10 millones de dólares… En las grandes empresas, las velocidades, el desarrollo es mucho más lento».

«Hay un componente ideológico importante en esta decisión. Miraría lo que está pasando en el mundo, con Australia, que se convirtió en el mayor productor de litio, nos pasó por encima, nos pisoteó, simplemente porque dejó que se desarrollara esa industria», enfatiza.

Así, sostiene: «Chile perdió la oportunidad de este boom, porque aunque hoy se hicieran todas las cosas perfectas, un proyecto de litio demora entre ocho y diez años en estar en producción».

«Chile tiene que liberar el litio, la política no puede seguir obsesionada con que es estratégico, porque no lo es. Y aunque lo fuera, lo tenemos enterrado y no le podemos sacar valor», afirma.

«Lo que sí debiese hacer el país -plantea- es facilitar la electromovilidad y el almacenamiento estacionario de energía con baterías. Existen estas ganas de hacer baterías, pero no vas a producir baterías en Chile para satisfacer la demanda en Europa o Estados Unidos, porque tienes que traer el 90% de las materias primas en Asia».

Una Empresa Nacional del Litio con «objetivos claros»

Sobre la idea del Gobierno de crear una Empresa Nacional del Litio, señala: «Cualquier objetivo que tenga que ver con desarrollo de ciencia y ciencia aplicada va a ser de valor, ya sea en las tecnologías de extracción de litio, refinación y aguas abajo también, ahí veo la posibilidad de que el Estado aporte».

Pero precisa: «El Estado, en ninguna parte del mundo, ha sido muy eficiente en la producción de bienes, y la idea de una Empresa Nacional del Litio, que no está muy definida, debe tener ciertos objetivos claros, y no ir por el lado de ser un productor de litio».

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