“Lo más peligroso que puede ocurrir para la democracia, es tener un régimen donde el Parlamento le eche la culpa al gobierno de turno, o el gobierno le eche la culpa al Parlamento. Y al final nadie asuma la responsabilidad por nada”, dice el constitucionalista Germán Concha.
Cuál es el mejor régimen político para Chile, y otros temas que marcaron la agenda esta semana en la Convención Constitucional, los abordan la convencional Marcela Cubillos junto al constitucionalista Germán Concha y el director de El Líbero, Eduardo Sepúlveda, en un nuevo capítulo del Podcast Constituyente.
Germán Concha se refiere sobre cuál es el régimen más idóneo para Chile: “Cuando se propone pasar del actual régimen presidencialista al semi-presidencialista como se plantea, se suele utilizar el sistema francés como ejemplo”.
Sin embargo, el constitucionalista explica que esto es desconocer cómo funciona el sistema en dicho país, ya que primero se elige al Presidente y después de esa votación a los parlamentarios con el Presidente electo. Asimismo, los parlamentarios se eligen con sistema uninominal: un parlamentario por distrito y con segunda vuelta.
Entonces, decir que se quiere cambiar el de Chile para que la figura del Presidente tenga menos fuerza o atribuciones es “no entenderlo, porque finalmente se le da mucha más fuerza a la figura. El Presidente electo una vez que gana sale a hacer campaña para que elijan a su jefe de gobierno y parlamento”, plantea el constitucionalista.
Además, sectores en la Convención proponen ir tras un régimen parlamentario. Germán Concha es enfático en señalar que “tiene muchas virtudes en su funcionamiento”. No obstante, “requiere una cierta tradición e historia. Es necesaria una muy buena disposición del sistema para instalarlo, y eso se ve difícil en Chile”.
A su vez, el también académico de la Universidad Católica repara en otro punto: “Cuando en Chile se acortó el periodo presidencial de los 8 a 6 años y, finalmente, el 2005 a 4 años se nos olvidó una cosa que era muy importante en el diseño original. Éste tenía elección del Congreso en la mitad del periodo y operaba con una correlación política de fuerzas”.
Esto permitía que la ciudanía pudiera manifestarse acerca del plan de gobierno del Presidente. “Ahí qué es lo que pasaba si el Congreso se ponía obstruccionista y le decía que «no» a todo al Presidente, él tenía la oportunidad de hacer campaña para que la gente lo cambiara”, destaca Concha.
“El problema se produjo que al bajar a 4 años el periodo presidencial no se bajó el de los diputados. Al hacer esto se desacoplaron los incentivos porque el parlamentario puede ir a la reelección, pero el Presidente no”, puntualiza. «El parlamentario no tiene ningún incentivo para colaborar con el Presidente». De ahí que subraye que «existe un desacople en el sistema político actual que hay que corregir».
«Se vio la peor cara de la Convención, que es tolerante con la violencia, pero intolerante con quien piensa distinto»
En tanto, la convencional Marcela Cubillos y, siguiendo en línea con lo que ocurre al interior de la Convención, opina sobre el fallido punto de prensa de tres convencionales de Chile Vamos para hablar de los incidentes en la macrozona sur del país, cuando fueron interrumpidos a gritos por una asesora de la ex Lista del Pueblo.
“Cuando aún no se sabe en detalle lo que ocurrió en La Araucanía, nos pedían minuto de silencio por muertos, e inmediatamente Loncón y Linconao culparon al Estado de Excepción sin saber ni conocer los detalles. Y sin condenar la violencia”, señala la constituyente.
Agrega que el jueves “se vio la peor cara de esta Convención que es tolerante con la violencia, pero intolerante con quien piensa distinto».
Y, como integrante de la Comisión de Sistema Político, también tiene palabras para la discusión del régimen de Chile: “El debate se ha dado entre régimen parlamentario, presidencial, semipresidencial y, al mismo tiempo, mantener el Congreso bicameral o unicameral”.
“Hasta ahora lo más interesante de las discusiones es analizar cuál es la causa de la crisis política de los últimos años. Algunos la atribuyen al excesivo presidencialismo, pero cuando tú escuchas a los expositores y empiezan a hablar del fraccionamiento de los partidos o de otro tipo de cosas, hay que tener mucho cuidado para no dar una solución que sólo agrave el problema y que no lo solucione”, concluye la convencional.
