“El problema no es que estén tratando temas que no corresponden, el problema es el contenido de las normas que se están discutiendo que pueden llamar a cierta preocupación. En algunas comisiones, como  Sistema de Justicia, hay ciertas tendencias que pueden tensionar a quienes creemos que tienen que existir más márgenes de libertad”. Con esta idea, el analista y político y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, Cristóbal Bellolio, aborda las normas que se están discutiendo -algunas ya aprobadas en comisión- y que están en el ojo del huracán.

Como es el caso de la iniciativa que propone la creación de un Consejo Nacional de Medios de Comunicación, que afectaría la libertad de prensa según expertos, liderada por el Parido Comunista que se presentó en la Comisión de Derechos Fundamentales; o la propuesta para limitar el período de los magistrados o al creación de un consejo que evalúa la labor de los jueces, que sea integrado por miembros designados por el Ejecutivo. Ante medidas que afectarían al Poder Judicial, el mismo pleno de la Corte Suprema salió a alertar sobre la necesidad de velar por su independencia.

En este sentido -sobre la iniciativa de un comité evaluador- el convencional del Colectivo del Apruebo, Agustín Squella, señala: «No veo al próximo Presidente de la República nombrando a la comisión que algunos proponen para hacer un juicio público a los ministros de la Suprema y de Cortes de Apelaciones».

Para el académico de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, “es inevitable que la Convención Constitucional comience a chocar con algunos poderes del Estado especialmente cuando se ponen en entredicho la autonomía e independencia de tales poderes”. Ante esto, relata que el principal problema  es que la Convención perderá tiempo y gastará energías en dimes y diretes con esos poderes del Estado, cuestión que es lamentable si pensamos en la relevancia del proceso.

Y añade: “En lugar de seguir una ruta institucional de debate, éste se comenzará a personalizar, lo que naturalmente trae otra clase de problemas, saliendo a relucir las agendas propias o personales de algunos convencionales”.

En este punto, coincide el convencional Andrés Cruz (Colectivo Socialista) quien ve que  “muchos de los convencionales no han entendido que esto no se trata de sacar un provecho particular, satisfacer sus egos, de ganar la pelea política pequeña de corto plazo o pavimentar sus futuras carreras políticas, más aún cuando hay un plebiscito de salida”, señala.

Además, el convencional Cruz reflexiona: “Es efectivo que hay quienes postulan propuestas maximalistas, rabiosas, refundacionales y extremistas, pero es también cierto que son los propios medios de comunicación quienes sirven de caja de resonancia de estas posiciones, instalándolas como si fuesen compartidas por la mayoría de los convencionales o incluso como posiciones oficiales de la Convención, sin recoger perspectivas más moderadas”.

¿Qué hacer ante la polémica semana? Desde el Colectivo del Apruebo, Squella y Eduardo Castillo opinan al respecto. El primero piensa que es oportuno apuntar a la “concentración en el trabajo” para mejorar el debate de ideas, y suma: “Tenemos que darnos cuenta del poco tiempo que nos queda. Menos territorio y más escritorio. Más búsqueda de acuerdos que lucimiento público de ideas  que puedan perjudicar. Es muy importante lo que está en manos de la Convención, histórico nos gusta decir, y a esa importancia tenemos que responder”.

En cambio, Castillo hace un punto y aclara que la Convención está en una instancia de presentar iniciativas constitucionales, por lo tanto, éstas se debaten en la medida en que se presentan, pero “es sólo la primera etapa donde se están discutiendo las propuestas de manera general”.

Asimismo, puntualiza las etapas del proceso: “Luego los convencionales tienen la posibilidad de introducir indicaciones a esos textos aprobados en general. Cada comisión debatirá para aprobar o rechazar esas indicaciones. Después llegan al pleno y se votan finalmente”.

«Proteger a la convención de los convencionales»

Ante el ambiente de incertidumbre que existe en torno a la Convención, el analista político Cristóbal Bellolio, pide que el grupo conformado por el Frente Amplio y Colectivo Socialista, que llega a La Moneda en marzo, manifiesten su desacuerdo con los grupos más radicales. Con Pueblo Constituyente y los movimientos sociales, ya que dice no verlos preocupados de tener una Constitución que realmente refleje el mínimo común de las visiones del país. “Los veo más preocupados en revertir todo lo que hay actualmente, y propinarle derrotas a la derecha. Cualquier cosa que propone se le dice que no. Hay que reconsiderar esa visión porque las últimas elecciones presidenciales demostraron que son un grupo numeroso importante, y la idea es que el texto de la Convención sea aprobado por la mayor cantidad de gente posible”.

En tanto, Mauricio Morales vislumbra que el camino no será sencillo, puesto que las normas se aprueban por mayoría en las comisiones, pero por los dos tercios en el pleno. Y piensa que “va a ser una Constitución más larga que la actual porque los convencionales negociarán sus apoyos, respaldando iniciativas de otros para aprobar las iniciativas propias”.

Un papel clave debería tener la mesa directiva según el convencional Andrés Cruz. “El rol de la mesa debería ser más efectivo para proteger a la convención de los convencionales y comunicar lo que efectivamente está ocurriendo”.

Deja un comentario

Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.