El encuentro frente a Argentina marcó el inicio del técnico uruguayo Martín Lazarte al frente de nuestra selección, transformándose en el “míster” N° 60 en ocupar la banca nacional. Y no podía ser de mejor manera, pues Chile jugó este compromiso con variadas adversidades previas que hacían presagiar un “papelón”, que se hubiera llamado el “desastre de Santiago del Estero”. Pero nada de eso ocurrió y la Roja, sin jugar un gran partido, se las arregló para que Argentina se fuera desdibujando a medida que pasaban los minutos; Chile mostró un orden y esquema táctico que parecía haber olvidado.

El fútbol es de momentos y de situaciones que marcan un antes y un después en un partido. El gol de Messi a los 24’, a través de un penal -opinable si lo fue- no hizo que Chile se derrumbara y, por el contrario, fue el acicate para sacar a relucir algo que va más allá del futbol y que yo llamo el fuego sagrado. Y fueron Claudio Bravo desde el arco, junto a Medel, Isla, Aránguiz, Pulgar y Alexis Sánchez, los que empujaron en una primera instancia, y que obligó a los transandinos a replegarse más cerca de su arco. Hasta que a los 36’ llega el empate con gol de Alexis y ahí empieza a cambiar el partido y a justificarse la paridad.

Mejoran su nivel Jean Meneses, Eugenio Mena, quedando Maripan de mal rendimiento, protegido y auxiliado por sus compañeros de defensa. En cuanto a Vargas y Galdámez, poco y nada; quedaron en deuda. En mi opinión, la espectacular tapada y volada de Claudio Bravo al desviar un tiro libre de Messi al final del primer tiempo fue lo que hizo prender las alarmas a los argentinos. En ese instante, su técnico Lionel Scaloni y jugadores comprendieron que iba ser muy difícil hacer un gol al pórtico chileno, ese olfato casi nunca falla.

Por la contraparte, Lazarte y los históricos leyeron lo contrario, y no hay duda, pensaron, que se puede empatar y porqué no ganar. De esto se da cuenta el técnico argentino y realiza dos cambios empezando el segundo tiempo, y el tercero a los 62’’. Tres jugadores de refresco para retomar el control del partido, situación que no sucede; por el contrario, Chile se afirma e intenta inquietar al debutante arquero trasandino. Faltando diez minutos, ambos equipos cierran el compromiso y dan señales que el empate no está tan mal y que hay resultados peores.

Ahora bien, el partido clave a ganar es el del próximo martes ante Bolivia, porque, de no ser así, el empate en Argentina no habrá servido de nada. Un triunfo dejaría a Chile con 8 puntos y por primera vez en zona de clasificación y en el partidor rumbo a Qatar 2022.

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