No es la primera vez que nos toca o nos hacen jugar de local en otro país. Recuerdo que en 1982 Cobreloa no pudo jugar en Calama por una de las finales de la Copa Libertadores ante Peñarol. El argumento era que el estadio era muy chico y no reunía las condiciones. En el partido de visita en Montevideo empataron sin goles. Naturalmente en Calama lo más probable habría sido un triunfo de los loinos y hoy tendrían en sus vitrinas la codiciada Copa Libertadores, pero no fue así: se jugó en Santiago y Cobreloa perdió 1-0 con gol de Fernando Morena en el minuto 89’.

Otra fue la localía que tuvimos que hacer en Mendoza para jugar con Venezuela por las Eliminatorias del Mundial de Italia 90. En esa oportunidad, la razón fue que en el Estadio Nacional cayeron cuatro naranjas durante el partido Chile 1 – Brasil 1, y para que la diferencia de goles no favoreciera a Chile, nos sacan a Mendoza para que de esta manera no se le ganara por muchos goles a la “Vinotinto”; era la forma de asegurar que el empate le sirviera a Brasil y pudiera sacar los pasajes para Italia. Mejor no recordar cómo terminó todo ese escándalo, pero lo que describo es la génesis de lo que realmente pasó.

Por lo tanto, no es de extrañar lo que le sucedió a Coquimbo en esta serie de desencuentros entre la ANFP, los organismos sanitarios chilenos y la CONMEBOL. No voy a entrar en los detalles, porque éstos son de dudosa interpretación de las normas y reglamentos, que todos dicen respetar, pero que en realidad lo aplican a su verdadero antojo y amaño.

El presidente de Coquimbo expresó que “Chile no tiene peso ante el ente Sudamericano” y tiene razón. Hemos tenido muchos cambios de mando en la ANFP y no se ha podido establecer una buena relación con la CONMEBOL, que la preside Alejandro Guillermo Domínguez, de 48 años, que lleva cinco en el cargo y no me cabe duda que presidirá el ente rector del futbol sudamericano por muchos años más. Por lo mismo, es recomendable tener un acercamiento y reestablecer confianzas con él.

Es interesante puntualizar que Chile tuvo dos presidentes de la CONMEBOL: Don Luis Valenzuela Hermosilla dirigió 16 años (1939 – 1955) y Don Carlos Dittborn, dos (1955 – 1957). Indudablemente tener a dos chilenos por 18 años al mando fue decisivo para que Chile organizara el Mundial de 1962. Posteriormente, el peruano Teófilo Salinas y el paraguayo Nicolás Leoz dirigieron con mano de hierro la organización durante 47 años, entre 1966 y 2013.

Al terminar no cabe otra que felicitar y elogiar a Coquimbo Unido, que sabe que para ser campeón hay que ganarles a todos y a todo. Incluida la pandemia, que con su Covid 19 sirvió de excusa para postergar y sacar el partido, debiendo el equipo hacer un verdadero Via Crucis, que partió en la 4° Región, después a Santiago y finalmente a Paraguay. Afortunadamente, en la cancha de Asunción funcionó la Defensa y hubo algo de Justicia.

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