Publicado el 1 julio, 2021

[Columna Constituyente] Marisol Peña: Participación y transparencia en la Convención

Abogado y profesora de Derecho Constitucional Marisol Peña Torres

Si se logra un adecuado nivel de participación de la ciudadanía en el trabajo de la Convención, la garantía de una Constitución “ciudadana” será mayor. Y se evitaría que los electores nos sintamos relegados al mero rol de ratificar, en el plebiscito de salida, lo que un grupo determinado de personas haya acordado entre cuatro paredes.

Marisol Peña Torres Abogado y profesora de Derecho Constitucional
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Este fin de semana se reunieron, vía telemática, 91 convencionales constituyentes para definir y acordar diversos aspectos prácticos del trabajo de la Convención Constitucional, cuya fecha de instalación está fijada para el día 4 de julio próximo.

Hoy queremos reparar, especialmente, en la frase pronunciada por la constituyente Patricia Politzer en el contexto de esa reunión virtual. Aludiendo a los temas de presupuesto, ella sostuvo que “hay que pelear con el Gobierno una reasignación de presupuesto. La participación ciudadana es un foco fundamental que requiere más presupuesto del que está asignado”. Según se informa en la página web del Congreso Nacional, el presupuesto contemplado para participación ciudadana y difusión alcanza los 500 millones de pesos. 

A la luz de ese antecedente, no podemos sino coincidir con la postura de la convencional constituyente mencionada. Se trata de una suma irrisoria para satisfacer dos de los principios más importantes que deberán rodear el trabajo de la Convención. Uno es la participación ciudadana y, el otro, es la difusión, esto es, la transparencia.

A pesar de que la importancia de ambos principios parece obvia, resulta necesario detenerse en sus fundamentos.

La participación ciudadana proveniente de los diversos sectores de la sociedad civil, a través de audiencias públicas (en Santiago y en regiones), remisión de comunicaciones escritas o consultas a expertos, no sólo está llamada a ilustrar el debate de los constituyentes en temas específicos como pueden ser el manejo de los recursos naturales, la responsabilidad fiscal o el alcance que deben tener determinados derechos fundamentales, sino que es una vía indiscutible para infundirle mayor legitimidad al trabajo de la Convención. Incluso podría afirmarse que si se logra un adecuado nivel de participación de la ciudadanía en el trabajo de aquella, la garantía de una Constitución “ciudadana” será mayor. Al mismo tiempo, evitaría que los electores nos sintamos relegados al mero rol de ratificar, en el plebiscito de salida, lo que un grupo determinado de personas haya acordado entre cuatro paredes. Me parece que ésta es la diferencia exacta entre una Constitución “para” Chile y la Constitución “de” Chile.

Por otra parte, no se trata de habilitar un buzón en el Palacio Pereira para que quien lo estime conveniente deposite sus sugerencias o aportes, pues lo que importa es el diálogo con la ciudadanía. Este será auténtico si se intercambian pareceres, preguntas, cuestionamientos, de modo que la sociedad civil perciba que su aporte es incumbente o que tiene incidencia en los asuntos que se están decidiendo. De allí que deba pensarse en la forma de retroalimentar el aporte de quienes decidan participar, tarea en que la Secretaría Técnica de la Convención podría jugar un papel relevante, así como en la programación de las audiencias, a fin de evitar que se favorezca la presencia o los aportes de ciertos grupos o sectores en desmedro de otros.

El segundo principio que exige mayor presupuesto es el de la transparencia. Este no sólo es un valor consustancial a la democracia contemporánea sino que cumple el objetivo de permitir que una ciudadanía más activa, como la que se ha ido desarrollando en todos los países del mundo, pueda realizar un adecuado accountability o exigencia de rendición de cuentas a quienes ha confiado un especial depósito de confianza. En este caso, el de redactar el nuevo marco de convivencia que regirá a nuestra generación y a las que vengan en el futuro.

Sólo a modo de ejemplo, cuando se tramitó la reforma constitucional mexicana, en el año 2016, la ciudadanía pudo hacer comentarios al borrador de la Constitución y publicar ensayos a través del sistema PubPub (una plataforma de publicación abierta similar a Google Docs). A su vez, los comentarios de los usuarios y las ediciones se registraron en un panel lateral con enlaces a la parte del texto referida con lo cual se tenía una información permanente de los avances de la reforma y la posibilidad de incidir en su curso.

Así, si queremos tener una Constitución ciudadana y legitimada, deben valorarse debidamente los principios comentados, con un presupuesto acorde a su importancia.

  1. Oscar Carrasco Iturriaga dice:

    Creo que seguir aumentando el presupuesto a esta mal llamada Convencion Constituyente que mas parece una Asamblea Revolucionaria, seria lesivo en lo economico. Es mas con la ignorancia derramada por los constituyentes en la prensa escrita y hablada, no creo que al haber una participacion activa de la ciudadania esta imagen de pobreza franciscana en lo intelectual no variaria para nada.Por ultimo, para lo unico que serviran estos dos años, sera para mal gastar tiempo y dinero.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más
Cerrar mensaje

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior hazte miembro, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podamos ampliar nuestra labor.

HAZTE MIEMBRO