El mes de junio solo lleva 15 días y ya se perfila como uno de los más violentos que ha vivido la Macrozona Sur en el último tiempo. Entre el 9 y el 15 de junio se registraron cinco atentados, una cifra que no se veía desde enero de 2024, cuando ocurrieron ocho ataques entre el 15 y el 21 de ese mes.
La escalada de violencia registrada durante la semana pasada está relacionada con una protesta de los presos mapuches en la cárcel de Angol, quienes han formulado exigencias específicas para la celebración del We Tripantu, o Año Nuevo mapuche, las que fueron rechazadas por las autoridades.
El 10 de junio, el lonko de Temucuicui, Víctor Queipul, acudió a la Dirección de Gendarmería en Temuco para negociar estas condiciones, pero terminó detenido. A partir de entonces, comenzaron una serie de ataques incendiarios contra iglesias y camiones, se levantaron barricadas, se registraron disparos en rutas, y un carabinero resultó herido de bala en una pierna.

El lonko de Temucuicui en el origen de la violencia
Antes de ser detenido, Queipul se dirigió a los medios presentes en el lugar y lanzó una amenaza: “Esta cuestión es sin llorar. Ojalá que cuando les pase algo no anden pidiendo justicia y que los ayude”. Luego agregó: “Cuidado, en algún momento, cuando no sean funcionarios, nos podemos encontrar por ahí. Se los digo yo aquí, públicamente”.
Horas después, la frase “Esto es sin llorar” apareció en un lienzo dejado por la Resistencia Mapuche Malleco (RMM) tras un atentado ocurrido alrededor de las tres de la madrugada del 11 de junio en la hostería “Lejano Oeste”, ubicada en el kilómetro 596 de la Ruta 5 Sur, en Ercilla, cerca de Temucuicui.
El ataque ocurrió en la localidad de Pailahueque, dentro del estacionamiento de la hostería, donde dormían los ocupantes de seis camiones. Encapuchados armados irrumpieron en el lugar, realizaron disparos, golpearon a dos conductores y les obligaron a bajar de sus vehículos, que luego fueron rociados con acelerante e incendiados.
El lienzo encontrado en el lugar tenía la inscripción: «Néstor Flores-director (de Gendarmería en La Araucanía)/ Héctor Miranda-alcaide (de la cárcel de Angol) esto es sin llorar!! libertad p.p.m. las autoridades mapuches se respetan!! Resistencia Mapuche Malleco».
Tres días, tres atentados
La misma madrugada del 11 de junio, cerca de las 05:50 horas, al menos tres sujetos interceptaron un camión en la comuna de Nueva Imperial. Realizaron disparos al aire, obligaron al conductor a descender y luego incendiaron el vehículo en plena ruta. Más tarde, a través de redes sociales, los responsables “repudiaron” el actuar de Gendarmería y expresaron su preocupación por el lonko Queipul.
En otro ataque, ocurrido la madrugada del 12 de junio –mientras Queipul aún permanecía detenido a la espera del pronunciamiento de la Corte de Apelaciones de Temuco– un grupo de encapuchados armados quemó completamente la capilla San Francisco, ubicada en el kilómetro 44 de la ruta Curacautín-Victoria. Durante el atentado realizaron disparos al aire y, en su huida, esparcieron miguelitos en el camino. En el lugar se encontró un lienzo con un mensaje que decía: “Que Gendarmería asuma las consecuencias sin llorar. Nuestra autoridad lonko Víctor Keipul se respeta”.
El cuarto hecho violento en La Araucanía se registró el 13 de junio, cuando un grupo de desconocidos atacó a balazos a personal de Carabineros que cumplía labores de protección en el sector San Ramón, comuna de Ercilla. Según informó el general Cristian Mansilla, jefe de la Zona de Control de Orden Público en La Araucanía, los funcionarios “fueron atacados cobardemente con armas de fuego desde zonas boscosas, donde uno de nuestros carabineros resultó lesionado con un impacto balístico en una de sus piernas”. Añadió que la herida fue de carácter importante, aunque el carabinero se encontraba fuera de riesgo vital.
La Fiscalía dispuso que el proceso investigativo y pericial fuera desarrollado por equipos del OS9 y Labocar.

Sabotaje a la vía férrea en Máfil
El quinto hecho violento registrado por el Indicador de Violencia e Impunidad de El Líbero ocurrió en la comuna de Máfil, región de Los Ríos.
La Fiscalía está investigando un posible sabotaje a la vía férrea, ocurrido en el kilómetro 796, donde se detectó la extracción de al menos un perno de anclaje, pieza clave para fijar los rieles a los durmientes.
Los dos tripulantes de un convoy compuesto por una locomotora y 81 carros sin carga notaron una inestabilidad en la vía. Al detener completamente la marcha, observaron que uno de los rieles se encontraba levemente desplazado. Tras una inspección, descubrieron que faltaba al menos un perno de sujeción.
Además, hallaron un lienzo con demandas por la liberación de los autodenominados presos políticos mapuches, en el que se mencionaba a Héctor Llaitul, Luis Tranamil y Nelson Queipul. Junto al mensaje, se encontraron municiones calibre 9 milímetros sin percutar.
Por instrucción del Ministerio Público, la Brigada de Investigaciones Policiales Especiales (BIPE) y el Laboratorio de Criminalística (Lacrim) de la PDI quedaron a cargo de las diligencias para identificar a los responsables.
Fiscalía pide presidio perpetuo para los hermanos Antihuen por triple homicidio de carabineros en Cañete
En otro hecho que marcó la semana, la Fiscalía Regional de La Araucanía presentó una extensa acusación en contra de los hermanos Felipe, Tomás y Yeferson Antihuen Santi, así como de Nicolás Rivas Paillao, imputados por el brutal asesinato de tres funcionarios de Carabineros emboscados en Cañete la noche del 26 de abril de 2024, víspera del Día del Carabinero.
El escrito, de 110 páginas, fue ingresado al Juzgado de Garantía de Cañete por el fiscal regional Roberto Garrido, quien pidió presidio perpetuo calificado para los cuatro acusados. Además, solicitó penas adicionales que en algunos casos podrían elevar las condenas hasta superar los 90 años de prisión efectiva.
La investigación del Ministerio Público apunta a que el ataque fue premeditado y meticulosamente ejecutado. Los imputados habrían coordinado la emboscada en torno al arresto domiciliario de su tío, Carlos Antihuen. Según la acusación, siguieron la rutina de los carabineros encargados de fiscalizar esa medida y cerraron deliberadamente el portón de acceso a la vivienda para obligar a los uniformados a descender del vehículo.
Fue entonces cuando los atacaron con armas de fuego. Las víctimas fueron el sargento Carlos Cisterna Navarro (43), y los cabos Sergio Arévalo Lobo (34) y Misael Vidal Cid (30). Tras asesinarlos, los agresores cargaron los cuerpos en la patrulla y luego la incendiaron con acelerante extraído de una motosierra policial, dejándolos calcinados.
Además del presidio perpetuo, la Fiscalía solicitó condenas específicas por cada uno de los delitos cometidos:
- Felipe Antihuen (29): 24 años adicionales por robo con violencia, incendio, porte ilegal de armas y traslado ilegal de restos humanos.
- Tomás Antihuen (22): 29 años adicionales, incluyendo 5 por tenencia de arma prohibida —una subametralladora UZI perteneciente a uno de los carabineros asesinados— encontrada al momento de su detención.
- Yeferson Antihuen (19): el que más penas arriesga. Se le suman 53 años adicionales por delitos como robo con intimidación, receptación de vehículos y homicidio calificado frustrado, totalizando más de 93 años.
- Nicolás Rivas Paillao (19): arriesga 15 años adicionales por robo con violencia, más la pena perpetua solicitada por su participación en el triple homicidio.
La Fiscalía también pidió las penas accesorias, el comiso de bienes usados en los delitos y que los imputados asuman las costas del proceso.
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