En el marco de su visita al país para pasar las fiestas de fin de año junto a su familia, la ex Presidenta y Alta Comisionada de las ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, explicitó lo que era un secreto a voces. Mediante un un video difundido por su Fundación Horizonte Ciudadano, dejó de manifiesto su apoyo para Gabriel Boric en la elección presidencial de este domingo.
Desde Santiago, la ex Presidenta @mbachelet nos recuerda lo importante que está en juego en estas elecciones presidenciales: «No da lo mismo por qué candidato se vota, y por eso yo voy a votar por @GabrielBoric«????.#BoricPresidente #BoricPresidentedeChile pic.twitter.com/BoLXEOjSTy
— Horizonte Ciudadano ???? (@h_ciudadano) December 14, 2021
Dice la ex Mandataria: «Nadie puede quedar indiferente. Elegir a un Presidente que asegure que nuestro país pueda realmente continuar en una senda de progreso para todos, una senda de mayor libertad, igualdad, de derechos humanos que se respeten; un medioambiente sostenible y por supuesta la oportunidad de una nueva constitución. No da lo mismo por qué candidato se vota. Por eso yo voy a votar por Gabriel Boric».
Si bien la ex Mandataria aclara que está en sus vacaciones y hace esto como «ciudadana», el cargo que ostenta en la ONU es un tema a considerar, existen reglas para los funcionarios de Naciones Unidas.
Es por ello, que con su apoyo explícito a una de las opciones presidenciales estaría transgrediendo el Reglamento del Personal y Estatuto del Personal de las Naciones Unidas.
En el capítulo Derechos y obligaciones fundamentales del personal, letra f) se lee:
«Si bien las opiniones y convicciones personales de los funcionarios, incluidas las de orden político y religioso, son inviolables, los funcionarios deberán asegurarse de que esas opiniones y convicciones no menoscaben sus deberes oficiales ni los intereses de las Naciones Unidas. En todo momento se comportarán de una forma acorde con su condición de funcionarios públicos internacionales y no realizarán actividades incompatibles con el fiel desempeño de sus funciones en las Naciones Unidas. Evitarán todo acto y, en especial, toda declaración pública que pueda desprestigiar su condición de funcionarios públicos internacionales o que sea incompatible con la integridad, la independencia y la imparcialidad requeridas por tal condición”.
Además, en la letra g) del mismo apartado, se estipula:
«Los funcionarios podrán ejercer el derecho de sufragio, pero se asegurarán de que su participación en cualquier actividad política sea compatible con la independencia y la imparcialidad que les exige su condición de funcionarios públicos internacionales y no las menoscabe».
Al video publicado hoy se suma que el propio candidato Gabriel Boric corroboró ayer en el debate transmitido por Anatel que asistió a la casa de la ex Presidenta en donde “conversaron”.
Su contendor para llegar a La Moneda, José Antonio Kast, cuestionó el actual de la Alta Comisionada: “Lamento que ella haya hecho un intervencionismo de ese tipo sabiendo que representa a todos los chilenos en el exterior”.
Gobierno: «Ella sabrá cuáles son los límites de acuerdo a su rol como Alta Comisionada»
En el gobierno, y en el oficialismo, en general, no se sorprendieron por el apoyo de Bachelet a Boric. Muchos recordaron la adhesión que antes le había entregado a Paula Narváez (PS). Pero sí hicieron un punto sobre su cargo.
El ministro del Interior, Rodrigo Delgado, señaló: «No nos genera mayor sorpresa el apoyo de la expresidenta Bachelet a una candidatura. Obviamente ella sabrá cuáles son los límites de acuerdo a su rol como Alta Comisionada”.
Por su parte, el titular de la Segpres, Juan José Ossa, apuntó: “No es misterio para nadie cuál pueda ser su preferencia electoral y nosotros damos por sentado que ella habrá analizado todas las limitaciones, protocolos que puedan existir para no involucrarse en política interna de los países. No nos es de mayor relevancia».

La señora Bachelet demuestra con su declaración que no respeta las directrices y normativas que dicta la ONU para la posición que ostenta. Desprestigia a la ONU y hace que sus opiniones, como representante de esa Organización, no tengan la imparcialidad y fuerza moral necesaria para generar un impacto al nivel que se requiere de ese organismo mundial. Bachelet no tiene el nivel que se requiere para esa posición y la ONU no debería dejar pasar este hecho para recuperar su credibilidad como ente imparcial de la política mundial.