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Publicado el 20 de mayo, 2019

Alejandro Ferreiro (DC): “Lo más razonable sería que la persona que cotiza decida dónde destina el 4%”

Autor:

Javiera Barrueto

El ex superintendente de Pensiones y ex ministro de Economía (DC) califica como un “juicio de realidad” que el gobierno haya tomado propuestas externas al proyecto planteado originalmente, como que el 4% de cotización adicional sea administrado por un ente público. Se refiere, también, a la necesidad de diálogo:  “Espero que prevalezcan los acuerdos, más que darse gustitos a corto plazo tratando de vencer al adversario por sobre el intento de construir con él”.

Autor:

Javiera Barrueto

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El respaldo que le entregó la Democracia Cristiana, y un sector del Partido Radical, a la reforma previsional significó un factor decisivo para que se aprobara la idea de legislar el jueves, tras la negativa del resto de la oposición. Y precisamente en el camino por el que optó el partido liderado por Fuad Chahin, fue clave el trabajo que desarrolló el ex superintendente de Isapres y de Pensiones, Alejandro Ferreiro.

De hecho, tres semanas antes que el tema de pensiones fuera discutido en la comisión de Trabajo, el también ex ministro de Economía, le entregó un documento a la directiva y a la bancada con los principales ejes. Desde el partido, incluso, destacan su visión como parte de las definiciones por las que se inclinó la DC. Ferreiro, quien se ha convertido en una de las principales voces en torno al tema de pensiones, asegura que la iniciativa del gobierno tiene “muchas fortalezas” y valora que se haya construido sobre la base del proyecto que presentó el gobierno anterior en 2017. “La distancia en las propuestas no eran tan altas como para hacer de esto una guerra política como la que se ha hecho”, sentencia.

-¿Qué ejes debería promover la reforma?

-A nivel global la reforma de pensiones debería aumentar el esfuerzo de ahorro de los chilenos que es insuficiente para poder satisfacer la expectativa de pensión. Eso significa aumentar la tasa de contribución, disminuir las lagunas previsionales, instruir más activamente a los independientes informales, eventualmente propiciar una postergación de la edad de jubilar, favoreciendo un desarrollo más activo del mercado laboral para los adultos mayores. En segundo lugar, sabemos que muchas personas no van a lograr con ese ahorro propio una pensión adecuada. El Estado tiene que fortalecer el aporte a través de un Pilar Solidario reforzado 2.0. Hemos avanzado bastante en la reforma del 2009, se han reajustado las pensiones básicas solidarias, pero hay que hacer todavía un esfuerzo fiscal adicional para compensar las pensiones bajas. En tercer lugar, hay que buscar una manera de generar un acuerdo transversal respecto de esta reforma, no solo porque es una ley que requiere mayorías para ser aprobadas, sino para que un sistema de pensiones sea estable e incluso eficaz, debiera concitar la adhesión y el apoyo, ojalá, de grandes mayorías.

-En ese sentido, ¿considera que la reforma del gobierno está bien encaminada?

Es una reforma que tiene muchas fortalezas, además se construye en parte sobre la propuesta del gobierno anterior. Ambas propuestas, la del gobierno anterior que presenta la Presidenta Bachelet como ésta, son propuestas técnicamente sólidas. Son distintas, hay algunos aspectos que me gustan más de una que de otra, pero en definitivamente estamos frente a propuestas que abordan problemas similares a través de instrumentos similares pero también en ocasiones distintos. La distancia en las propuestas no era tan altas como para hacer de esto una guerra política como la que se ha hecho. Me alegro que se haya hecho el esfuerzo de construir puentes y de aprobar la idea de legislar para discutir los detalles y los acuerdos en la discusión más particular.

Hay que buscar una manera de generar un acuerdo transversal respecto de esta reforma para que el sistema de pensiones sea estable»

-Usted planteó que los proyectos de Bachelet y Piñera encarnan en lo esencial propuestas idóneas y razonables para abordar el desafío. De esa manera, ¿cómo se podría explicar que la oposición, sin considerar la DC y el PR, no haya aprobado la idea de legislar la reforma?

-La política influye mucho, no estoy seguro de que todos los parlamentarios hayan tenido el tiempo ni la disposición de leer en detalle los proyectos de ley y de hacer las comparaciones correspondientes. Aquí hay una lógica de gobierno y oposición donde lo que otro propone -por ser adversario- tiene que ser malo por definición, y si lo proponen mis aliados tiene que ser bueno. Esa lógica divisiva de gobierno y de oposición explica, en algún sentido, el rechazo y la exacerbación de diferencias y discursos que no contribuyen a la búsqueda de acuerdos. Me alegro que, sin embargo, haya prevalecido una parte de la oposición favorable a ese acuerdo y, por otro lado, un gobierno dispuesto a negociar algunas de sus posiciones iniciales para acercarse a las propuestas que le están planteando desde la oposición más dialogante.

Si la política se hace estéril porque cada quien bloquea al otro, en definitiva se le pavimenta el camino a los caudillos y a quienes no creen en la democracia».

-¿Entonces considera que el éxito de la reforma depende de la transversalidad del apoyo que genere más que del perfeccionamiento técnico?

Lo que corresponde ahora es ponerse a trabajar para «limar asperezas», acercar posiciones, resolver los nudos que el proyecto puede tener, sacar cuentas y números específicos. Además, me parece bien que se haya buscado una aceleración de la percepción de los beneficios que el mayor gasto público va a significar para las pensiones, porque eso da cuenta de la voluntad de las partes para sacar el proyecto con relativa prontitud. Me parece que esto se encamina bien, pero no hay que subestimar el riesgo de que se descarrile el esfuerzo. Espero que prevalezca una lógica tan necesaria para la política, no solamente en Chile y en el mundo, que es preferir el diálogo, los puentes, los acuerdos, más que darse gustitos a corto plazo tratando de vencer al adversario por sobre el intento de construir con él. No le hace bien al país.

-El gobierno se abrió a algunas peticiones que exigía la oposición. Por ejemplo, que la cotización adicional del 4% sea administrada por un ente público único. ¿Lo evalúa como un gesto positivo?

-Lo evalúo como un juicio de realidad del gobierno que entiende que este era un punto esencial para conseguir los votos necesarios en la Cámara. Me imagino que no es la prioridad del gobierno, sin duda. Me alegro que por un lado el gobierno haya aceptado algo que eventualmente no le gusta y, por otro lado, que alguna parte de la oposición haya aceptado probablemente cuestiones que no le gustan, y haya establecido tres condiciones susceptibles de ser aprobadas por el gobierno. Esa es la manera de hacer política madura y de ir resolviendo los problemas que tienen los países. Si la política se hace estéril porque cada quien bloquea al otro, en definitiva se le pavimenta el camino a los caudillos y a quienes no creen en la democracia.

Me alegro que por un lado el gobierno haya aceptado algo que eventualmente no le gusta y, por otro lado, que alguna parte de la oposición haya aceptado probablemente cuestiones que no le gustan».

En cuanto al 4% adicional, la oposición pedía que fuera administrado por un ente estatal, pero hay quienes dicen que eso carece de justificación técnica y no logrará un mejor resultado del que obtendrán entidades privadas…

-Aquí la cuestión es simbólica, pero tienen importancia política y social que hay que considerar al momento de hacer reformas que no son exclusivamente técnicas, sino que tienen una dimensión política y social. Por eso lo planteaba yo, esto no se trata de construir propuestas de la pureza técnica o de la trinchera ideológica de cada quien, o si no, no vamos a llegar a ninguna parte. Cada quien se puede quedar con su paper técnico muy bien construido pero solo será ley en la medida en que haya acuerdos suficientes para legislar. Eso requiere hacerse cargo de los símbolos de la política y de las demandas que pueden eventualmente tener menos justificación técnica pero sí desde el otro ángulo.

Si vemos que las AFP administran el 10% de una manera que no merece cuestionamientos en la rentabilidad de las inversiones ni en la seguridad con que se gestionan, tampoco parece razonable prohibirles por ley que eventualmente puedan administrar ese 4% adicional».

-Hay algunos economistas como Bernardo Fontaine que han señalado que los afiliados deberían poder elegir sobre el 14% y no solo sobre una fracción…

-Eso es parte del debate, mientras más se parezca este administrador del 4% a una suerte de AFP, mientras mejor se resuelvan los desafíos regulatorios y estemos tranquilos de que esa administración se va a hacer de manera impecable, menos razones para permitir esa opción solo respecto del 4% y no respecto del 14%. Eso es evidente. Pero el juicio acerca del desempeño de ese administrador estatal puede ser prematuro hoy día y habrá que esperar, no solamente cuando se legisle sino cómo se exprese en la práctica. Pero, evidentemente desde el momento que hay una opción del 4% y entendemos que es razonable para administrar ahorro previsional no hay muchas razones técnicas para decir mire «el 4 sí pero el 10 no». Al revés, si vemos que las AFP administran el 10% de una manera que no merece cuestionamientos en la rentabilidad de las inversiones ni en la seguridad con que se gestionan, tampoco parece razonable prohibirles por ley que eventualmente puedan administrar ese 4% adicional, que es distinto a abrir un nuevo mercado a otros actores. Lo más razonable sería que queden dos opciones abiertas: que la persona que cotiza decida destinar el 4% a un agente estatal o eventualmente agregar la cotización adicional a las AFP que hoy día les administra su 10%. Creo que hay mucho detalle que resolver y que con buena disposición, conjugando los argumentos técnicos con los de nivel político es posible llegar a la solución adecuada.

Me parece bien que la DC apueste por la construcción de diálogos, así como lo hizo en su oportunidad con sectores de izquierda, hoy día puede ser razonable intentar acuerdos legislativos en temas importantes para el país con quien gobierna».

El jueves la DC respaldó la idea de legislar la reforma previsional, pero se generó una división con los otros partidos de oposición y en la misma bancada. Ello, luego de que el diputado Raúl Soto no aprobara el proyecto en la Sala. ¿Vale la pena tomar ese riesgo al optar por un camino propio?

A la Democracia Cristiana le corresponde jugar un rol particular en la política chilena y ese rol es generar puentes, favorecer el diálogo y proponer sus ideas. Pero también operar desde la perspectiva de estos principios: gobernabilidad, diálogo, moderación y sustentabilidad de los acuerdos. Esa no es una política que probablemente toda la oposición comparta y se está manifestando de una manera cada vez más nítida en distintos ADN que tienen actores de la oposición en torno a esta materia. Me parece bien que la Democracia Cristiana apueste por la construcción de diálogo y de puentes, así como lo hizo en su oportunidad con sectores de izquierda, hoy día puede ser razonable intentar acuerdos legislativos en temas importantes para el país con quien gobierna.

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