Por primera vez, la IA aparece dentro de los múltiples factores que impactan la salud mental de los chilenos. El 12º Termómetro de la Salud Mental ACHS-UC, publicado en octubre de 2026 por la Asociación Chilena de Seguridad y el Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales, mostró que el 23,3% de las personas declara sentirse altamente estresado ante la posibilidad de automatización o que la IA afecte su estabilidad laboral o la de alguien de su hogar.
Si bien esta medición inédita no se encuentra entre las principales causas del estrés en los chilenos, puesto que los primeros lugares los ocupan la inseguridad y la delincuencia (58,1%), el cambio climático (53,8%) y los costos de salud (49,4%), entre otros, bien vale analizar cuáles son los reales alcances de la inteligencia artificial en el empleo en Chile.
En Factor IA conversamos con diversos expertos en IA para conocer cómo los trabajadores pueden hacer frente a la incertidumbre que genera el auge de la inteligencia artificial y cómo se prevé el futuro laboral en el país.
Lo más importante, según los especialistas, es que el miedo del que da cuenta la mencionada encuesta es real y no hay que minimizarlo. Por lo mismo, Claudio Castillo, gerente de Permanent Placement de Teamwork y psicólogo organizacional, afirmó que “esa preocupación tiene un efecto real en el ánimo de las personas, y muchas veces pesa más que el propio cambio tecnológico. Cuando alguien siente que su trabajo está en riesgo, bajan su motivación, compromiso y disposición a aprender, deja de pensar en lo que puede aportar y empieza a proteger lo que tiene. De esa manera, se instala un círculo complejo: precisamente cuando más se necesita la adaptación, el temor paraliza”.
El experto explicó que es en estos casos que “las empresas tienen una responsabilidad ineludible. Comunicar con transparencia para qué se usará la IA, qué tareas cambiarán y cómo se acompañará a los equipos es la forma más efectiva de bajar la ansiedad. Y por parte del colaborador, la recomendación es investigar, identificar sus brechas y capacitarse. La IA puede usarse en muchos ámbitos laborales y aprender a usarla terminará por aplacar muchos temores”.
Precisamente en este punto, Arturo Vera, Application Manager – IT de Adecco Chile, aseguró que “el temor no pasa únicamente por perder el trabajo, sino también por sentir que las propias habilidades pueden quedar obsoletas. Esa incertidumbre puede generar ansiedad, desmotivación e incluso resistencia frente a una tecnología que está transformando la manera en que trabajamos. Y aquí el desafío no es competir contra la IA, sino preparar a los trabajadores para desarrollarse profesionalmente en un mercado laboral donde la inteligencia artificial será cada vez más relevantes”.
Gustavo Arijón, socio de IA y Analítica Avanzada de PwC Chile, señaló que existe una paradoja interesante en este punto y que la capacitación cumple un rol fundamental. “En nuestro Global Workforce Hopes and Fears Survey 2026, encontramos que quienes utilizan la IA diariamente declaran mayor confianza en su seguridad laboral y en su capacidad para aprender nuevas habilidades. Por eso la capacitación no es solamente una herramienta de productividad, también puede ayudar a reducir la ansiedad frente al cambio”, explicó.
Y agregó que “el desafío es evitar que se profundice una brecha entre quienes tienen acceso a estas herramientas y aprenden a utilizar y quienes quedan rezagados”.
¿La IA es causa del alto desempleo?
Pero ¿es la IA realmente la causa que tiene a nuestro país con su mayor tasa de desempleo de los últimos cinco años? Para Arijón, “sería incorrecto atribuir a la IA la crisis actual del empleo en Chile. Los propios trabajadores lo perciben así: el 57% identifica la volatilidad económica como un riesgo para su seguridad laboral, frente a un 44% que menciona que la IA asuma más tareas”.
Aún así, vemos que el auge de la inteligencia artificial sí puede tener un impacto. Arijón explicó que “una de las primera manifestaciones del impacto podría ser menos visible que los despidos masivos: posiciones que dejan de abrirse, equipos que crecen menos y perfiles juniors que encuentran mayores dificultades para ingresar. La gran incógnita es si los nuevos empleos compensarán esa destrucción y, sobre todo, si las personas afectadas tendrán las capacidades y oportunidades para acceder a ellos. La OIT considera más probable la transformación que la desaparición de la mayoría de las ocupaciones, y el World Economic Forum proyecta hacia 2030 92 millones de puestos desplazados y 170 millones creados”.
En este punto, Vera explicó que “en Chile ya vemos una mayor valoración de perfiles vinculados a esta tecnología, datos y automatización, junto con habilidades como la adaptabilidad, el pensamiento crítico y la capacidad de trabajar con nuevas herramientas. Por eso más que asociar la IA directamente con el desempleo, debemos entenderla como parte de una transformación del trabajo”.
Por su parte, Dévora Ávila, Chief People and Sustainability Officer de Orión, afirmó que la crisis de empleo actual responde a factores macroeconómicos, de inversión y regulatorios, y no a la adopción de la inteligencia artificial. «En nuestra realidad corporativa, la IA es una herramienta de eficiencia que aún está en fase de integración para hacer más rentables los procesos existentes. Culpar a la tecnología es una lectura superficial. La IA no está destruyendo el mercado laboral chileno, sino que está obligando a las empresas a reasignar su presupuesto hacia roles de mayor valor agregado para asegurar la sostenibilidad financiera en un entorno económico complejo».
Capacitación continua: La clave para enfrentar la incertidumbre
La clave para enfrentar esta situación es tomar a la IA como un aliado. Castillo planteó que “la mejor forma de perderle el miedo a la inteligencia artificial es usarla, y empezar por lo cotidiano: incorporarla en tareas reales del propio trabajo, como redactar un informe, resumir documentos, ordenar información o analizar datos. La familiaridad reduce la amenaza percibida”.
Y añadió que “la capacitación continua es clave, y no requiere necesariamente grandes programas. Hay oferta gratuita o de bajo costo, además de alternativas por la franquicia SENCE. En definitiva, quien sabe trabajar con IA no compite con ella, sino que compite con ventaja frente a quienes todavía no se animan a usarla”.
Arijón complementó lo anterior, y señaló que “no tiene mucho sentido competir con la IA haciendo aquello que la tecnología hace mejor. Tenemos que usarla para potenciar aquello en lo que agregamos valor: criterio, creatividad, empatía, liderazgo y conocimiento del negocio. El profesional mejor preparado será el que combine conocimiento, capacidades humanas e inteligencia artificial”.
En este sentido, el Global AI Jobs Barometer 2026 de PwC mostró que las habilidades demandadas en los trabajos más expuestos a IA están cambiando dos veces más rápido y que esos empleos están incorporando tareas que requieren capacidades humanas, como empatía, juicio y creatividad, a un ritmo 2,5 veces mayor que los trabajos menos expuestos a IA.
Ávila, en tanto, aseguró que «la mejor forma de ver a la IA como aliada es entender que dominarla es el seguro de empleabilidad más efectivo que existe hoy«.
«La experiencia y la tecnología no compiten, se complementan»
Sin duda, la IA puede transformar empleos pero también puede mejorar las capacidades de los trabajadores. Sin embargo, muchas veces las distintas generaciones de empleados tienen una valoración distinta de estas nuevas tecnologías.
Desde esta perspectiva, surge la necesidad de resiliencia para los trabajadores que se enfrentan día a día al mundo laboral. Vera aseguró que “es importante dar a las personas tiempo y espacios seguros para aprender, experimentar y equivocarse, entendiendo que no todos se adaptarán al mismo ritmo. Una gran oportunidad está también en el aprendizaje entre generaciones: combinar la familiaridad con nuevas tecnologías con la experiencia, el conocimiento del negocio y el criterio adquirido a lo largo de los años. La clave no está en la edad, sino en generar una cultura donde las personas se sientan capaces de aprender y adaptarse al cambio. La experiencia y la tecnología no compiten, se complementan”.
En esto coincidió Castillo, quien afirmó que “una práctica que da muy buenos resultados es la mentoría cruzada, en la que los más jóvenes enseñan herramientas digitales y los más experimentados transfieren conocimiento del negocio. Así, se fortalece la resiliencia de todos, y de paso, se construyen equipos más cohesionados”.
Finalmente, Arijón planteó la necesidad de la capacitación continua y nuevas formas de desarrollar a quienes comienzan sus carreras. “En nuestro Global AI Jobs Barometer 2026 encontramos que, en Estados Unidos, los puestos junior más expuestos a IA son siete veces más propensos a exigir habilidades tradicionalmente asociadas a posiciones senior, como liderazgo y pensamiento estratégico. Si la IA comienza a absorber parte de las tareas básicas con las que tradicionalmente aprendía una persona junior, tendremos que repensar cómo se construye experiencia. No parece razonable pedirles a los jóvenes criterio senior si eliminamos el recorrido que tradicionalmente les permitía desarrollar ese criterio”.
