Ha comenzado la fiesta del fútbol mundial en Qatar y ya podemos sacar algunas obvias conclusiones (otras no tanto) de los 16 partidos disputados hasta ahora. Teniendo en cuenta la jerarquía de los rivales que se enfrentan, Brasil indudablemente está a otro nivel del resto.
La maciza actuación ante Serbia, que no se reflejó en el mezquino resultado de 2×0, fue un deleite para el paladar futbolístico de los aficionados del mundo. En momentos parecía un partido en la playa de Copacabana y no en el estadio Lusail de Qatar. El gol de Richarlison de “tijera”, y no de “chilena” como relataron algunos, fue para ponerlo en un marco, sólo habría faltado la arena y el mar.
Despejado Brasil (obvio), estuvieron a la altura Francia (obvio), que resolvió al final ante un buen cuadro de Australia (4×1). Con España e Inglaterra, antes de emitir un juicio, sería bueno esperar los otros dos partidos que les quedan en esta fase, porque sus goleadas y muestras de buen fútbol fueron contra selecciones más débiles.
Portugal tenía la responsabilidad de revelar en cancha la envergadura de su plantel (4° del mundo), pero mostró solo chispazos y Ghana no le empató de milagro. Si los Lusitanos logran dar tiraje a los cuatro o cinco jugadores de primer nivel que tienen -como Joao Félix, la “manija” del equipo-, podrán tener éxito. De lo contrario sucumbirán al divismo de CR7, gran jugador que ayer se convirtió en el único en marcar goles en cinco mundiales, pero que ahora a sus 37 años juega de “lauchero” y está más preocupado de mirar para arriba para ver cómo se ve en la pantalla gigante del estadio.
Los que están en deuda son Uruguay, Dinamarca, Croacia y Bélgica. Mostraron un juego cauteloso y estuvieron preocupados de no perder, salvo los belgas que doblegaron 1×0 a Canadá. En cuatro partidos remataron al arco en 13 oportunidades, un tiro al arco cada 28 minutos y convirtieron un gol en 360’. Poco. Hasta ahora no cumplieron con las expectativas.
Terminando esta pincelada de lo visto, dejo para el final a Argentina y Alemania, que sin duda fueron derrotados en buena ley y con justicia. Hay que reconocer que a estas selecciones todos le quieren ganar y ellos no tienen la obligación de vencerlos, pues entre ambos tienen seis títulos mundiales y eso, queramos o no, es una mochila muy pesada para los favoritos. Alemanes y argentinos son leones que están heridos y seguramente aparecerán. O no. En el pasado ambos han quedado eliminados en la primera fase.
Les confieso que he visto casi todos los partidos (en directo y repetidos) y de verdad que es una pena que sea todo tan seguido. Cuesta mucho digerir tanto fútbol. Tenía anotado varios puntos, como por ejemplo, la distracción de los alemanes por el tema del brazalete arcoíris del arquero Manuel Neuer, que desafiaba a la FIFA y al país organizador. Lo de Neuer es muy respetable, lo entiendo, pero en un mundial donde todos se juegan la vida futbolística, la FIFA, autoridades qataríes y alemanas tendrían que haber tenido solucionado este impasse mucho antes del vamos de la competencia y no en los camarines antes del partido.
Disfruten de los imperdibles de los siguientes días: el “choque de trenes” entre Alemania y España, Francia vs. Dinamarca, Argentina vs. México y Portugal vs. Uruguay. Queda mucho fútbol por disfrutar.
