“Es una decisión que tendremos posterior al Plebiscito», dijo el Presidente Gabriel Boric cuando se le consultó por el cambio de gabinete.

Hoy, 4 de septiembre, para nadie es un misterio que independiente del resultado, habrá un cambio en el Gobierno. La pregunta es qué tan profundo va a ser este ajuste ministerial que dará paso a una suerte de segundo tiempo anticipado. Esa respuesta dependerá de qué opción triunfe y por cuánto margen. 

Primero fue la abrupta salida de la ministra de Desarrollo Social, Jeanette Vega, tras su “contacto” con el detenido líder de la CAM, Héctor Llaitul. Y ahora la lista se podría engrosar con varias otras figuras que peligran su permanencia dentro del equipo de confianza del Mandatario.

Algunos, por reiterados errores que han desgastado la popularidad del Gobierno, otros por su mala gestión y también quienes arriesgan salir por su irrelevancia durante estos seis meses.

Esta es la lista de 10 figuras del gabinete que están en la cuerda floja y que podrían dejar sus cargos en un eventual ajuste ministerial. Ocho son ministros y dos son subsecretarios. Cuatro son del Frente Amplio, dos son de Socialismo Democrático y cuatro independientes.

1. Izkia Siches (Ind.)

Izkia Siches, quien entró con bombos y platillos al Ministerio del Interior por ser la primera mujer en la historia encargada de dirigir esa cartera, recibió su primera lluvia de críticas al cuarto día de gobierno.

Fue expedito: Boric asumió como Presidente el viernes 11 de marzo, el lunes 14 la ministra viajó a La Araucanía y la mañana del 15, cuando se dirigía a una reunión en Temucuicui, la caravana en la que iba abortó el viaje porque había barricadas y una balacera en las inmediaciones del lugar. En esa ocasión tildaron su periplo de “improvisado”.

No había concluido el mes de marzo y Siches tuvo que pedir disculpas a Argentina por haber utilizado el término Wallmapu en varias ocasiones. En el país vecino fue considerado como legitimación del reclamo territorial.

Una semana después y ante la Comisión de Seguridad Ciudadana de la Cámara de Diputados, Siches se vio nuevamente obligada a pedir disculpas. La ministra aseveró que en el gobierno anterior había vuelto al país un avión lleno con los mismos migrantes que habían salido tras ser expulsados. El dato era falso y debió reconocerlo pasada la media noche por Twitter.

En julio, en una discusión sobre la prórroga del Estado de Excepción en La Araucanía, la ministra indicó que los parlamentarios de oposición se manejaban como si el problema en esa zona hubiera iniciado con la llegada del Presidente Boric. «Parece que a algunos se les olvidó, se pegaron en la cabeza», dijo. Ante el reclamo transversal de las bancadas, tuvo que disculparse.

Aunado a esta lista de desaciertos, la ya cuestionada gestión de Siches quedó aún más en entredicho cuando se evidenció que no había sido informada con anterioridad de la detención de Héctor Llaitul.

Además, es la ministra con mayor desaprobación del gabinete. Y aunque podría pasar a liderar otra cartera, distintos analistas aseguran que su figura ya se agotó.

2. Giorgio Jackson (RD)

Las críticas al líder de la Secretaría General de la Presidencial y a su gestión para relacionar al Gobierno con el Congreso han sido transversales. Mala relación con los parlamentarios, negociaciones fallidas y la idea de que ya no es un “interlocutor válido”, son algunos de los hechos que han marcado su áspero paso por la Segpres. 

Pero un programa de Twitch fue el que gatilló el mayor quiebre con la oposición y con la coalición oficialista Socialismo Democrático. “Nuestra escala de valores y principios en torno a la política no solo dista del gobierno anterior, sino que frente a una generación que nos antecedió”, dijo Jackson hace un mes. La lluvia de críticas no tardó en llegar. Lo acusaron desde su propio sector de “arrogante” y cuestionaron su supuesta “superioridad moral”. 

A pesar de sus disculpas, la relación no mejoró. Desde ahí su capacidad para negociar -ya cuestionada- en un Congreso donde el gobierno no cuenta con la mayoría de los parlamentarios, ha sido compleja. Especialmente con los senadores socialistas quienes en más de una ocasión lo han criticado duramente. 

Alfonso de Urresti lo acusó de tener «actitudes pusilánimes». Mientras que Fidel Espinoza dijo que el secretario de Estado estaba más preocupado de «destruir la soberanía popular y las instituciones democráticas» que de «los temas de seguridad”. También aseguró que su designación había sido un “error”. 

Con la oposición su relación ha sido aún más difícil. Luego de que la Contraloría determinara que el ministro “no se ajustó a la prescindencia” con respecto al plebiscito, representantes de la derecha pidieron su salida del cargo y aseguraron que dejó de ser un “interlocutor válido en el Congreso porque la centroizquierda democrática y la mayoría del oficialismo, estima que no los representa”. 

Los analistas aseguran que su figura como interlocutor no goza de respaldo ni credibilidad. Adicionalmente, en la última medición de Cadem, Jackson tuvo una desaprobación de 55%, solo menor al 58% de Izkia Siches.  

3. María Begoña Yarza (Ind.)

La Ministra de Salud, María Begoña Yarza, también arrastra un historial negativo en sus pocos meses como secretaria de Estado. Fue interpelada en la Cámara de Diputados por una denuncia que presentó ante la Fiscalía por supuestas torturas y tratos crueles e inhumanos en el Hospital Psiquiátrico El Salvador de Valparaíso que causó repudio en esa institución y en el Colegio Médico.

También recibió cuestionamientos por la decisión de haber extendido las vacaciones de invierno a nivel nacional y en todos los niveles educativos, cuando recién este año el estudiantado había retornado a la presencialidad.

Un punto más por lo que se le ha puesto la lupa a su gestión ha sido el evidente incumplimiento de la estrategia ‘Covid Cero’, que aseguraron que implementarían con éxito cuando el entonces candidato Gabriel Boric estaba en campaña presidencial.

En concreto, se le cuestiona su mala gobernanza de la pandemia principalmente porque ha habido nula comunicación de riesgo, según sus críticos. Esto ha producido una caída en el ritmo de vacunación y en la capacidad de testeo y búsqueda activa de casos. 

4. Antonia Urrejola (Ind.-PS)

Más de una decena de polémicas ha debido enfrentar la ministra de Relaciones Exteriores, Antonia Urrejola. Pese a que no todos han sido errores propios, sino de su cartera, quien los ha debido aclarar ha sido ella.

Entre las decisiones polémica está el nombramiento de embajadores derrotados en elecciones y otros polémicos en Argentina y Brasil, donde aún no hay agreement para Sebastián Depolo. 

A ello se sumó la designación como agregado cultural en Barcelona del cineasta e hijo de Carmen Hertz, Germán Berger, y no en Madrid donde está la embajada.

Otro episodio bochornoso fue el emplazamiento erróneo del Presidente Boric a la supuesta ausencia de EEUU en un foro, cuando John Kerry, ex secretario de Estado y actual representante del clima de la Casa Blanca, estaba a dos puestos de distancia del Mandatario.

Adicionalmente enfrentó la tensión tras la resolución de Cancillería de no respaldar la candidatura del abogado Claudio Grossman a la Corte de La Haya.

Otro impasse fue cuando Argentina denunció supuestos aviones chilenos cruzando la cordillera sin permiso. La ministra de Defensa lo desmintió, pero la Cancillería publicó mensajes -que luego borró- recogiendo la versión trasandina, por lo que los dardos nuevamente apuntaron a Urrejola. 

Pero quizás una de las razones más importantes son sus conocidas diferencias con la jefa de asesores del segundo piso de La Moneda, Lucía Dammert. De hecho, será el segundo piso el que definirá la versión final del discurso de Boric en la ONU en dos semanas, y no Cancillería. 

Por último, en la encuesta Cadem nunca ha superado el 37% de conocimiento. 

5. Nicolás Grau (CS)

El ministro de Economía integra esta lista principalmente por las frases desafortunadas y muy criticadas que ha emitido en estos meses con respecto al dólar y la inflación.

En el contexto de la entrada en vigencia del nuevo salario mínimo de $400 mil, el economista reconoció que la estimación para el alza de los precios que incorporaba el proyecto se hizo con una “inflación esperada distinta”. 

Así, afirmó que a “las pymes, a diferencia de las personas, la inflación les trae costos y beneficios. En cambio, desde el punto de vista de los consumidores, son principalmente costos”.

En medio del alza del costo de la vida y de una inflación al alza, los dichos de Grau fueron criticados transversalmente. Su par de Hacienda, Mario Marcel, rectificó que la inflación “no es buena para nadie”. La Asociación de Emprendedores de Chile (Asech) dijo que sus declaraciones demuestran una “inexcusable desconexión con la realidad”. Los parlamentarios de oposición incluso solicitaron que el líder de Economía entregara copias de sus títulos profesionales. 

Antes, otra “mala frase” lo había puesto en el centro de las críticas. Ante una comparativa entre el sueldo mínimo del año 2018 y el propuesto por el ministerio, y sus equivalencias en dólares, el ministro dijo que no es correcta esa comparación, porque los chilenos no compran en dólares. Y descartó que el precio del dólar sirviera como referencia respecto a la inflación. 

“Lo que importa acá es cómo los recursos que tú tienes te permiten comprar cosas…Como las personas en Chile no tienen que comprar sus bienes en Estados Unidos no hace sentido”, afirmó. Posteriormente recibió una lluvia de críticas.

6. Marcela Ríos (CS)

Otra ministra que estaría en la lista de quienes podrían abandonar sus carteras sería la de Justicia, Marcela Ríos. La razón: la decisión que tomó el alcaide de la Cárcel de Angol de trasladar a tres presos mapuche a un centro de educación y trabajo, esto luego de que el funcionario de la prisión en la que se encontraban originalmente recibiera amenazas contra sí mismo y contra su familia. De hecho, la oposición prepara una acusación constitucional en su contra.

Ya antes de eso la ministra se había visto envuelta en una polémica cuando, al ser consultada por El Mercurio, evitó tomar postura en cuanto Celestino Córdova, sentenciado a 18 años de cárcel por el homicidio del matrimonio Luchsinger Mackay. En esa ocasión aseveró que no le correspondía pronunciarse «sobre si el comunero es un preso político o un homicida». El condenado acababa de recibir beneficio de salida dominical y trimestral.

7. Juan Carlos García (PL)

Para nadie es un secreto que el Ministerio de Obras Públicas es una de las mejores plataformas que tienen los gobiernos para impulsar figuras políticas con proyección. Suele ser una cartera de buenas noticias y cortes de cinta de obras que transforman la vida de personas. Así lo entendió el ex Presidente Eduardo Frei cuando nombró en ese cargo a Ricardo Lagos, quien terminaría siendo su sucesor en La Moneda.

Por eso, a analistas y personeros del oficialismo no les cuadra que un ministerio de esa relevancia esté en manos de una figura como Juan Carlos García, que cuenta con credenciales técnicas para el cargo, pero carece de proyección política. Si bien es militante del Partido Liberal y tiene experiencia electoral -fue precandidato para gobernador en Valparaíso-, como ministro no ha rendido como se esperaba.

Pudiendo ser una de las joyas del gabinete por las características del ministerio que ocupa, hoy es una figura irrelevante. Por ejemplo, la última encuesta Cadem que midió los niveles de conocimiento de los secretarios de Estado, situó a García antepenúltimo, con un 27%. Sólo supera a la titular de Deportes, Alexandra Benado (25%), y al de Ciencias, Flavio Salazar (17%).

No son pocos los que creen que su permanencia en el gabinete peligra, pues el Presidente Boric pondría ahí a alguien con mayor proyección y tonelaje político.

8. Marcela Hernando (PR)

Otra funcionaria del gobierno que también se puso en la mira fue la ministra de Minería, Marcela Hernando. Esto, por las declaraciones que ofreció luego de la decisión de Codelco de cerrar de la Fundación Ventanas. «Lamentablemente hay cosas que no dependen de nosotros. Las decisiones de una empresa que es autónoma es bien complejo saberlas por adelantado (…) Nos habría gustado saber con anticipación y poder iniciar ese diálogo (con los trabajadores) antes”, dijo, desatando molestias dentro del Ejecutivo.

9. Subsecretario José Miguel Ahumada (Ind.)

Venía a llenar los zapatos de Rodrigo Yáñez, que había sido bautizado por la prensa extranjera como “el zar de las vacunas chilenas” por su destacado rol en asegurar dosis con distintos laboratorios del mundo en la pandemia.

Pero en los pocos meses que lleva como subsecretario de Relaciones Económicas, José Miguel Ahumada ha destacado más por sus polémicas que por su buena gestión.

La primera fue en mayo, cuando anunció un proceso de participación ciudadana para redefinir y “legitimar” la política de comercio exterior del país. El anunció dejó perplejo a todos, incluso a miembros del gabinete, como Mario Marcel, que salieron a cuestionarlo inmediatamente.

“Todos sabemos que los tratados comerciales de Chile han sido aprobados por este Congreso, todos los tratados que están vigentes. En el futuro con seguridad seguirá ocurriendo lo mismo, de manera que aquí hay una base en la institucionalidad democrática que es bien sólida y evidente”, señaló el titular de Hacienda, haciendo añicos la teoría de Ahumada de que la política exterior no estaba legitimada.

El tema también sacó ronchas en ex cancilleres y parlamentarios de todos los sectores.

A las pocas semanas del episodio, Ahumada tuvo otra polémica. Se reunió con representantes de la agrupación “Chile Mejor sin TLC”, liderada por el dirigente chavista Esteban Silva Cuadra.

Para muchos de sus críticos tanto del oficialismo como de la oposición, Ahumada está utilizando su plataforma como subsecretario para impulsar su agenda personal anti TLC y anti TPP-11.

10. Subsecretario Cristóbal Cuadrado (RD)

En el gobierno de Sebastián Piñera, y cuando era parte del Colegio Médico, fue uno de los más críticos del manejo de la pandemia. Dijo que la estrategia utilizada por el Ministerio de Salud estaba “fracasada” y que había “negligencia”.

Asimismo, cuando la administración anterior ideó el Pase de Movilidad para incentivar el proceso de vacunación, posteó en su cuenta de Twitter que eso era una pésima idea y que los expertos que la impulsaban eran “cómplices del manejo criminal de la pandemia”.

El 22 de marzo, ya como subsecretario de Salud, Cuadrado dio un giro en 180 grados en su discurso. «El Pase de Movilidad es una herramienta que nos permite de cierta forma incentivar a las personas que se vacunen y se seguirá utilizando por ahora como una herramienta importante», dijo.

No sólo ha figurado por esa voltereta en un tema sensible, sino que su gestión ha estado marcada por errores que han sido muy mal evaluados tanto en el oficialismo como en la oposición.

Por ejemplo, a las pocas semanas de haber llegado tuvo un encontrón con Cecilia González, la histórica jefa del Programa Nacional de Inmunizaciones del Minsal, una de las principales responsables de que Chile estuviera entre los primeros países del mundo en índices de vacunación contra el Covid. Cuadrado le dijo que “no daba el ancho” y González terminó renunciando.

También lo cuestionan por haber hecho cambios confusos al plan Paso a Paso y por la deficiente comunicación de riesgo de la pandemia. Sus críticos señalan que esos errores han impactado en el aumento de los contagios y en la disminución de la cifra de vacunación en la campaña de refuerzo.

¿Su último gran error? Haber prohibido, mediante una comunicación interna, el uso del “body scan” utilizado en las cárceles del país para detectar drogas, armas y celulares. El hecho lo dio a conocer El Líbero y tras las críticas recibidas por todos los sectores, a las pocas horas tuvo que dar marcha atrás a la decisión.

“No hay más de tres o cuatro ministros empoderados”

Distintos analistas políticos consultados por El Líbero concuerdan en que el cambio de gabinete es “necesario”.

De acuerdo con Kenneth Bunker, “el modelo de instalación fracasó y los ministros que están no lo están haciendo bien”. Asimismo, Axel Callís sostiene que “un gobierno presidencial por lo menos tiene que tener ocho ministros empoderados y acá no hay más de tres o cuatro”. 

En cuanto a las figuras que deberían entrar, ante la presión del Socialismo Democrático (PS, PPD, PL, PR) por liderar carteras del comité político, aseguran que esas nuevas cartas deben tener respaldo y capacidad para negociar.

Mauricio Morales sostiene que se necesita un gabinete “ya sea para la implementación o para impulsar un nuevo proceso constitucional”. “Probablemente se integren figuras de la ex Concertación, personas de experiencia que perfectamente podrían sacar adelante un gobierno que en caso de ser derrotado va a contar con muy poca espalda política”, asegura. 

En la misma línea, Bunker señala que el gobierno tiene que dar una señal potente de “incluir a más figuras de la centro izquierda, personas con mayor experiencia, capacidad de negociación y capacidad técnica”.“Lamentablemente uno no puede gobernar con los compañeros de ruta, sino con personas que tengan peso político”, concluye Callís. 

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