Las últimas propuestas del Ejecutivo sobre financiamiento por el subsidio eléctrico, la reforma a las Isapres y el reemplazo del CAE, tienen algo en común: el “autofinanciamiento”. Conocido mecanismo que, de manera impositiva, traslada los riesgos y costos de una política pública al sector privado y la sociedad civil mediante un cambio en las reglas del juego, con tal de lograr las promesas realizadas. Al respecto, algunas prevenciones.
En el caso del subsidio eléctrico, la situación se produjo luego del segundo congelamiento de tarifas en 2022 y el traslado temporal de dicha alza a las empresas del sector, lo que luego se compensaría gradualmente al aumentar los costos a los usuarios. El gobierno, para evitar dicha alza comprometida, diseñó un subsidio eléctrico a los usuarios, el que se financiaría vía impuesto específico y traspaso de costos a los Pequeños Medios de Generación Distribuida (PMGD), en una industria que por lo demás, ya está sobrecargada de costos.
Similar es la «solución» para poner fin al CAE. El gobierno propone sacar a la banca del financiamiento de la educación superior. Para ello, impone aranceles regulados a las instituciones de educación superior, e introduce un nuevo impuesto a los graduados como medio de financiamiento Algo de esto ya lo hemos visto a raíz de la gratuidad, en donde la fijación de precios ha producido graves déficits en las Instituciones de Educación Superior. En tanto, los cálculos para la condonación de deudas generan serias dudas sobre su viabilidad.
En cuanto a las Isapres, se propone un plan universal y la eliminación de preexistencias. Lo anterior, es sin duda un principio con el que muchos podrían coincidir, pero que se pretende implementar sin un fondo de compensación de riesgos, apostando por el reaseguro. Esto, estiman expertos, terminará por aumentar los costos de las prestaciones afectando, en última instancia, a los mismos usuarios.
¿Estamos dispuestos a ver caer a las Universidades, Empresas, Isapres? ¿Cuál será el próximo sector afectado por este modus operandi? Nadie lo sabe. Estas medidas no son más que parches temporales, diseñados para evitar enfrentar los verdaderos problemas estructurales.
Mientras la economía sigue estancada, se sigue transfiriendo el costo de las políticas a los privados y a los ciudadanos. En lugar de soluciones sostenibles, el gobierno insiste en ofrecer alternativas que lo único que aportan es inestabilidad.
Nuestro país ha contado siempre con una sociedad civil activa y un sector privado que juega un rol imprescindible en la resolución de problemas públicos. Sin embargo, estresar su actuar con políticas mal estructuradas que sacrifican su autonomía y reducen incentivos terminará por ser un impuesto directo a la inversión, ¿El resultado? permanecer en el estancamiento.
Las políticas públicas que apremian deben ser realistas y estar orientadas a soluciones sostenibles, no a medidas que sólo postergan los desafíos. El futuro no puede seguir hipotecándose bajo promesas que no consideran la complejidad del país. El verdadero reto es que el Estado asuma su responsabilidad con un enfoque realista, ofreciendo soluciones viables y duraderas.
*Arnau Sarrà Toriszay – IdeaPaís

Excelente conclusión….más ¿que hará la derecha? que siempre le tira salvavidas a este gobierno de ideas que nunca funcionan en ninguna parte ,solo aumentar y aumentar el estado y los impuestos
Más que buscar un «autofinanciamiento», que es sano, en los tres casos buscan coartar la libertad de las personas de elegir y gozar de su elección de firma de vida, quieren imponer un modelo estatista y anti libertad
Resumen, nosotros, la gente, debemos autofinanciar las embarradas del gobierno. Esto es inmoral. Excelente comentario de Arnau.