Argentina
Credit: Cancillería de Chile

Este año se cumplen 40 años de la entrada en vigencia del Tratado de Paz y Amistad entre Chile y Argentina, de 1984 (TPA), mediante el cual ambos países pusieron término a una situación que los tuvo al borde de la guerra a causa de la actitud beligerante del gobierno trasandino de la época. La historia siempre recordará que, frente el Laudo Arbitral de 1977, de su Majestad Británica, favorable a la posición chilena, la Junta de Gobierno de Argentina optó por el camino del desprecio al derecho internacional, rechazando el laudo y privilegiando el conflicto armado por sobre una solución pacífica al diferendo sobre el Canal Beagle.

Tampoco podemos olvidar que para llegar a la firma y ratificación del TPA ambos países tuvieron que recorrer un largo y tortuoso camino en su relación bilateral. Gracias al patriotismo y decisión del Gobierno Militar, al profesionalismo y compromiso de los integrantes de los equipos diplomáticos y jurídicos que participaron en todas las instancias de solución del conflicto, al rol activo de la Iglesia chilena y al amplio y transversal apoyo del pueblo chileno, que derivaron finalmente en la firma del TPA, ambos países gozan hoy de una relación de paz que descansa, principalmente, bajo el amparo moral de la Santa Sede.

Mención aparte merece el destacado rol de la Secretaría de Estado del Vaticano durante todo el proceso de mediación. El papel de la Iglesia Católica fue determinante en la conclusión del TPA, no sólo a través de la ejemplar diplomacia vaticana, sino que también por el activo despliegue y campañas de oración de las iglesias chilena y argentina. No es casualidad que una tormenta inusualmente intensa en la zona del conflicto haya paralizado el inicio de las hostilidades argentinas, que tenían día y hora fijada.

Durante estos 40 años ha habido más luces que sombras en la relación bilateral. En efecto, luego de haber pasado por un arbitraje, por una situación de guerra inminente, por negociaciones directas y finalmente por la mediación del Papa Juan Pablo II, a partir del TPA ambos países desplegaron una intensa y fructífera agenda de acercamiento y cooperación, en los planos político, económico, comercial, social y cultural, para recomponer las confianzas mutuas y establecer las bases futuras de esta nueva etapa en la relación bilateral. Fruto de este esfuerzo son los acuerdos o protocolos en materia minera, gasífera, doble tributación, por mencionar algunos.

Institucionalizados los mecanismos para resolver las diferencias entre ambos países en virtud del TPA, y consolidadas -con algunos traspiés- las bases de su relación económica, comercial y cultural, cabe preguntarse si las relaciones políticas y diplomáticas han corrido igual suerte.

Asumiendo que la afinidad política entre los gobiernos de ambos países influye directamente en su mayor o menor cercanía, podemos afirmar que la conducta invariable de los gobiernos argentinos por impulsar medidas o acciones de marcada expansión territorial han ido contaminando la relación bilateral en el plano político y diplomático. Si repasamos las principales diferencias que existen actualmente con Argentina, léase Campos de Hielo Sur y plataforma continental extendida, todas han sido motivadas por los gobiernos trasandinos. En el caso más reciente del Estrecho de Magallanes, aunque no existe una diferencia propiamente tal, pues los tratados de 1881 y el TPA son claros en asignarle la soberanía exclusiva y excluyente a nuestro país, la política argentina pretende imponernos un uso compartido, violando dichos tratados.

A través de numerosos gestos políticos y diplomáticos, los gobiernos argentinos han ido configurando, durante los últimos años, un cuadro de evidente y legítima preocupación en diversos círculos políticos, diplomáticos, jurídicos y académicos chilenos, que observan una persistente actitud inamistosa o provocadora hacia los intereses y derechos soberanos nacionales. Junto con ello, se observa con igual o mayor preocupación la ausencia o pasividad de las autoridades chilenas para defender, con vigor y convicción, los intereses nacionales frente a las diversas incursiones o arremetidas argentinas.

Bajo este escenario, resulta difícil resistir la tentación de afirmar que los gobiernos trasandinos, tratándose de cuestiones limítrofes o territoriales, han cultivado escasamente la amistad con nuestro país, lo que ha llevado, incluso, a preguntarse en algunos círculos locales si el nuevo Presidente de Argentina, Javier Milei, es una reencarnación moderna del expresidente Leopoldo Galtieri, quien junto con promover activamente un sentimiento ultranacionalista entre los argentinos, también alentó irresponsablemente un sentimiento antichileno entre sus Fuerzas Armadas.

Aún así, no podemos dejar que estas situaciones puntuales empañen el valioso aporte y legado que implica el TPA para nuestra relación con Argentina. Habiendo transcurrido ya casi 40 años de un hito histórico en nuestra relación mutua, se nos presenta una ocasión propicia para conmemorar y agradecer la visión y compromiso del Gobierno Militar con la paz y el respeto al derecho internacional, y también la valentía y patriotismo de las Fuerzas Armadas y de Carabineros, que estuvieron dispuestos a sacrificar su vida por Chile y la defensa de su territorio y, con ello, casi por única vez, detener una implacable arremetida de nuestros vecinos por territorios incuestionablemente chilenos.

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3 Comments

  1. Excelente, leal y certero comentario. La realidad, en RRII, no hay amistades, pololos, ni menos relaciones carnales como decía Nemen, es mucho más simple, hay intereses comunes o contrapuestos

  2. Compartiendo lo dicho por don Francisco Orrego, a continuación transcribiré algunos párrafos del libro de mi autoría titulado: «La frontera marítima austral. Una visión sociológica de nuestras conflictivas relaciones con Argentina», El Roble, Santiago, 2019.

    CONCEPCIONES GEOPOLÍTICAS ARGENTINAS
    El objetivo geopolítico argentino en la región de la frontera marítima austral es la conquista de toda la zona austral de Chile para obtener salida soberana al océano Pacífico y así satisfacer su pretensión bioceánica, poseer el control de los pasos australes, lograr su continuidad territorial y reafirmar sus también pretendidos derechos sobre la Antártica.

    El pleito que comenzara con la determinación del eje del canal Beagle y el dominio sobre las islas Picton y Nueva; que luego continuara con las islas ubicadas al sur del Beagle y al oriente del meridiano del Cabo de Hornos; y que posteriormente prosiguiera con la pretensión argentina de poseer derechos sobre la boca oriental del Estrecho de Magallanes y de ejercer jurisdicción sobre sus aguas, constituye solo un trampolín hacia finalidades ulteriores: poseer el dominio de los pasos interoceánicos, ejercer soberanía sobre toda la parte austral del continente y la totalidad del sector antártico reclamado.

    Para el logro de sus objetivos geopolíticos Argentina buscará proyectar su influencia y ejercer su poder sobre Chile, prioritariamente mediante mecanismos de integración y persuasión y, secundariamente, aplicando el modelo estratégico de la “amenaza directa”.

    Argentina sólo aplicará una “estrategia de la acción en su modo directo” —y afrontará las responsabilidades de una agresión armada a Chile—, cuando lo juzgue absolutamente oportuno y ventajoso.

    Argentina continuará provocando incidentes, hasta lograr la totalidad de sus objetivos geopolíticos.

    ANÁLISIS SOCIOPOLÍTICO Y SOCIOPSICOLÓGICO DE LA CONDUCTA DE ARGENTINA

    Las características y regularidades de la conducta política argentina deducidas del análisis de la experiencia histórica son las siguientes:

    La política internacional argentina está dirigida con una gran voluntad y visión geopolítica.
    – Ambiciones hegemónicas de Argentina y pretensiones de ser la potencia rectora en Sudamérica.
    – Ambición argentina por apoderarse de los territorios australes chilenos y obtener el dominio sin contrapeso en el Cono Sur de América.
    – Aun cuando las disposiciones o cláusulas establecidas en acuerdos o tratados estén claras, Argentina las tergiversa, inventa teorías, plantea querellas y crea controversias; ya sea para apoyar sus ambiciones geopolíticas o para justificar sus agresiones.
    – Adaptación y utilización del derecho internacional a su conveniencia.
    – Alteración o tergiversación de los hechos, e incluso de la geografía, a su favor.
    – Continuos pleitos fronterizos y postergación de las posibles soluciones, en espera de circunstancias favorables que le permitan arreglos
    – Pretensión de buscar la solución de las controversias con Chile mediante negociaciones directas, las que repetidamente han resultado ser un fracaso.
    – Pretensión de imponer una solución política de las controversias.
    – Para Argentina los tratados y su concepto jurídico no tienen valor. Por ello no los respeta y no acepta los arreglos jurídicos de las controversias. Evita, por todos los medios a su alcance, arribar a la solución arbitral que contemplan los tratados. En aquellos casos que se ve obligada a hacerlo, no se somete a los fallos resolutivos de los árbitros cuando estima no haber logrado lo que pretendía o que tales fallos afectan su interés nacional.
    – Desconocimiento de los preceptos legales y, en general, falta de respeto por la juridicidad.
    – Muchas opiniones o recomendaciones de influyentes geopolíticos argentinos son adoptadas, con el correr del tiempo, como posición oficial del Gobierno.
    – Un factor predominante de la política internacional argentina es que para ella lo moral es el triunfo de sus pretensiones, no el cumplimiento leal y honrado de los pactos. Para ella el honor nacional está ligado al interés nacional y no al cumplimiento de los compromisos contraídos.

    AMISTAD CHILENO-ARGENTINA
    En relación con la supuesta amistad chileno-argentina, puede concluirse lo siguiente:
    – En el carácter del argentino predominan la arrogancia, fatuidad, bravuconería, petulancia, prepotencia, teatralidad, desfachatez y megalomanía; además denota cierta volubilidad e incapacidad para establecer relaciones afectivas duraderas, con profundidad de sentimientos. El chileno por el contrario es introvertido, autodisminuído, sencillo, leal, disciplinado y legalista. En las relaciones bilaterales, la actitud argentina es agresiva, altanera, insolente y destemplada; la chilena en cambio es serena, moderada, conciliatoria y contemporizadora.
    – Argentina, en sus relaciones con Chile, ha actuado tradicionalmente con mala fe, hostilidad, agresividad, prepotencia e ingratitud; demostrando absoluta falta de lealtad y de escrúpulos cuando el interés nacional está por medio, pretendiendo hacer imperar la ley del más fuerte. Utiliza, combinada y alternativamente, la agresividad y la presión con las argucias y halagos.
    – Los diversos gobiernos argentinos han seguido una invariable línea de conducta expansionista a costa de Chile.
    – Las concesiones de Chile —territoriales o de otra índole— no han solucionado definitivamente las dificultades sino que, por el contrario, han estimulado las demandas argentinas por nuevas concesiones.
    – Las ofensivas político-diplomáticas y las actitudes agresivas argentinas han coincidido, por lo general, con signos de debilidad política, económica o militar por parte de Chile.
    – La historia de las relaciones chileno-argentinas registra numerosas oportunidades en que la guerra entre ambas naciones ha estado a punto de estallar.
    – Con posterioridad al rechazo del Laudo, Argentina no sólo amenazó explícitamente a Chile con el uso de la fuerza, sino que estuvo realmente dispuesta a utilizarla.
    – Argentina da, cada cierto tiempo, golpes de distinto carácter para probar las reacciones chilenas.
    – La amistad y fraternidad chileno-argentina ha sido, hasta ahora, un verdadero mito.

    Otros resultados de orden sociopsicológico
    – Argentina ha demostrado que está dispuesta a recurrir a la agresión armada, como vía válida para satisfacer sus ambiciones geopolíticas.
    – Podría decirse que, en general, la política argentina agresiva contra Chile propiciada por su clase dirigente, no es compartida plenamente por la población ni por todos sus políticos y juristas.
    – Un factor que estimula poderosamente a la Argentina para adoptar ante Chile una política agresiva y carente de ética, es su tradicional competencia con Brasil.
    – Argentina se mostró irrespetuosa con el Santo Padre en su calidad de mediador.
    – Desde un punto de vista sociopsicológico, Chile está virtualmente aislado de sus vecinos. Sin embargo, especialmente con Argentina, hay una historia común, afinidades culturales, relaciones de familia, amistades y simpatías individuales recíprocas, comunidad ideológica y complementación geoeconómica.
    – Históricamente, con una regularidad pendular, a cada período o intento de relaciones particularmente estrechas entre Chile y Argentina sucede un distanciamiento cargado de animosidades y recelos.

    CONCLUSIÓN
    Las relaciones chileno-argentinas futuras serán similares a las tradicionales.

    El libro puede ser bajado, gratuitamente, con el siguiente enlace:
    https://unofar.cl/wp-content/uploads/2022/09/La-frontera-maritima-austral-comprimido-1-comprimido-1-2.pdf

    COMENTARIOS ACLARATORIOS
    A continuación expongo algunos comentarios que podrían ser de interés para los lectores sobre la utilización en mi obra de expresiones tan descarnadas y directas, sin eufemismos, diciéndole pan, al pan y vino, al vino: la verdad sin rodeos y de frente, aunque duela.
    El libro corresponde a mi tesis de grado de magíster en ciencia política por la Universidad de Chile, dirigida por el profesor doctor en geografía don Hernán Santis Arenas (q.e.p.d.)
    Mientras estaba escribiendo la tesis don Hernán me comentó: «Hace un par de días estaba en una recepción en una embajada, se me acercó el agregado naval de Argentina en Chile y me dijo: «He sabido, profesor, que está dirigiendo una tesis de grado muy interesante»».
    Cuando le presenté a don Hernán el borrador final de mi tesis le pregunté: ¿Profesor: debería dejar mi tesis de grado tal como está, porque contiene párrafos muy duros contra Argentina, o le debería suprimir algunos? Me respondió: «Adolfo: todo lo que usted dice en su trabajo de investigación, así como en sus conclusiones, está absolutamente respaldado en el propio texto, en sus cerca de 400 citas y referencias al pie de página y en los innumerables anexos que acompaña, de modo que déjela tal como está».
    Adolfo Paúl Latorre
    Abogado
    Magíster en ciencia política

  3. Excelente y certera columna! Excelente también el comentario de don Adolfo Paúl Latorre.

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