Estamos nuevamente discutiendo medidas que lamentaremos en el futuro. Se habla de quitarle el tope a la indemnización por años de servicio. Sería un mayúsculo error. Conceptualmente este tipo de legislación se basa en una falta de comprensión de la naturaleza humana y las consecuencias últimas que tienen medidas de este tipo.
Los regímenes laborales que se basan en tratar de impedir (o hacer muy costoso) que se rompa una relación laboral terminan por perjudicar el empleo y el crecimiento del país. Resultan en un beneficio para un grupo reducido de personas a costa de costos para toda la población.
Es que aumentar las dificultades para romper la relación laboral tiene como consecuencia aumentar las dificultades para que se cree una relación. Este debiera ser claro, ya que hay múltiples situaciones en que si los costos de salida son altos, entonces se desincentiva la entrada. Por ejemplo, imagínese lo difícil que sería empezar a “salir” con alguien, si una vez que uno tiene una cita está obligado a casarse con la persona con quién salió. O imaginemos un país que hiciera muy costosa la salida de la gente. Ningún turista querría ir.
Será más difícil encontrar un puesto de trabajo si todos los puestos de trabajo requieren un compromiso de largo plazo de parte del empleador. Si uno no tiene la opción de rescindir la relación, por lo costoso que es, cuando se da cuenta que la relación no funciona. Cuando uno hace algo tiene que pensar en todas las consecuencias de su acción y si lo llevará a un lugar que desea estar.
Esto, que se aplica a los puestos de trabajo y a los trabajadores, aplica también a las empresas y el proceso de entrada y salida de las mismas. Cuando los costos de la quiebra son altos, entonces se desincentiva la creación de empresas. Largos procesos de quiebra además atan recursos a empresas de baja productividad y disminuyen la dinámica de la economía. Generan “empresas zombie” que no producen nada pero tienen máquinas y trabajadores. Trabajos recientes (ver Chatterjee, Krishna, Padmakumar, y Zhao sobre la India) encuentran que las barreras a la salida que generan procesos de quiebra largos y costosos disminuyen la inversión y la productividad. El trabajo muestra que hacer más rápido y eficiente el proceso de cierre de una empresa opera como un subsidio sustancial a la creación de empresas. Si bien estos efectos pueden aparecer sorprendentes, una vez que uno se detiene a pensar, parecen lógicos. Una barrera a la salida es una barrera a la entrada.
Esto nos lleva de vuelta al tema de los costos de romper una relación laboral. Si son muy altos eso tendrá como consecuencia que: se crearán menos empresas formales, las empresas formales serán más intensivas en capital y por lo tanto contratarán menos personas, se crearán más empresas informales, o más puestos de trabajo informales, se contratará en particular menos gente sin trayectoria, afectando particularmente a los jóvenes y a los con menos estudios. Esto porque, como uno tiene que comprometerse por un lapso largo, tiene que estar seguro que la relación funcionará, para ello requiere tener más antecedentes de la persona. Lo costos de no poder “jugarse” por una persona también tiene la consecuencia que las redes informales son fundamentales, ya que no hay un proceso barato para conocer a una persona en términos de si es honesto, simpático, si aguanta bien el stress, funciona bien en equipo, etc.
En resumen: si queremos entrada (más personas en el mercado laboral, más empresas compitiendo), tenemos que hacer fácil y barata la salida.

Muy de acuerdo, Claudio.
Al mismo tiempo, grupos de interés que «ya están dentro» buscan asegurar sus beneficios — por el más tiempo posible –aprovechándose del poder del estado para regular. Es por eso que el abuso del estado tiene que ser contenido y debemos volver a un estado minimalista.