Hay análisis y predicciones impulsadas crecientemente por líderes de opinión, políticos, medios y analistas económicos que impactan negativa e innecesariamente en la opinión pública en Chile y en el exterior, creando más incertidumbre en la ciudadanía que la necesaria. En algunos puede haber claros sesgos ideológicos, en otros, técnico-conceptuales y no consensuados por una parte relevante de las comunidades de “política económica” en el país. En esta columna se seleccionan y analizan dos de ellos recientes.
Un primer mito: ¡El gobierno de Trump probablemente afectará “comercialmente” a la economía en Chile!
En 2022 las exportaciones de Chile a EE.UU. fueron de $13.900 MM. Sólo 14% de las exportaciones totales. ¡No más! Versus 38% a China. Luego, el impacto de un 10% aumento en aranceles en EE.UU. no debería impactarnos mucho…
Además, estamos aún cobijados por el TLC iniciado en enero de 2004 y no está aún claro si los conflictos arancelarios se circunscriben a China y Europa o más bien son políticas globales que pueden afectar a países como Chile.
Los principales productos exportados a EE.UU. en 2022 fueron: Cobre $3.6MMM, pescado $2.7MMM y uvas $578MM, comparado con China que compró $7.3MMM de cobre y $3.7MMM de fruta.
Chile tiene afortunadamente un comercio exterior bastante adaptativo a escenarios cambiantes. Si dejamos de ser competitivos en EE.UU., en el mediano plazo, hay muchas alternativas de redireccionamiento de sus exportaciones.
El cobre no es problema porque el mercado mundial es muy profundo y se puede “redireccionar” fácilmente.
La fruta es un poco más complicada. EE.UU. representó el 33% de las exportaciones chilenas de frutas frescas en 2023. Afortunadamente son de “contra temporada”, por lo que no compiten con muchos de los productos de EE.UU., excepto a fines de abril cuando empieza a aparecer la uva temprana en el valle de Coachella en California.
Bueno… pareciera que una amenaza, al menos en esta área, no es tan inminente.
Pero no es la única amenaza presente en los medios… existen otras fuentes de “inquietud” que provienen de la alta probabilidad percibida y comunicada por algunos agentes, de que si una potencial guerra comercial entre EE.UU. y China prospera por el aumento en los aranceles, esta podría caer en recesión y terminaríamos exportando menos materias primas usadas como insumos en sus exportaciones a EE.UU., impactando principalmente en el precio del cobre.
Entre varios ejemplos de lo anterior, se seleccionan algunas opiniones recientes, de líderes de opinión en Chile.
Como las del presidente de Sonami. “…quien ve con preocupación… el proteccionismo de Trump… y el impacto que puede tener en China… ya que Chile depende de sus exportaciones de cobre hacia el gigante siático…” (Nov 7). On“…Ignacio Briones, exministro de Hacienda, “altísima probabilidad… si Trump ejecuta su programa proteccionista que escale a una guerra comercial… esta nos afecte de manera no menor…” (Nov 5). O Nicolás Eyzaguirre, ex ministro de Hacienda, “…el efecto más perjudicial para nosotros… no es el efecto directo de exportaciones chilenas a Estados Unidos… es el indirecto vía nuestros socios comerciales (China)” (Nov 5). Finalmente, entre otras más, Eduardo Engel, economista, quien estima que “…la contundente victoria de Trump traerá vientos en contra para la economía chilena y especialmente para nuestras exportaciones…” (Nov 16).
Pero aterricemos un poco y veamos un poco de data.
Las exportaciones de China a EE.UU. fueron sólo el 17% de sus exportaciones totales en el 2022. El resto muy fragmentado. Y sus exportaciones totales /PIB fueron del 21%. O sea, sus exportaciones a EE.UU. fueron sólo el 3.6% de su PIB.
Al final del día poco impactante. “Según los cálculos del mercado, el impacto de una guerra comercial en el crecimiento de China sería inferior a 1 punto porcentual” (Señales-El Financiero-Nov 9). ¿Y respecto a las importaciones de China desde EE.UU.? Fueron sólo el 7.5% de sus importaciones totales.
¡Por aquí parece que tampoco viene las cosa!
China podría ser afectado en alguna medida por la prohibición potencial de exportaciones de EE.UU. y sus aliados a China, de algunos insumos críticos para su economía y seguridad nacional, como microchips (en especial para AI) y algunos semiconductores. Y otros no críticos en aviación comercial y algunos pocos productos agrícolas.
EE.UU. podría también ser afectado por restricciones a las importaciones desde China, también críticas para el área de defensa, como “tierras raras”, galio y germanio.
Bueno… hay obviamente otras variables, independientes del comercio exterior, que nos pueden afectar económicamente durante el Gobierno de Trump, que no tratamos aquí.
Como un alza de las tasas de la Fed para frenar presiones inflacionarias por el mayor gasto fiscal, que podría traer volatilidad financiera, sobre todo en los mercados emergentes, con impacto negativo en el costo de nuestro servicio de deuda y menores incentivos a la inversión interna, fortalecimiento del dólar por estas mismas presiones, reducción de la inversión externa directa y flujos de capital al exterior, por los nuevos incentivos de Trump a la inversión en EE.UU. y varias otras de conocimiento público.
Pero con un “ceteris paribus”. Basados sólo en el aspecto comercial ¿son realmente las amenazas económicas directas del gobierno de Trump e indirectas a través de China para Chile tan “inquietantes” como lo que nos comunican algunos líderes de opinión, varios medios y otros agentes en Chile y también en el exterior?
¡Pareciera que no!
Un segundo mito, ahora internacional: El BRICS afectará económicamente a EE.UU. en forma significativa.
Aquí podemos tener otro mito aún mayor, creado en la opinión pública nacional e internacional, esta vez impulsado principalmente por motivaciones políticas en el exterior, y aún más alejado de la realidad.
Lula da Silva, Presidente de Brasil, perteneciente al BRICS, en un discurso político comunicó: “Ahora el BRICS es más fuerte que el G7. En 1995 los países del G7 tenían el 45 % de participación en el PIB mundial por paridad de compra y el BRICS el 16 %. Ahora el BRICS tiene el 32 % y el G7 el 29 %”, afirmó.
Antes de calificar al BRICS como una amenaza económica para EE.UU., es recomendable considerar la siguiente “matemática” elemental:
Los cinco países originales del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), más los cinco que adicionales que terminan integrándose este año (Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudí -hoy algo dudoso- y los Emiratos Árabes), representan un 1/3 del PIB global… ¡pero sólo el 15-20% del comercio mundial!
Y el comercio entre ellos alcanza solo el 5% del comercio mundial. Si “desdolarizan” el comercio entre ellos en un 70% hacia monedas locales u oro, estarían bajo el 3,5 % del comercio mundial.
Esto no debería afectar mucho a la demanda por dólares para el intercambio comercial.
Por otro lado, en un escenario poco probable, si todos los BRICS en un “acto de rebeldía”, decidieran una mañana temprano retirar el 100% de sus reservas en bonos del tesoro de EE.UU, ¿que ocurriría? ¡El impacto seria también irrelevante!
La deuda de EE.UU está llegando a lo menos a los $33 trill. en 2024 (122% del PIB). Las tenencias por parte de entidades domésticas en (teniendo en cuenta también la Reserva Federal) están por encima del 70% del total, superando con creces las de los inversores extranjeros, ligeramente por encima del 29%.
Pero China no mantenía más de $770 bill. en bonos del tesoro a mediados de 2024. En total, todos los países del BRICS no pasan los $1.2-1.3 trill. O sea, no más del 4% del total de deuda de EE.UU. Esto resta gran poder desestabilizador a China por esta vía.
Por otro lado, los inversores actuales, no podrían prescindir totalmente de la deuda pública estadounidense, activo ampliamente empleado como colateral en transacciones financieras internacionales.
En la eventualidad de retiros masivos, EE.UU. no vería caer significativamente la demanda por bonos, en consecuencia, no debería aumentar su rendimiento y las tasas de interés internacionales.
Nuevamente más que una amenaza… un mito.
¡El BRICS tampoco afectaría a la eficacia o ineficacia de las sanciones económicas futuras de EE.UU. a terceros! Ni a las relaciones económicas actuales entre EE.UU. y los países del BRICS. Primero en el comercio internacional con ellos. Difícil substituir las exportaciones de EE.UU. al BRICS por el nuevo comercio intra-BRICS, Pero tampoco debería afectar significativamente la inversión directa y flujo de capitales.
Finalmente, tampoco afectarían las declaraciones de agosto 2024 en el Summit de Kazán-Rusia, de avanzar hacia la creación en el largo plazo, de una nueva moneda o nuevas instituciones financieras supranacionales paralelas al Banco Mundial o el FMI.
En resumen, BRICS a pesar de la difusión, especialmente de sus miembros, no pareciera constituir una amenaza económica para EE.UU. en el mediano plazo.
Lo realmente serio del BRICS es geopolítico.
Su crecimiento futuro tendrá un impacto en el balance de poder entre EE.UU. y sus aliados y el bloque competitivo emergente, afectando la hegemonía, primero hemisférica y después global de EE.UU. en el largo plazo.
Con un aumento de la influencia político/ militar de China y Rusia en muchos países económicamente emergentes y hoy geopolíticamente neutros o “pro-occidentales” y una nueva pérdida de liderazgo de EE.UU., en el proceso de cambio de ciclo histórico, desde un mundo bipolar, después monopolar hacia un mundo multipolar.
Bueno, este hito entre otros pareciera estar ya en la “función objetivo” del escalamiento global hacia una supremacía geopolítica de China en el largo plazo, incluida en sus proyectos 2035 y 2049 y comunicada por el Partido Comunista chino en su última reunión quinquenal y reiterada por Xi Jinping y varios voceros chinos estos últimos 2-3 años.

Muy interesantes datos t conclusiones, gracias