El impuesto al valor agregado (IVA) es el principal impuesto en nuestro país. Es el más pagado: aunque probablemente poca gente se da cuenta, todos pagamos 19% de IVA en cada una de las transacciones que realizamos a diario. Es, además, el que más recauda en términos de monto en pesos para el fisco. Se estima que representa cerca del 45% de los ingresos por impuestos. En 2024 habría recaudado aproximadamente US$ 24.000 millones, según cifras de la Tesorería General de la Republica.
Este monto es muy importante en un Estado cada vez con más requerimientos y menos fondos disponibles, donde abundan las ideas de seguir subiendo impuestos por diferentes vías. Sin embargo, queda una pregunta por responder. Sabemos cuánto estamos recaudando, pero ¿cuál es el monto de la evasión de IVA en Chile? Aquí se abre una caja de Pandora para quienes deben poner sus ojos en la recaudación total del fisco y, sobre todo, en los mecanismos para mejorar en la gestión del estado.
En la OCDE, nuestro tan típico benchmark, el promedio de evasión de IVA se estima en aproximadamente un 7%. Para Chile, según diversas fuentes y estudios, se estima una evasión de IVA en torno al 21%. Es decir, somos al menos tres veces más ineficiente en el proceso de recaudación de este impuesto. El mejor momento de capacidad de recaudación del fisco fue durante los años de la instauración de la facturación electrónica en forma masiva, entre 2016 y 2020, en que habría llegado al 15%. Sin embargo, luego de la pandemia y con el aumento de las actividades informales, en los últimos años esta comenzó a escalar nuevamente hasta el actual 21%.
Sin entrar en el detalle de los cálculos de la evasión, se necesita partir desde el gasto en consumo final en la economía y separarlos entre bienes “gravados” y “exentos”. Con esto se obtiene el consumo interno gravado, a lo que le puedo restar el IVA realmente recaudado. El saldo es la evasión. Si se sigue este camino con cifras del Banco Central, Dipres y Tesorería, esto implica que el fisco chileno está dejando de recaudar del orden de US$ 5.000 millones anuales por evasión de IVA, lo que solucionaría cualquier polémica respecto de recortes de gastos que han prometido o cuestionado entre sí los candidatos a la Presidencia de la República.
Entonces, al tomar conciencia del enorme monto que estamos dejando de recaudar sobre la mesa, revisar las acciones que en el pasado han sido exitosas para aumentar la recaudación se vuelve un imperativo.
El cruce de información entre diversas bases de datos de contribuyentes, tan celebrado en la actualidad, fue un mecanismo que comenzó de manera muy manual a comienzos de los años 90, en la dirección del Servicio de Impuestos Internos.
Se implementó una estrategia de fiscalización que combinó acciones operativas con un fuerte impacto comunicacional. Por un lado, se realizaron operativos visibles y sorpresivos en comercios, clausurando locales y dejando carteles de “Clausurado por Impuestos Internos”, lo que instaló públicamente la idea de control y consecuencias reales. Paralelamente, se lanzó una campaña para exigir la emisión de boletas, reforzando que tanto comerciantes como compradores tenían responsabilidad en el cumplimiento tributario.
Finalmente, se difundió la idea de una fiscalización satelital, creando la percepción de que el SII podía observar cultivos y propiedades desde el espacio. Aunque su aplicación real era limitada, el efecto disuasivo fue enorme, porque instaló el mensaje de que era prácticamente imposible ocultar información.
En conjunto, estas acciones transformaron la percepción social sobre la evasión, fortalecieron la legitimidad del SII y llevaron a un aumento significativo del cumplimiento tributario.
Sobre los siguientes pasos, el SII debiera hacer una campaña de comunicación mencionando que está incluyendo mecanismos de inteligencia artificial en el cruce de información. Ello debería dar un buen resultado en eficiencia y como señal al mercado, tal como se logró anteriormente. La existencia masiva de la facturación electrónica ayuda hoy mucho en esto, todo movimiento de facturas electrónicas deja un registro susceptible de cruzar con otros registros, pero hoy hay que ir a buscar aquellos que no emiten documentos electrónicos, tal como se hizo en el pasado cuando no se emitían boletas.
El problema actual, entonces, está más centrado en la parte de la economía que se volvió informal o derechamente ilegal. Mientras las calles se llenan de pequeños comerciantes informales, que representan una obvia competencia desleal al comercio establecido, detrás de ellos hay grandes mafias organizadas que importan y distribuyen estas mercaderías. Ahí es donde se debe poner el acento en la fiscalización. La importación de cientos de contenedores, arriendo y operación de grandes de bodegas, movimiento de camiones, distribución de última milla, y cobranzas y movimientos de dinero efectivo, etc. La necesaria coordinación de entidades como el Servicio de Aduanas e Impuestos Internos, con las policías y un organismo central del Estado que coordine todos los esfuerzos es un imperativo, si se quiere abordar esto de buena forma.
Nada de esto puede pasar desapercibido. Una vieja máxima popular dice que “hay que seguir el rastro del dinero”. Esta pareciera ser la ruta más directa para esta cada vez más necesaria recaudación fiscal.

Pero como en el poder es tus 5000 y 5000 más, 5000 por mayor y exigente control del Iva y 5000 por reducción gastos superfluos y programas mal evaluados. En total al menos 10.000 por año y si le agregamos mayor crecimiento…..