En una reunión la semana pasada, a propósito del informe “Violencia, soledad y crisis de sentido: el grito silencioso de la juventud chilena”, que elaboramos en la Fundación Pacto Social, uno de los presentes preguntó si hablar de familia «no era algo muy pechoño en los tiempos actuales».  Su pregunta surgía de uno de los hallazgos centrales del informe, que tiene que ver justamente con el estado de las familias en Chile. Como dice uno de los jóvenes que participan del programa del que surge el informe: “las familias están rotas. Ya no recibimos en la casa lo que se supone que nos deberían dar nuestros papás. Los ‘valores’ que nos deberían estar entregando, al final no los están dando”. La cita nos permite responder la pregunta referida: la preocupación por la realidad de las familias chilenas está lejos de ser “pechoña” (imagen que remite a un nicho acotado y que asociamos despectiva y típicamente alguien católico y conservador), sino que surge de un adolescente de 14 años, cuya opinión se repitió en muchas conversaciones con alrededor de 600 jóvenes de distintas comunas del país, como Independencia, San Ramón, Huechuraba, Renca y Valparaíso.

Lo más llamativo de estos testimonios recogidos es que se advierte en ellos no solo una crítica, sino también una expectativa clara: creen que madres, padres y cuidadores deberían transmitir virtudes y enseñar con el ejemplo.

Lejos de un discurso pechoño, entonces, o de una queja puritana vacía, estos jóvenes están ofreciendo desde su propia experiencia un diagnóstico sobre los problemas de nuestra sociedad mucho más profundo y agudo que aquel que han sido capaces de ofrecer los políticos. Este consiste en poner en evidencia que la fragilidad de las familias no es uno más de los problemas que tiene nuestra sociedad, destinado a ser apenas un capítulo específico dentro de un programa de gobierno. Se trata en cambio de una materia que debería convertirse en el eje estructurante de todo proyecto político. No hay otro punto de partida si acaso se aspira a conectar con las reales y urgentes preocupaciones de la ciudadanía.

Director Ejecutivo Fundación Pacto Social

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