La crisis climática está transformando cada aspecto de nuestra vida, desde la calidad del agua que bebemos hasta la estabilidad de nuestras comunidades. En Chile, un país altamente vulnerable a los efectos del cambio climático, la necesidad de adoptar estrategias innovadoras y sostenibles no es una opción, sino una urgencia. Sin embargo, más allá de la transición energética y la reducción de emisiones, hay un aspecto clave que aún recibe poca atención: el rol de la filantropía climática y la inversión con perspectiva de género para catalizar el cambio.
La filantropía climática tiene el poder de ser ágil, equitativa y estratégica, permitiendo canalizar recursos de manera rápida hacia quienes más lo necesitan. En este contexto, invertir en la intersección de género y clima no solo es una cuestión de justicia social, sino también una oportunidad económica. Según el informe Inclusive Gender and Climate Finance de 2X Global, fortalecer el liderazgo de mujeres en soluciones climáticas genera empleos verdes, mejora la seguridad alimentaria, refuerza las cadenas de suministro y aumenta la riqueza en comunidades de bajos ingresos. En otras palabras, cuando financiamos soluciones climáticas con un enfoque de género, nuestro dinero llega más lejos.
Chile y América Latina: modelos de innovación con impacto
En Chile y América Latina ya existen iniciativas que demuestran cómo la inversión con perspectiva de género y clima puede transformar comunidades:
-Fondo de Transición Justa Chile: financia la reconversión de comunidades dependientes de industrias extractivas hacia economías más sostenibles.
-Enerfín y la inclusión de mujeres en energías renovables: fomenta la capacitación y empleabilidad de mujeres en sectores como la energía solar y eólica.
-Sistema B y empresas lideradas por mujeres: el movimiento B en Chile ha impulsado el emprendimiento femenino en áreas de economía circular y energías limpias.
-TriCiclos y el reciclaje inclusivo: ha integrado a recicladoras de base en su modelo de negocio, generando empleo digno y sostenible.
-Fondo Climático para Mujeres Rurales: que está en desarrollo y busca financiar proyectos liderados por mujeres en zonas rurales, promoviendo la agroecología y la adaptación climática.
Estas iniciativas nos muestran que la solución no está solo en grandes inversiones en infraestructura, sino en modelos de financiamiento inclusivos que aprovechen el conocimiento y la resiliencia de las comunidades.
El papel clave de la filantropía climática
Para revertir la crisis climática debemos reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para 2030 y alcanzar emisiones netas cero para 2050. Lograrlo requiere una transformación profunda en sectores como la energía, la producción de alimentos y la manufactura.
El 80 % de la reducción de emisiones necesaria para 2030 puede lograrse con tecnologías ya existentes. Sin embargo, para abordar las emisiones restantes y alcanzar la meta de 2050, es imprescindible seguir innovando. Aquí es donde la filantropía climática juega un papel fundamental: los mercados por sí solos no son suficientes para financiar esta transición a la velocidad y escala necesarias.
Para cerrar estas brechas, la filantropía climática debe actuar a través de cuatro líneas clave:
1. Aprovechar la inversión pública y privada: la filantropía puede ser un catalizador para movilizar recursos adicionales y atraer inversiones hacia tecnologías emergentes.
2. Orientar la innovación y la inversión: mediante financiamiento estratégico, puede impulsar soluciones que generen el mayor impacto ambiental y social.
3. Eliminar barreras para la transición climática: abordar obstáculos como costos iniciales elevados o falta de infraestructura facilita la adopción de soluciones sostenibles.
4. Financiar directamente a comunidades y organizaciones de base: las comunidades en primera línea necesitan apoyo para desarrollar resiliencia, implementar prácticas sostenibles y mejorar su bienestar.
Un llamado a la acción para la filantropía en Chile
Chile tiene una oportunidad única para posicionarse como un referente en filantropía climática en América Latina. Nuestra geografía diversa, nuestra biodiversidad única y nuestra dependencia de los recursos naturales hacen que cualquier solución climática deba ser profundamente inclusiva y adaptada a la realidad local.
La colaboración entre sectores, el apoyo a la innovación tecnológica y un enfoque decidido en la intersección de género y clima serán claves para avanzar hacia un futuro sostenible. La comunidad filantrópica chilena debe asumir un rol más activo, desarrollando una visión compartida y con un impacto profundo en la agenda climática global.
El momento de actuar es ahora. La COP30 en Brasil será una plataforma clave para que América Latina impulse soluciones climáticas alineadas a la región y sus desafíos. Chile debe aprovechar esta oportunidad para fortalecer su ecosistema de filantropía climática y convertirse en un modelo para la región.
