Elon Musk no solo quiere llevar a personas al espacio, quiere usar la energía solar y la capacidad de enfriamiento que hay en el espacio para generar la inteligencia artificial del futuro. Y hace sentido como visión si pensamos que el 80% del costo de los data centers es la refrigeración (los data centers son los mega computadores donde se “produce” la IA), y en el espacio esa refrigeración y la energía solar son ilimitadas. Y estamos consumiendo IA de manera ilimitada.
La masificación del uso y la velocidad de avance de la IA son impactantes. Desde 2010, la capacidad de cómputo se ha duplicado cada seis meses. Como referencia, ChatGPT llegó a 100 millones de usuarios en dos meses; el teléfono tardó 75 años.
Aunque a veces nos parezca que la calidad de la IA no es perfecta, lo que podemos asegurar es que las respuestas que los modelos nos entregan hoy serán el peor resultado que vamos a tener en la vida, y que el impacto en la sociedad es del orden de magnitud de internet o la electricidad. Tal como la máquina de vapor cambió la matriz productiva, la IA no es una herramienta aislada, es la base sobre la cual se construirán los procesos, productos y decisiones.
Ante tal disrupción, no queda duda que la IA no es tema del área de tecnología: es tema del negocio, ya que el chasis determina qué tan rápido puede correr la empresa.
Los líderes de las empresas necesitan aprender de IA, no para tener las respuestas (imposible si la tecnología avanza dos por en seis meses) sino para entender desde una mirada abierta, e incorporar las distinciones y los conceptos clave que les permitan preguntar para movilizar. Y el verano es una buena oportunidad para leer, escuchar podcasts, pensar a largo plazo y visualizar los nuevos espacios, oportunidades y riesgos que aparecen.
Para quienes prefieren pensar escuchando, les recomiendo tres podcasts:
McKinsey Podcast, para reflexionar sobre estrategia, estructura organizacional y toma de decisiones.
The AI Breakdown, para entender el contexto global y la velocidad del cambio, de forma selectiva.
Jon Hernández, para bajar la IA a la implementación real, la productividad y los trade-offs operativos.
Para lectura de fondo, Co-Intelligence, de Ethan Mollick, que nos invita a reflexionar sobre cómo colaborar con la IA sin perder el rol humano.
Recomendación: escucha y lee los contenidos de IA lo más lejos posible de tus propios mapas mentales, para que puedas visualizar sin auto limitaciones las oportunidades que nos abre. Porque mientras el sueño de Musk parece ciencia ficción, en el planeta tierra tenemos la oportunidad aprovechar este como “el Verano de la IA”.
