Esta pregunta fue mi punto de partida en las XXV Jornadas de Calidad de Aguas y Control de Procesos, organizadas por el Capítulo Chileno de la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (AIDIS – Chile).
Tuve la oportunidad de participar en este encuentro en el cual se abordaron experiencias y desafíos respecto a la calidad de las aguas inciden directamente en temas de salud pública y en la conservación de la naturaleza.
Reconozco que había aumentado mi preocupación por el tema, debido a las tomas de terrenos, tan comentadas los últimos días. La ausencia de cobertura de agua potable y de sistemas de saneamiento para todas las personas que se instalan a vivir en lugares no preparados para eso pueden gatillar serios problemas sanitarios y medioambientales. Estas situaciones presentan discordancias en relación que este acceso es un derecho humano esencial e irrenunciable que debe ser garantizado por el Estado recogido en el Código de Aguas (2022) y reconocido el 2010 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Si bien es deber del Estado garantizar que las personas tengan acceso al agua para su subsistencia y que haya un uso sostenible de estos recursos, los privados son quienes realmente ejecutan y operan las soluciones para lograr estos objetivos.
En las jornadas de AIDIS me encontré precisamente con muchos casos exitosos de cómo el sector público y privado, trabajando en conjunto, pueden proponer y aplicar soluciones a los desafíos sanitarios y ambientales existentes en Chile.
El agua juega un rol importante para la salud humana y la conservación medio ambiental, que además se encuentran interrelacionados.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), Chile es un ejemplo en América Latina y el Caribe en cuanto al acceso universal al agua y saneamiento. La cobertura en las zonas urbanas es casi el 99%, en tanto que en el área rural bordea el 80%.
Estos indicadores se atribuyen a los aportes del sector público como del privado y al hecho de buscar soluciones para los nuevos problemas y soluciones que vayan surgiendo. Un ejemplo de esto es el aumento de la presencia de nitratos en el agua, que surgen del ciclo natural del nitrógeno, pero han subido su concentración por el exceso de fertilizantes en la agricultura y de residuos en la ganadería y también por los residuos urbanos, la contaminación atmosférica y la actividad industrial y forestal.
A mi pregunta inicial se fueron sumando otras preguntas.
¿Qué hacer con el alza del nitrato?
Tanto el Estado, cuyas normativas se han ido actualizando, como los privados tienen algo que decir. Por ejemplo, las biofactorías de Aguas Andinas trataron en 2022 el 93% del caudal de aguas residuales de la ciudad de Santiago (casi 500 millones de m3). Desde octubre de 2020 en dichas plantas se realiza el control inteligente para el tratamiento del nitrógeno privilegiando la seguridad del proceso, la mantención y seguimiento de los instrumentos que se usan para asegurar la calidad del monitoreo, entre otras acciones. Ahora, tanto esta empresa como otras sanitarias y de rubros diferentes se encuentran permanentemente estudiando sus procesos y revisando los nuevos equipamientos que ofrecen los proveedores. Un elemento común de los expositores fue destacar que la precisión y exactitud de los ensayos que evalúan la calidad del agua, importa para proteger la salud pública y al medio ambiente.
¿Qué pasa con los residuos orgánicos?
En este tema, Esval expuso una experiencia interesante. Se trata del Modelamiento Pluma de Descarga y Tratamiento Marino de las Aguas Servidas del Emisario Loma Larga, que ha logrado buenos resultados debido a que la dinámica, alta salinidad y exposición a la radiación solar favorecen el abatimiento de los coliformes fecales, convirtiéndose en un medio natural para el saneamiento.
Esta metodología requiere de la correcta descripción del fondo marino y la calibración de las forzantes para generar un modelo robusto para alcanzar el éxito. De hecho, el borde costero de Valparaíso y Viña del Mar registraba gran presencia de coliformes fecales, que han disminuido significativamente gracias al emisario submarino de Loma Larga.
Ahora, hay elementos que pueden afectar el saneamiento del borde costero, como es el caso de la contaminación que podría generar el escurrimiento de aguas servidas procedente de tomas de terreno.
Estas preguntas y otras preguntas que siguieron surgiendo durante las XXV Jornadas de Calidad de Aguas y Control de Procesos fueron encontrando respuestas y soluciones, que necesariamente requieren de las acciones conjuntas del sector público y privado.
