Comienza un nuevo año y los análisis personales, institucionales y sectoriales circulan en cada conversación o red social. Lo que se hizo y lo que no. Lo que se hizo bien y lo que podemos mejorar. Sin embargo, lo que no podemos pasar por alto al estar partiendo el año 2025 es que, en materia social, particularmente en niños y adolescentes, existen cifras que no son alarmantes, sino que son dolorosas. Muy dolorosas. Y nos debemos hacer cargo.
En materia de denuncias de niños, niñas y adolescentes víctimas de delitos sexuales y otros graves, ingresadas en el año 2022, se registraron 4,5 denuncias por hora. Estamos hablando de 110 denuncias diarias y 39.933 anuales de niños vulnerados en sus derechos. Siendo el contacto corporal a menores de 14 años los más recurrentes (48% del total) según el estudio de la Fundación Amparo y Justicia. Doloroso. Ni pensemos en la cifra de los no llegan a denunciar y viven en una eterna pesadilla.
Pasemos ahora a revisar el Primer Informe Nacional del Bienestar de la Niñez del año 2024 del Observatorio de la Niñez de la Fundación Colunga. Una de las cinco dimensiones del informe es la de “Cuidados: ser amado y cuidado”. Pero la verdad es que, al revisar los resultados, nos queda mucho por amar y cuidar. Por ejemplo, el porcentaje de adolescentes entre séptimo y tercero medio que declaran haber sufrido maltrato en el último año por parte de al menos un cuidador aumenta de 34% en 2017 a 39% en 2022. Prácticamente 2 de cada 5 adolescentes. Si nos trasladamos a la dimensión de “Entorno: sentirse seguro y conectado con el entorno” las cifras son angustiantes, el 46% vive en áreas con niveles críticos de violencia, donde hay peleas frecuentemente y/o se han presenciado balaceras en el último mes.
Si continuamos en el mismo informe, pero nos movemos al área de educación, específicamente a la dimensión de “Aprendizajes: aprender y desarrollarse” la situación es crítica al evidenciar que, en segundo medio, la proporción de estudiantes sin conocimientos mínimos en Matemáticas y Lenguaje alcanza el 42% y 49% respectivamente. Estamos lejos de equiparar la cancha. En resumen, de los 20 indicadores del informe, el 60% mostró deterioro en los últimos años. Alarmante, por decir lo menos.
Y en materia de ausentismo crónico (que ocurre cuando un/a estudiante falta a un 10%de las clases en el año, con o sin justificación), este se elevó a un 52,8% en el año 2023, afectando a 1 de cada 2 estudiantes según el Reporte Nacional de Asistencia 2023 que exhibe la Fundación Presente. Difícil tarea para educadores y sostenedores.
Si bien el escenario es adverso, siempre se puede aportar con un grano de arena o un ladrillo. Y un nuevo año nos da la oportunidad de conocer estas realidades y tomar acción. Existen propuestas y redes desde la sociedad civil. Además, son cientos las organizaciones que están comprometidas con esos niños y adolescentes, y trabajan con resiliencia y perseverancia para entregar amor, dignidad y oportunidades. Organizaciones que no son perfectas, ni pretenden serlo, pero cada día más profesionales y comprometidas con las personas detrás de las cifras. Esto nos da una luz de esperanza y optimismo.
Por lo cual, la primera invitación como individuos es conectarse, conocer y valorar ese trabajo. Incluso, si alguien quiere asumir un mayor grado de compromiso, el ser voluntario, apoyar económicamente, con redes y gestión es una gran alternativa.
También, es a vigilar la efectividad de los programas sociales del Estado y exigir eficiencia en el uso de los recursos públicos. Genera impotencia y frustración el engrosamiento del Estado en los últimos 3 años con 100.000 nuevos empleados públicos, mientras las cifras en materia social y educacional hablan por sí mismas. Es dramático. El Estado, del cual varios pregonan, le ha fallado a nuestros niños y adolescentes. Por lo cual, impulsar un cambio es un imperativo moral.
El tercer llamado es a nuestras autoridades, a trabajar junto a la sociedad civil, la academia y el sector privado en resolver estas urgencias sociales. Si se logra generar las confianzas, articular una genuina colaboración público-privada y poner a las personas al centro, se estará dando un paso significativo. Recordemos, además, que estamos en año electoral, por lo que también este llamado es a los candidatos a la presidencia y sus equipos programáticos porque si bien los recursos son importantes, mucho más es la voluntad política y la capacidad de gestión.
Cada día que pasa, cuenta. Son cientos los niños y adolescentes cuyos derechos -diariamente- se están vulnerando gravemente y sus futuros viéndose más difusos. Aprovechemos este nuevo año para construir un propósito común en donde los niños y adolescentes estén en el centro. Ahora es cuando.

Excelente y oportuno llamado de atención. Especialmente al nuevo gobierno para que lo incluya si o si en su programa como prioridad nacional.
En particular la educación pública escolar necesita una transformación.
Poniendo el aprendizaje de los niños como el objetivo principal y no la organización burocrática.
El capital humano es una condición necesaria para ser un país desarrollado. Con una visión de largo plazo esta es la manera de solucionar el problema de fondo : No tener niños vulnerables en Chile.
Ahora es cuando !!!
Duro diagnóstico avalado por la trayectoria de Armando Holzapfel en el servicio social. Los niños no pueden seguir esperando!
Como decía Jesús: Quien escandalice a uno de estos niños más le vale atarse una piedra de molino al cuello y lanzarse al mar.