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Publicado el 25 de abril, 2019

Smart Media, la columna de Fernanda Demaria: El Facebook de los muertos

Autor:

Fernanda Demaria

Morir terrenalmente es una realidad que todos enfrentaremos. Pero hacerlo digitalmente resulta un verdadero desafío. Facebook implementó una serie de medidas para “administrar” el fallecimiento de sus usuarios, pero que juegan peligrosamente con la ilusión de la “presencia” de quien murió. Surgen así los “duelos digitales”, procesos en los que el medio deja en evidencia su capacidad de condicionar incluso nuestro vínculo con la muerte.

Autor:

Fernanda Demaria

Minutos antes de la mortal explosión en el hotel Shangri-La de Sri-Lanka, la estudiante británica Nisanga Mayadume publicó una foto en su cuenta de Facebook (en la imagen). En ésta aparece tomando desayuno junto a su madre Shantha (una famosa chef de TV) y parte de la familia, bajo el título de “Easter breakfast with family”. Nisanga y Shantha no sobrevivieron al atentado. Tan solo diez horas después, cientos de personas habían escrito “RIP” (QEPD) en su perfil.

Los fallecidos ya son más de 359, en la que se considera la tragedia más grande en este país asiático desde el término de la guerra civil, hace 10 años. Ataques coordinados en cuatro hoteles y en iglesias cristianas causaron una catástrofe que contabiliza más de 500 heridos.

La página en Facebook de Nisanga es ahora depositaria de sentidos mensajes y palabras de consuelo, lo que deja en evidencia que mientras nuestra presencia en la Tierra es temporal, la presencia virtual se encuentra lejos de ser transitoria. La red social lleva años lidiando con esta situación y, sin ir más lejos, el 9 de abril anunció a través de un comunicado la nueva política respecto de las cuentas de usuarios fallecidos. De acuerdo con Sheryl Sandberg, jefa de operaciones de la compañía, mediante el uso de inteligencia artificial buscarán “minimizar experiencias que quizá sean dolorosas”. Quieren evitar cualquier tipo de mensaje que pueda causar sufrimiento a los seres queridos, como recomendar que inviten a alguien fallecido a eventos o recordatorios de cumpleaños a los amigos de un difunto.

El 2015 la empresa creó el “contacto de legado”, a través del cual se elige a priori a un amigo o familiar para que administre la cuenta conmemorativa.

En concreto, frente al fallecimiento de un usuario de la red social, amigos o familiares pueden pedir la desactivación de su perfil, si éste no hubiese solicitado previamente el cierre de la cuenta en caso de muerte. También está la opción de transformar la cuenta  en una “conmemorativa”, donde se pueden poner mensajes o ver publicaciones realizadas por la persona anteriormente. Este tipo de perfiles existen desde hace más de una década. Sin embargo fue el 2015 cuando la empresa creó el “contacto de legado”, a través del cual se elige a priori a un amigo o familiar para que administre la cuenta conmemorativa. Dentro de las nuevas herramientas informadas por Sandberg está la implementación de una sección dentro de los perfiles conmemorativos denominada “homenajes”. Ahí los deudos tienen la posibilidad de escribir mensajes y los “contactos de legado” pueden decidir qué se publica y qué no.

Así internet creó una nueva forma de vivir la muerte y procesar el duelo. Un proceso que es ahora “mediado” por la tecnología. Marshall MacLuhan (1911-1980), conocido como “el profeta de internet”, elaboró en 1964 un aforismo que revolucionó la teoría de la comunicación: “el medio es el mensaje”. Para este filósofo, científico y estudioso, los contenidos tienen una importancia menor que el medio en sí, ya que es éste el que ejerce una mayor influencia en nuestras vidas. Mucho más relevante que las palabras de consuelo, es el medio -y sus características propias- que usamos para comunicarlas. Las mismas frases entregan un mensaje distinto si las gritamos o las susurramos. Lo que se escribe es  diferente a lo que se verbaliza. Un saludo de pésame en un perfil conmemorativo no es lo mismo que una nota manuscrita a los seres queridos.

Facebook, con sus “contactos de legado” y recordatorios, puede reactivar el duelo y hacer difícil el proceso tras la fantasía de la “presencia” del fallecido.

Abstraerse de los nuevas tecnologías es utópico. Nuestras dinámicas, querámoslo o no, están mediadas por ellas. Compartimos el vestido nuevo, el plato de comida, la ceremonia de fin de año… y la muerte, la cual incluso exhibimos. Hay beneficios y riesgos. Los grupos de apoyo virtuales son para algunos una importante fuente de consuelo, otros lidian mejor con el fallecimiento del ser querido administrando una cuenta conmemorativa y escribiendo homenajes. Pero algunas veces éstos son tan solo refugios momentáneos para escapar del dolor natural de una pérdida significativa.

El duelo tiene etapas. Shock, rabia, aceptación… Es un proceso que requiere tiempo y cuidado para que quien lo vive vuelva a funcionar con el dolor integrado. Facebook, con sus “contactos de legado” y recordatorios, puede reactivar el duelo y hacer difícil el proceso tras la fantasía de la “presencia” del fallecido. Un ser querido que no está y que las características propias de la red lo mantienen vivo. De ahí la importancia de conocer cómo funciona este medio. Un tema no menor. Más que mal es de vida… y muerte.

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