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Publicado el 21 de marzo, 2019

Smart Media, la columna de Fernanda Demaria: Cronología de una masacre viral

Autor:

Fernanda Demaria

“Recuerden, amigos. Suscríbanse a PewDiePie”. Con esta declaración el homicida de Nueva Zelanda dio inicio al tiroteo que causó la muerte de 50 personas. Un crimen planificado para viralizarse en internet, transmitido online por su protagonista y que muestra cómo las redes sociales son incapaces de controlar la emisión de contenidos violentos.

Autor:

Fernanda Demaria

La masacre de Nueva Zelanda dejó en evidencia el precario equilibrio que se vive en las redes sociales. Durante 17 minutos el asesino transmitió en vivo por Facebook Live su ataque a la mezquita de Masjid al Noor en Christchurch. Las imágenes lo muestran primero en su auto y luego cuando ingresa al lugar y comienza a disparar.

Su “puesta en escena medial” empezó antes de manejar rumbo a la iglesia. El criminal de origen australiano -de quien las autoridades han solicitado no referirse por su nombre- publicó en su cuenta de Twitter un documento denominado “El gran reemplazo” . En él declara la decisión de agredir a los musulmanes y de recibir “el Nobel de la Paz”, el mismo que le dieron “al terrorista Nelson Mandela”.

La transmisión comienza dentro del vehículo del atacante y con él hablándole a la cámara. De fondo se oye la voz de un sistema de navegación por satélite. Una vez que llega a la mezquita, se  estaciona en un callejón, sale del auto y elige un arma del maletero, donde es posible observar el resto de su arsenal marcado con una serie de inscripciones que corresponden a las imágenes publicadas el 13 de marzo en la misma cuenta de Twitter del manifiesto. Luego camina hacia el templo y comienza a disparar. La secuencia muestra al atacante moviéndose entre las distintas salas, asesinando personas a su paso y apuntando contra los heridos a una corta distancia. Seis minutos después, mientras conduce por una avenidarumbo a la segunda mezquita, termina la grabación de la cámara principal.

PewDiePie es el rey de YouTube. Sin embargo, su titularidad está siendo amenazada. Hace unos años The Wall Street Journal analizó sus publicaciones y descubrió que había por los menos nueve que contenían gestos o imágenes antisemitas.

Haciendo una demostración más de su capacidad de generar una narrativa acorde con la dinámica de las redes socialeshace un llamado a participar en la cuenta de PewDiePie, el youtuber con más suscriptores en el mundo. “Recuerden, amigos. Suscríbanse a PewDiePie”. Un golpe con el que capturó la atención de los medios y, por supuesto, de los 90 millones de seguidores del joven sueco Felix Kjellberg.

¿Por qué esa solicitud? PewDiePie es el rey de YouTube, sin embargo, su titularidad está siendo amenazada por el canal indio T-Series donde aparecen videoclips de largometrajes de Bollywood. Para evitar que Kjellberg pase a un segundo lugar, mundialmente comenzó una campaña para aumentar lo seguidores del youtuber europeo. Carteles en ciudades, ataques de hackers, porristas lituanas realizando coreografías en su nombre en medio de partidos de basquetbol… y ahora el controvertido mensaje del asesino de Nueva Zelanda.

Justin Bieber, CNN, Nike y Coca Cola sumados no llegan a las cifras de  Kjellberg. Los videos son sencillos y en ellos comenta videojuegos. Partió con Minecraft y siguió con Amnesia (juego de terror). Ahora incluso recomienda libros. Si bien en su gran mayoría son de ciencia ficción, también incluyó El retrato de Dorian Gray y American Psycho. Explota un estilo políticamente incorrecto que resulta un imán para sus fans, pero que lo han llevado a estar envuelto en una serie de polémicas. Hace unos años The Wall Street Journal analizó sus publicaciones y descubrió que había por los menos nueve que contenían gestos o imágenes antisemitas. Incluso en una dos hombres levantaban un cartel que decía “Muerte a todos los judíos”. En otra aparece vestido con un uniforme militar café mientras mira un discurso de Hiltler. Para él eran simples bromas, las que posteriormente retiró de su sitio, no sin antes convertirse en una suerte de “representante” para parte de la extrema derecha, que lo aplaudió por “normalizar el nazismo y marginar a nuestros enemigos”. El sueco, por su parte, siempre ha negado cualquier apoyo a actos de violencia y xenofobia, y casi nunca dice algo explícitamente ofensivo. Sin embargo, son varios los que hacen hincapié en su tono irónico y en las imágenes de sus memes: famosos afroamericanos (Neil deGrasse Tyson, Barack Obama) subtitulados con los nombres equivocados, voces africanas reproducidas en situaciones incongruentes, etc.

Si bien Facebook  confirmó la  eliminación de más de 1,5 millones de videos del ataque en las 24 horas posteriores al atentado, lo anterior no impidió que éste fuese ampliamente difundido en YouTube y Twitter. Tanto los sistemas automáticos como los de monitoreo humano fallaron.

Ahora su  nombre estará por siempre unido a la masacre de Christchurch. Quiéralo o no, él es el hombre al cual el homicida de Nueva Zelanda dedicó las últimas palabras antes de iniciar el tiroteo. Un personaje que se mueve en el mundo de los memes y los video juegos. Un personaje que a través de Twitter manifestó su absoluta oposición a los actos del australiano: “Acabo de escuchar las devastadoras noticias desde la iglesia Christcurch de Nueva Zelanda. Me siento enfermo por ser mencionado por aquella persona (el autor del tiroteo). Mi corazón y pensamientos están con las víctimas, familias y todos los afectados por esta tragedia”, expresó.

Estas palabras se hicieron eco en las redes, terreno ampliamente criticado por su rol en la difusión de este acto terrorista. Si bien Facebook  confirmó la  eliminación de más de 1,5 millones de videos del ataque en las 24 horas posteriores al atentado, lo anterior no impidió que éste fuese ampliamente difundido en YouTube y Twitter. Tanto los sistemas automáticos como los de monitoreo humano fallaron. YouTube emitió un comunicado en que señaló: “Nuestros corazones están rotos por la terrible tragedia de hoy en Nueva Zelanda. Por favor, tengan en cuenta que estamos trabajando atentamente para retirar cualquier toma violenta”. El sitio web informó que sacó “decenas de miles” de videos de su plataforma y detalló que el volumen de grabaciones del ataque subidas por usuarios “no tiene precedentes tanto por su escala como por su rapidez”. Además debió enfrentarse a copias con secuencias editadas que dificultan su detección, al igual que las que cuentan con marcas de agua o animaciones.

Claramente es posible seguir la cronología de la tragedia pasando de una plataforma a otra. En Twitter está el manifiesto, Facebook transmite en vivo la tragedia, la incorporación de la principal estrella de YouTube pone el acento en este sitio web, y nuevamente nos enfrentamos a la incapacidad de las redes sociales para controlar la emisión de contenidos violentos. Un conflicto  que se entrelaza con la libertad de expresión pero que debe enfrentarse, ya que nuestro mundo es cada vez más virtual… y viral.

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